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A LOS 95 AÑOS

Fallece Moi, el presidente que dirigió Kenia con puño de hierro

En sus 24 años de poder dictatorial, se violaron sistemáticamente los derechos humanos. Fue el primer presidente keniano del país tras su independencia del Reino Unido en 1963

 

Un hombre lee la noticia de la muerte del expresidente keniata Daniel arap Moi, este martes. - DANIEL IRUNGU (EFE)

IRENE ESCUDERO (EFE)
04/02/2020

El expresidente keniano Daniel Arap Moi ha mfallecido este martes a los 95 años en un hospital de Nairobi, dejando atrás un legado de 24 años de un Gobierno autocrático en una recién independizada Kenia, marcado por la represión política contra líderes opositores y la corrupción.

El actual presidente del país, Uhuru Kenyatta, ha anunciado que Moi, al que ha calificado como "un gran hombre de Estado africano", ha fallecido a las 05.20 horas (las 03.20 en España) en un hospital privado de la capital keniana, rodeado de su familia, pero no ha informado de las causas de su muerte.

"Ha fallecido de forma tranquila", ha explicado su hijo y senador keniano, Gideon Moi, a las puertas del hospital. El que fuese segundo presidente de Kenia, llevaba hospitalizado desde el pasado 10 de octubre, después de un largo periodo de entradas y salidas por "chequeos rutinarios", de permanecer anclado a una silla de ruedas, y sin que ninguna información médica saliera a la luz.

Kenyatta, que se considera discípulo político de Moi, ha declarado luto nacional por el fallecimiento del expresidente hasta que se celebre su funeral de Estado. Tanto los miembros del Gobierno keniano como los líderes de países vecinos, como Etiopía, Uganda o Tanzania, han enviado sus condolencias a Kenia por el acontecimiento y han resaltado la figura del exmandatario.

ÉPOCA OSCURA

Moi, un exprofesor de escuela de la etnia minoritaria kalenji (en un país dominado por los kikuyus y los luos) nacido el 2 de septiembre de 1924 en la aldea de Kabarak (suroeste), fue primero ministro del Interior y luego vicepresidente durante el Gobierno de Jomo Kenyatta, el primer presidente keniano del país tras su independencia del Reino Unido en 1963.

Llegó a la presidencia de Kenia en 1978, tras la muerte de Kenyatta, en un puesto que debía ser transitorio pero que quedó oficializado con carácter permanente. A pesar de que comenzó siendo una figura popular y cercana con su pueblo, tras un intento de golpe de Estado en 1982, liderado por un mando del Ejército de bajo rango y apoyado por universitarios, Moi aprovechó para prohibir todos los partidos políticos y eliminar cualquier oposición, alegando que Kenia aún no estaba preparada para elecciones multipartidistas.

"Era una época en que todo estaba controlado, nadie podía hablar en contra de Moi. Nuestros padres incluso ahora tienen un miedo mortal de criticar a la autoridad", ha explicado Nerima Wako-Ojiwa, la directora ejecutiva de Siasa Place, una ONG local para la participación política de mujeres y jóvenes.

Se inauguró un periodo dictatorial, de violaciones de derechos humanos y corrupción económica, en la casi recién inaugurada democracia keniana, durante el que Moi no se separó de su bastón de mando de marfil.

RECORDATORIO

"Hoy es un día para recordar a las víctimas de Moi; para recordar a las millones de personas que mandó a la miseria y a los miles que se levantaron contra su brutal y asesina cleptocracia", consideró vía Twitter el comentarista y dibujante político Patrick Gathara.

Con los medios de comunicación de su lado y un régimen muy personalista, usó recursos del Estado para beneficiar a sus allegados y seguidores políticos. Tras su salida del poder en el 2002, una investigación reveló que el expresidente y su círculo más cercano habían escondido un total de 3.000 millones de dólares en bancos en el extranjero, los cuales el Estado aún no ha recuperado.

OTRO PAÍS

Padre separado de 7 hijos, Moi juró cargo el 22 de agosto de 1978, y ganó un total de cinco elecciones consecutivas, las tres primeras sin oposición y con la única participación de su partido, la Unión Kenia-África Democrática (KADU).

Consiguió la estabilidad política, en una región sumida en conflictos, silenciando voces disidentes, como la del famoso escritor Ngugi wa Thiong'o quien publicó una obra de teatro crítica, o la de la Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai (1940-2011), que participaba en un grupo activista por la convocatoria de elecciones democráticas.

A su favor quedan la elaboración del actual sistema de educación keniano y programas como el de reparto gratuito de leche en escuelas primarias que se desarrolló en las décadas de los 80 y 90 y consiguió mejorar las tasas de asistencia a clase. También impulsó una mayor inclusión étnica en posiciones de poder, en su afán por una Kenia unida, como recuerda la directora de Siasa Place.