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ENTREVISTA

Hanan al Shaykh: "Esta vez, cristianos y musulmanes están juntos contra la corrupción en el Líbano"

La escritora libanesa aplaude las protestas contra de la corrupción política que se viven en el país desde octubre

 

La escritora libanesa Hanan al Shaykh posa en la sede del IEMed, el pasado día 16. - ÁLVARO MONGE

LAURA PUIG
23/01/2020

Hanan al Shaykh (Beirut, 1945) es una reconocida escritora libanesa cuyas obras abordan sin tapujos temas tabús en las sociedades árabes como la sexualidad feminina o el cuestionamiento del sistema patriarcal. Exiliada de su país desde el comienzo de la guerra civil, aplaude el actual movimiento en contra de la corrupción de la clase política que se mantiene vivo en el Líbano desde el pasado octubre y que provocaron la caída del primer ministro Saad Hariri.

-¿Cómo está viviendo las protestas que están teniendo lugar en su país?

-En cierto sentido, estoy muy feliz de que toda esa gente joven esté protestando. Y me avergüenza que cuando estalló la guerra civil (1975) no hiciéramos nada, no dijéramos 'no' a la guerra. La gente solo pensaba en irse del país. Por eso estoy muy satisfecha con el movimiento actual.

-Hasta ahora, estas protestas habían sido en su mayor parte pacíficas, pero en los últimos días han habido choques entre los manifestantes y la policía. ¿Teme que el actual movimiento pueda derivar en un conflicto violento?

-No lo creo. En el Líbano siempre ha habido conflictos sectarios, toda la vida. Se mezclaban la política, con la religión y los intereses de los países del entorno, como Arabia Saudí o Irán.  Pero en esta ocasión, cristianos y musulmanes están juntos contra la corrupción.

-Usted se marchó del Líbano cuando empezó la guerra civil.

-Tenía miedo, especialmente porque tenía una hija de cinco años y un hijo de dos y mi marido se fue a Arabia Saudí a buscar un trabajo. Yo me sentía muy mal, tenía mucho miedo. A pesar de que mi familia y amigos me decían que todo iba a ir bien, yo sentía que no. Estaba obsesionada con los francotiradores, había muchos y empezaba a enloquecer, así que decidí marcharme.

-¿Se ha planteado alguna vez volver?

-No. He cambiado, soy otra persona. Soy una mujer de mundo. Cada año visito el Líbano y hace tres, un día me levanté temprano y me asomé al balcón, frente al mar. Y me encontré a mí misma hablando y lanzando una pregunta al aire: ¿por qué nos hicisteis esto, criminales? Yo era muy feliz en mi país…

-Usted fue afortunada de vivir en una familia abierta que le permitió viajar a Egipto para estudiar y que aceptó su matrimonio con un cristiano a pesar de ser musulmanes.

-No me di cuenta de que casarme con un cristiano fuera tan importante, que fuera a provocar tal terremoto. Recibí llamadas de asociaciones de mujeres y organizaciones dándome apoyo y diciéndome que así debían de ser las cosas. Mi padre, al principio, se molestó porque yo no se lo dije y se enteró por un amigo que leyó la noticia de mi boda en el periódico en el que yo escribía. Mi editor se puso muy contento cuando se lo expliqué y decidió publicar la historia. Fue un 'shock' para mi padre, pero luego todo volvió a su cauce.

-En sus libros, aborda tabús en las sociedades árabes como el divorcio, la promiscuidad sexual o el patriarcado. ¿Cree que ha habido avances en estos aspectos en las sociedades árabes?

-Ha habido algunos avances. Por ejemplo en Arabia Saudí, sobre la que yo escribí después de vivir unos años en los años 80, ahora las mujeres ahora pueden conducir e ir a la escuela. Cuando estuve allí no podía creer lo que veía, parecía que vivía en otro planeta.

-¿Cuál es el estado de los derechos de la mujer en el Líbano hoy en día?

-En el Líbano hay mujeres muy fuertes que hacen lo que quieren, pero el problema son las leyes, que son arcaicas. Por ejemplo, el divorcio depende de las autoridades religiosas. No es el Gobierno el que decide, es todavía una sociedad muy sectaria.

-Usted vive en Londres desde los años 80. ¿Qué opina del 'brexit'?

-Me gustaría que no se llegase a implementar. No puedo creer que el día 31 el Reino Unido abandone la UE. Siento que soy muy afortunada por haber aterrizado en este país, me encantó que la gente fuera tan abierta y hospitalaria… Pero creo que somos europeos, siempre he sentido que Inglaterra era parte de Europa. No sé cómo va a ser ahora la vida. Es triste, no lo necesitábamos. Se creó una ilusión en la gente.