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REPORTAJE.

Una historia de los sábados de mayo

La ´Festa de la Rosa´, con un origen que se pierde en la noche de los tiempos, aunque se oficializa en 1928, cuenta con una dilatada historia de canciones de serenata y que, con "altibajos", garantiza su pleno futuro.

 

VICENTE CORNELLES 29/04/2007

Cuentan las crónicas que el origen no documentado de la Festa de la Rosa, noches de serenata en el mayo castellonense, estaría en las rondas que los mozos del Raval de San Félix dedicaban a sus jóvenes enamoradas. Enric Ribes Sangüesa, en sus relatos sobre costumbres castellonenses, da cuenta de este festejo, que se celebraba en el ecuador de la primavera. Si en el siglo XIX se cantaban albaes, seguidillas y jotas, con el tiempo se impusieron los boleros y habaneras, tal y como ha llegado a nuestros días.

Como recuerda Ana Alegre, secretaria de la Junta de Fiestas y responsable en la organización de este evento musical, "es en 1928 cuando el Ayuntamiento oficializa la fiesta con la celebración de un concurso de selección ante el elevado número de grupos que participaban en las rondas, y cuya participación sería requisito imprescindible para obtener el permiso para las serenatas".

Alegre está dispuesta a relanzar una fiesta "que ha tenido altibajos" y, para ello, ha establecido "cauces de diálogo y comunicación entre los grupos y la Junta de Fiestas".

En este recorrido histórico y sentimental por las noches de ronda castellonense hay que hablar de grupos señeros y que han sido referentes en la pujanza de la Festa de la Rosa.

Como primer nombre, Los Atapulcos, con la figura sobresaliente de Eduardo Calatayud, alma mater de la agrupación. La relación de músicos y cantantes castellonenses que han pasado por Los Atapulcos supera el medio centenar en una auténtica escuela y magisterio de serenatas.

No podemos dejar de citar a Els Llauradors, la rondalla típica castellonera, nacida el 26 de julio de 1968 en la antigua Pérgola, con su sello particular. Actualmente está conformada por Antonio Hernández, Antonio Martí, Miquel Soler, Pepín Martín, José Vicente Martí y Luis Viciano, con un recuerdo a todos los que en su día formaron parte de esta veterana agrupación musical. Otro clásico es el Grup Maig, nacido en 1976 tras la fusión de dos grupos, uno integrado por Francisco Puig, Mario Navarro, Manuel Cervera, Luis Besalduch, Antonio Gor y Enrique González, y otro por Francisco Solsona, Ximo Colom, Leopoldo Adanero y Felipe Bonillo. Un conjunto cuya música tiene sabor popular y mediterráneo.


El pasado más inmediato

Pero la Festa de la Rosa ha seguido su curso a lo largo de la historia. Chema Prades, componente de Rosa de Maig, uno de los grupos que han marcado su impronta en los últimos veinte años, cita a agrupaciones como "Unidad Móvil, Azahar, Los Perfidios, Cuerdas Latinas, Grills de la Nit, Canya de Sucre, Trovadors...y Rosa de Maig, que han mantenido encendida la llama de la tradición", y cita, sin ánimo de excluir a nadie a dos nombres que han luchado por la fiesta en los últimos años, Raúl Pascual y el recordado Juan Valls". Prades, exponente de nuevas generaciones en la Festa, afirma que "su futuro está garantizado, se avecinan buenos tiempos, pero siempre con una buena promoción".