Opinión | FIRMA INVITADA

Y al desplegarse tus banderas

Este fin de semana se han iniciado los actos de un centenario muy especial, el de nuestro Club Deportivo Castellón. El de todos, los nacidos aquí, los de soca, los que vinieron a ganarse la vida a esta magnífica tierra, los hijos de emigrantes, o aquellos y aquellas que llevan el albinegrismo allá donde estén. Y es que ese sentimiento y esa pasión que desprende el glorioso y su afición solo puede residir en lo más profundo del corazón.

Son cien años de historia, con momentos triunfales y de grandes alegrías, pero como toda la ciudad sabe, también de amargas decepciones. No obstante, lo más importante de esos 100 años es que la ciudad de Castelló ha estado volcada con su equipo. Hemos pasado momentos muy difíciles y els orelluts siempre hemos estado ahí, animando y apoyando a nuestro equipo y jugadores.

Cada uno tenemos en nuestra retina un recuerdo, un momento, algo imborrable. Yo, por ejemplo, nunca olvidaré el gol de Manu Busto. Pero si he de escoger un momento único e irrepetible, tal y como conté este fin de semana en la gala que organizó la Fedpecas, ese es cuando nació mi hija Claudia; el día más importante de mi vida. Recuerdo que desde el hospital hablé con el presidente Vicente Montesinos para decirle que teníamos una albinegra más y hacerla socia del club el mismo día que nació.

Como concejal de Deportes y como albinegro, me siento un afortunado de poder vivir este momento y apoyar al equipo desde la institución en todo aquello que podemos aportar. Quiero felicitar a la Comisión del centenario, tutelada por el gran José María Arquimbau, en la cual tengo el honor de participar, por esa magnífica programación que se ha desarrollado para celebrar el centenario como se lo merece el club, los jugadores, la afición y, en definitiva, toda la ciudad de Castelló. Pam, pam, orellut!

Concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Castelló

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