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Evolución del peso de la fiscalidad

Los españoles trabajan para Hacienda hasta el 23 de mayo

Las subidas de impuestos más importantes serán el año que viene y sumarán 5.654 millones de euros. El cierre llega un día más tarde que en el ejercicio del 2018, por lo que la porción tributaria es mayor

 

Sala de espera de una delegación de Hacienda. - XAVIER GONZÁLEZ

Sala de espera de una delegación de Hacienda. - XAVIER GONZÁLEZ

AGUSTÍ SALA
19/05/2019

Un día más tarde que el año pasado. El próximo jueves, 23 de mayo, los españoles estarán en paz con Hacienda, ya que habrán saldado, de media, sus deudas con las arcas centrales, autonómicas y locales. Es lo que los economistas liberales denominan el día libre de impuestos o tax freedom day. Que sea más tarde que el año pasado significa que la porción que los ingresos tributarios suponen del conjunto de la riqueza que se genera en el país es mayor. Eso puede ser porque el crecimiento económico genera empleo y, por lo tanto, más contribuyentes –o estos tienen que pagar más– o porque aumentan los impuestos o la recaudación procedente de la lucha contra el fraude fiscal.

Según las estimaciones remitidas por el Gobierno a Bruselas en la actualización del programa de estabilidad para el periodo 2019-2022, el peso de los ingresos públicos llega al 38,9% e irá creciendo. La documentación remitida a la Unión Europea atribuye el incremento paulatino del peso de los ingresos públicos sobre el producto interior bruto (PIB) «tanto a la favorable evolución de la economía, que impulsa el crecimiento de las bases imponibles y la recaudación, como a la estrategia del Ejecutivo de incrementar la recaudación agregada con el objetivo de ir acercando los niveles de tributación de España a la media de los países de nuestro entorno».

CRECIMIENTO Y RETRASO / Esos cálculos elevan el peso de los tributos previsto inicialmente tanto en el 2018 como en el 2019. De hecho, con las estimaciones del Gobierno del PP, el día libre de impuestos era el año pasado el 20 de mayo, y en el ejercicio actual, un día después. El crecimiento económico y una mayor recaudación han tenido mucho que ver en este retraso.

En todo caso, a tenor de los que afirma el documento del Gobierno del PSOE, la idea es que «quienes disponen de mayor riqueza contribuyan de forma equitativa en un modelo fiscal progresivo, donde cada uno aporte en función su capacidad y reciba en función de su necesidad, preservando a la clase media y trabajadora, que es la que ha soportado con su esfuerzo los momentos más duros de la crisis».

De todas formas, las subidas tributarias serán el año que viene y están relacionadas con las transacciones financieras, la economía digital y la fiscalidad verde. Sumarán 5.654 millones de euros, según las estimaciones del Gobierno. Muchas de las medidas, como el encarecimiento del diésel, afectan a los contribuyentes al margen de su nivel de ingresos con excepción de un aumento del IRPF para las rentas más altas y otras destinadas al impuesto de sociedades.

Con todos estos datos, todo indica que en el 2019, el día de liberación fiscal llega al menos un día más tarde que este año, el 23 de mayo, e irá avanzando hasta situarse hacia finales de este mes a medida que pasen los años. Otra forma de calcularlo consiste en tener en cuenta solo los ingresos tributarios, con lo que la proporción se reduce y el día de liberación se sitúa a mediados de mes. Hay organizaciones, como Civismo, que sitúan la fecha a final de junio. En cualquier caso, a partir de los datos del Ejecutivo, durante los primeros 143 días del actual ejercicio habremos trabajado para pagar al fisco; el resto, en teoría, son días que quedan libres para otros menesteres.

previsión / Sin embargo, aún faltarán un total de nueve días, hasta el 31 de este mes, para que el Estado haya gastado todo lo que tiene previsto para el ejercicio (otra forma de representar con días el peso del gasto público en la economía). Este periodo se acorta hasta abril si se contabiliza solo el gasto social, es decir, aquel que va destinado a ámbitos como la salud, la educación y la dependencia. La diferencia entre los días que dedicamos a pagar al Estado y los que este destina a cubrir sus gastos es el déficit, es decir, el desfase entre los gastos y los ingresos. En una familia, estos números rojos se cubrirían con créditos y préstamos o llevarían a la asfixia financiera.

A nivel público este diferencial se cubre mediante la emisión de deuda. En las etapas de más crisis, la recaudación suele desplomarse, con lo que baja la presión fiscal y aumenta la porción de la tarta que se destina al gasto público. En España, a pesar de la recesión, a partir del 2012, con la subida aplicada en el IRPF con la llegada del PP al Gobierno y las posteriores subidas del IVA, la presión fiscal aumentó hasta empezar a bajar partir del 2016 con la reforma del IRPF.

Los datos sobre España quedan aún alejados de la media de la Unión Europea (UE) y de la zona euro, que sitúa el día libre de impuestos a mediados de junio. En todo caso, también el gasto público tiene un peso mayor, ya que en la media comunitaria se sitúa en el 17 de junio, y en la de la zona euro, en el 22 del mismo mes, casi un mes más tarde que en España.