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El Periódico Mediterráneo

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Basilio Trilles

AL CONTRATAQUE

Basilio Trilles

Vence la rosa

En el Suresnes del cambio socialista de Felipe González, donde la rosa venció al puño, dio comienzo una nueva andadura de luz y éxito para los seguidores de Don Pablo Iglesias, hasta entonces desmembrados en el exilio y con diversas familias en permanente disputa, desde Largo Caballero a Rodolfo Llopis. Conviene recordar que Largo, muy enfermo en París tras ser liberado del campo nazi de Sachsenhausen, en los últimos meses de su vida abominó de algunas actuaciones que protagonizó en la guerra civil y no tuvo inconveniente en confesar la equivocación de, en determinado momento, haber quedado deslumbrado ante el comunismo de Stalin. Tal resultó el propósito de enmienda del viejo socialista que aceptó iniciar conversaciones con Don Juan de Borbón en apoyo de la Monarquía parlamentaria para España, previo derrocamiento de Franco. Tras el fallecimiento del que fuere presidente del Consejo de Ministros de la II República entre septiembre del 36 y marzo del 37, Indalecio Prieto regresó de Méjico para asumir el papel de interlocutor socialista con el conde de Barcelona, sin el apoyo de otras corrientes del PSOE exiliadas en Francia. Y así siguió la cosa entre las filas socialistas, hasta que Felipe resultó ser la esperanza y la fructífera realidad de un proyecto tan real como beneficioso para una nación que necesitaba despegar en libertades y progreso. «A España no la va a conocer ni la madre que la parió», dijo Guerra en aquel histórico jueves 28 de octubre de 1982, celebrando la mayoría absoluta de la rosa con 202 diputados. Lo nunca visto, ni antes ni después.

Del felipismo pasamos al sanchismo merced el ingenio, la osadía y la ambición desmedida del nuevo mandarín: Pedro Sánchez. Tras ser despedido de Ferraz, apoyado por un puñado de incondicionales a los que acabaría depurando, pronto regresó como héroe defensor de la militancia y empleando una estrategia audaz, fuera de todo lo visto hasta el momento, logró el control absoluto del partido y arrebató a Rajoy el primer despacho de la Moncloa, desde donde dirige los designios del país, aun a costa de pactar con el mismísimo diablo. El rutilante líder sigue en el peligroso aunque dulce trance que proporciona la megalomanía. Sin embargo, ocurre que la poderosa corriente sanchista parece haber iniciado un imparable proceso de desinflado. Los más importantes barones socialistas cada día dan muestras de la distancia que los separa de la receta política que administra el jefe del Ejecutivo, en permanente contorsión con casi una docena de interesados socios que eventualmente apuntalan el poder del presidente. Previo paso por caja.

Ximo Puig recupera terreno

El palpitar desmayado del sanchismo lo hemos visto en las primarias provinciales que el PSPV-PSOE ha celebrado el pasado domingo en Castellón, Valencia y Alicante, en las que Ximo Puig, barón más de la rosa que del puño, ha recuperado terreno desmantelando las estructuras sanchistas que en su día avaló el defenestrado Ábalos, desde siempre conspirando contra Puig. En Alicante no ha ganado la apuesta del president, aunque el vencedor, Alejandro Soler, bastante trabajo va a tener en el intento de parar el avance del PPCV, capitaneado por Carlos Mazón, en tierras alicantinas. Soler, exalcalde de Elche y con un largo recorrido, nunca fue abalista y si no está entre los considerados incondicionales a Puig, sus primeras palabras han sido de compromiso con el secretario general. Nadie cree que Soler vaya a ser oposición interna. El sanchismo no está en sus mejores horas en la Comunidad Valenciana. Fuera de aquí tampoco. Ahí están Lambán y Page, vencedores de la rosa, además de las encuestas.

Periodista y escritor

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