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ICONO ROMÁNTICO DE LOS 70

Adiós a Camilo Sesto

Canciones míticas como ‘Algo de mí’ o ‘Vivir así es morir de amor’ perduran en el imaginario colectivo. El cantante de Alcoi fallece a los 72 años de un fallo renal dejando un importante legado artístico

 

El popular artista alicantino, de joven, durante un posado fotográfico. - EFE

Camilo Sesto actúa en la entrega de los premios La Musa, en Miami (Estados Unidos), el 19 de octubre de 2017. - EFE

JORDI BIANCIOTTO
09/09/2019

El contraste entre su aspecto acaso blandengue y su chorro de voz al servicio de arrolladores melodramas pop fue irresistible para una generación que en los 70 lo aupó como ídolo de fans. Pero, lejos de ser una marioneta del show business, Camilo Sesto fue, al menos en sus buenos tiempos, amo y señor de su obra y su destino; cantante, compositor y productor que dejó un rastro de hitos de la canción moderna como Algo de mí o Vivir así es morir de amor.

Aunque en las dos últimas décadas su figura se saliera de los raíles, hubo un tiempo en que Camilo Blanes (su apellido real; Alcoi, 16 de septiembre de 1946) dominó los recursos de la canción llamada ligera, adjetivo algo corto tratándose de él. Sus composiciones eran vocalmente exigentes y brindaban implicación emocional. Fallecido la madrugada del sábado al domingo a los 72 años de una insuficiencia renal, deja atrás una peripecia vital que comenzó en 1964 con un grupo yeyé de Alcoi, Los Dayson, versionando a los Beatles y los Stones.

PERSEVERANCIA // Los Dayson se plantaron en Madrid para participar en Salto a la fama (TVE), misión fallida que desalentó a todo el grupo menos a Camilo. Mientras sus colegas volvían cabizbajos a Alcoi, él se quedó y fue a parar a los ya reconocidos Los Botines, aquí manejando canciones propias y accediendo al mundo del cine: Hamelín (1966), protagonizada por Miguel Ríos, y Los chicos del Preu (1967), con Karina.

Juan Pardo le arropó en su despegue como solista (Sesto, porque era el sexto hermano, y sin equis porque con ella ya estaba registrado) con el álbum Algo de mí (1972), abanderado por la canción que le daba título, pelotazo en el que lucía vozarrón a pelo, arrastrando con suspense el arranque del estribillo y cerrando el tema a un teatral ritmo de vals. Incipientes episodios de camilomanía, incluyendo días de cama con lesiones en la espalda al sufrir un alud de admiradoras.

HACIENDO LAS AMÉRICAS // Un segundo álbum con Pardo, Solo un hombre, incluyó la muy sentida Amor... amar, con texto de su nueva amiga Lucía Bosé, y desarrolló su estilo de canción romántica invasiva con incursiones góspel-soul, y fue a partir del tercero, Algo más, cuando Sesto comenzó a implicarse como productor.

Con la canción central del álbum, representó a España en la OTI en 1973 (quinta plaza) y deslizó debilidades instrumentales griegas en las que dos años después ahondaría en el tema Melina, dedicada a Melina Merkouri. Su paso por la OTI fue el preludio de un vínculo con la audiencia latinoamericana tan o más estrecho que con la española.

Fue en 1975 cuando pudo modificar cierta imagen de ídolo de fans a asumir el papel protagonista de Jesucristo Superstar, que sería elogiado por el mismo Andrew Lloyd Webber. Misión que asumió como un desafío, en la que aireó otros perfiles como intérprete (el más incendiario en Getsemaní) y que le conectó con cierta sensibilidad underground. La obra, con toda su carga polémica, se estrenó en el teatro Alcalá-Palace, de Madrid, el 6 de noviembre de 1975, en vísperas de la muerte de Franco.

CANCIÓN DEFINITIVA // Aquel Camilo barbudo, productor de los dos primeros sencillos de Miguel Bosé, dio paso a otros álbumes, entre los que cabe destacar Entre amigos (1977; ahí abrió la puerta a piezas de Juan Carlos Calderón y Albert Hammond) y Sentimientos (1978). Este es el disco de El amor de mi vida, con su matador crescendo final, y de su composición definitiva, Vivir así es morir de amor, de estribillo largo y tormentoso, con coros de su entonces novia Andrea Bronston, Linda Wesley y el futuro eurovisivo Sergio Fachelli.

En los 80, su estrella fue perdiendo brillo en España, si bien vivió algún que otro éxito internacional como la balada perfumada My love, dueto con Audrey Landers (la Afton de Dallas).

Camilo Sesto no llegó a normalizar su carrera en la madurez y dio la sensación de que la gestión de su personaje se le escapó de las manos. Retirado en el 2010, ocho años después volvió para lanzar Camilo sinfónico, de la mano de voces como Marta Sánchez y Mónica Naranjo, tratando de sacar brillo una vez más a las canciones de su vida. Fue el primer cantante español que logró el disco de platino y publicó 40 álbumes con los que consiguió hasta 50 números 1 en distintos países.