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El Periódico Mediterráneo

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Antonio Gascó

COSAS MÍAS

Antonio Gascó

El Cid y Castelló

El Cid Campeador, manteniendo ágiles a sus numerosas mesnadas, en 1092, penetra por el paso natural de la rambla del río Bergantes y conquista Jérica, logrando, además, fortalezas tan sólidas como la de «las trescientas torres» de Onda: «Myo Cid ganó a Xérica e a Onda e Almenar». Seguidamente, dejando atrás la dura Sierra de Espadán, accede a la ruta del Millars y llega a Burriana («Terras de Borriana todas conquistas las ha»). Es más, se sabe que el bravo adalid estuvo en la ciudad en 1092, con Pedro I de Aragón, quien llegó a la villa procedente de Montornés.

Y desde Burriana, el castellano alcanza el mar. Posiblemente continuando el trayecto del río, debió llegar al límite entre los actuales términos de Almazora y Castelló, donde sometió el viejo castillo que fortificaba el Cerro de la Magdalena. Al fin, la hueste que le acompaña desde el «polvo, sudor y hierro» de la Meseta, moja sus plantas en el agua del Mediterráneo de la playa castellonense.

Tras la conquista de Valencia, Rodrigo Díaz de Vivar y su aliado el rey de Aragón Pedro I ratifican el mandato de algunos señores en los lugares de la geografía castellonense, que se habían dominado con anterioridad. Así en la colección diplomática del monarca, se hallan pergaminos que bien lo testifican. Uno de 1093: «Senior Fortunio Sangiz in Kolia (Culla) et in Castilion de ripa de mare» y otro de 1099 en el que se ve que ha mudado el gobernador del territorio: «Roderico Gostioz in Castilgone et in Auropesa». En ambos pasajes Castelló aparece citado como Castillion o Castilgone, vecino al mar. Estos textos son especialmente significativos y conviene tenerlos muy en cuenta, como bien infiere el prestigioso medievalista Carles Rabassa, porque por primera vez se hace uso del topónimo «Castillion» del que derivará Castelló.

Cronista oficial de Castelló

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