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El «monstruo» de Salma

3 La actriz recibe numerosas adhesiones por su demoledor artículo contra Weinstein

 

Harvey Weinstein, Salma Hayek, Robert Rodriguez y Penélope Cruz, en una imagen del 2005. - WIRELMAGE / J. VESPA

EL PERIÓDICO
15/12/2017

Dos meses después de que saliesen a la luz las primeras acusaciones contra Harvey Weinstein, la actriz Salma Hayek ha denunciado en una columna de The New York Times que el productor le acosó en múltiples ocasiones, le amenazó de muerte y le presionó para grabar escenas de sexo.

En sus escalofriantes revelaciones, la actriz mexicana desvela que había tenido que decir «no» a Weinstein cuando le proponía ducharse juntos y se ofrecía a darle un masaje o practicarle sexo oral. Hayek confiesa que en un primer momento pensó que su testimonio no era necesario, puesto que ya había suficientes mujeres que lo habían destapado y no creía que su historia fuese a cambiar nada, Pero, finalmente, se dio cuenta de que contarla sería el único modo de «resolver» ese «capítulo» de su vida.

La intérprete confiesa que el productor la intentaba persuadir a veces con «palabras dulces» o diciéndole cosas «terribles», como cuando en una ocasión le espetó: «Te mataré, no creas que no soy capaz de hacerlo».

PADRE CARIÑOSO Y «MONSTRUO» / La actriz define a Weinstein como un «apasionado cinéfilo, un hombre atrevido, un mecenas de la industria del cine, un padre cariñoso y un monstruo» y detalla el infierno que supuso trabajar junto a él en la película Frida, en el año 2002. Asimismo, se pregunta si fue su amistad con importantes figuras como Quentin Tarantino, George Clooney o la productora Elizabeth Avellan, que en aquel entonces era esposa de Weinstein, lo que la salvó «de ser violada».

Hayek recuerda cómo en una ocasión el productor hizo salir a todo el equipo del set de rodaje excepto a ella, y le recriminó que interpretase a Frida Kahlo con su singular uniceja, ya que esto la hacía menos atractiva y, según él, su única valía como actriz era su sex appeal, y «no había nada de eso en la película».

Tras esta disputa, el productor le dijo que anularía la película, aunque finalmente aceptó seguir con el rodaje siempre que Hayek accediese a grabar una escena de sexo con la actriz Ashley Judd, que también denunció acoso por parte de Weinstein. El día que tuvo que grabar la escena de sexo, la mexicana sufrió un ataque de ansiedad, «por primera y última vez» en su carrera, y empezó a llorar mientras su cuerpo temblaba de forma descontrolada. «No estaba así porque fuese a estar desnuda con otra mujer. Lo estaba porque iba a estar desnuda con una mujer para complacer a Harvey Weinstein», señaló la actriz.

Hayek espera que su historia sirva para entender «por qué es tan difícil» denunciar y por qué sus compañeras han esperado tanto tiempo antes de hacerlo. «Las mujeres están hablando ahora porque, en esta nueva era, al fin pueden», concluye Hayek.