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Transportes

El lento avance del Corredor Mediterráneo

Se cumplen 25 años de la puesta en marcha del Euromed, que marcó un antes y un después en las comunicaciones entre la Comunidad Valenciana y Cataluña, pero los trenes de Alicante a Barcelona tardan ahora incluso algo más que entonces

Llegada a Alicante de viajeros procedentes de Barcelona en un Euromed. Héctor Fuentes

El constante avance en el desarrollo del Corredor Mediterráneo es sin duda un hecho. Pero también, que este proceso para lograr que la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana y el este de Andalucía tengan una conexión ferroviaria de altas prestaciones con Barcelona y la frontera francesa está siendo notablemente lento. Es evidente que se trata de un proyecto que por su enorme envergadura y todas sus complejidades técnicas requiere necesariamente de mucho tiempo de construcción, pero su pausado discurrir contrasta con la cierta rapidez con que entre tanto han culminado otros proyectos.

El anuncio efectuado el pasado jueves por la secretaria de Estado de Transportes, Isabel Pardo, durante su visita al trazado en el entorno de la Font de la Figuera, cuando dijo que los trenes circularán por vía única entre La Encina y Xàtiva durante dos años, desde 2023 hasta 2025, es otra prueba de ese avance que, sin llegar a detenerse, sí discurre a una velocidad bastante más baja en comparación con la que se prevé en este corredor cuando esté operativo. Se comprende que es el tiempo requerido para migrar de ancho ibérico a ancho internacional el actual trazado, pero mientras tanto los usuarios previsiblemente sufrirán las molestias con un aumento de los tiempos de viaje.

Seguramente serán solo unos minutos más en el recorrido, pero dejarán una sensación negativa en los viajeros y, probablemente, abundarán en lo que hoy por hoy es un hecho: los trenes tardan a día de hoy algo más en ir a Barcelona que hace 25 años, cuando comenzó a circular el Euromed. La puesta en marcha de este servicio en 1997 supuso una revolución para el Corredor Mediterráneo, tanto en lo que se refiere a la calidad del trayecto como a la estética: la Comunidad Valenciana y Cataluña estaban unidas por un tren similar al AVE. De hecho, eran unidades idénticas, solo que adaptadas para circular por ancho ibérico.

La pausada culminación del trazado en el este peninsular contrasta con el desarrollo radial de la alta velocidad

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Sin embargo, el Euromed sigue sin llegar a la Región, porque no tiene vías electrificadas.

Con la llegada del AVE a Madrid a partir de diciembre Murcia tendrá por primer vez un trazado electrificado, pero será en ancho internacional, por lo que tampoco permite la llegada del Euromed, que podría acortar el viaje a Barcelona mientras se ejecutan las obras en el nudo de La Encina.

La entrada en servicio, aquel 1997, dejó el trayecto entre Alicante y Barcelona en 4 horas y 38 minutos. El primer tren de la mañana hacia la capital catalana desde la terminal alicantina salía a las 7.25 horas; a día de hoy parte a la misma hora, pero llega a su destino 14 minutos más tarde que hace 25 años.

Sin embargo desde la Región a la capital catalana se tardan unas siete horas y media.

La eliminación del cuello de botella que suponía el tramo de vía única de Vandellós a Tarragona, a comienzos de 2020, permitió volver a tiempos de viaje similares a los de 1997, e incluso recortarlos ligeramente en lo que se refiere a la conexión Barcelona-Valencia.

Pero la continuidad entre Valencia y Alicante sigue lastrada por la vía única a partir de La Encina y, sobre todo, por la falta de conexión a la altura de este mismo lugar con la línea de Alta Velocidad Madrid-Alicante, operativa desde 2013. Esta es justo la operación que se llevará a cabo entre 2023 y 2025 y que hará posible que Alicante y Valencia queden a menos de una hora en tren.

El viaje en AVE a Valencia desde la Región durará una hora y media.

Será, no obstante, más de una década después de que la Alta Velocidad haya llegado a Alicante desde el centro de España. En 1997, cuando el Euromed trajo al Corredor Mediterráneo un clarísimo sucedáneo de AVE, la única línea existente era la de Madrid a Sevilla, mientras que 25 años después los radios con origen en Madrid se extienden ya hasta Francia a través de Barcelona, Valencia, Málaga, Granada, Ourense, León y Burgos, entre otras ciudades. Mientras tanto, las obras del eje transversal por el este de la península no dejan de avanzar, pero mucho más despacio.

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