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El Periódico Mediterráneo

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Entender + las relaciones y la sexualidad

Pinchar para violar

Un violador también es aquel que piensa que si invita a un par de copas a aquella chica que ya va un poco bebida, irá suficientemente borracha como para dejarse tocar o tener relaciones sexuales compartidas

Una copa.

Hace unas semanas me escandalizaba ante la propuesta de que las posibles víctimas de violaciones tapáramos nuestros vasos en los espacios de ocio nocturno. Y ya me pareció una propuesta ridícula y que responsabiliza a las víctimas de protegernos para asegurarnos que no nos violaran bajo los efectos de la sumisión químicaCosa absurda.

La mayoría de compañeras que opinamos sobre esto sabíamos, desgraciadamente, que era una medida poco eficaz porque a un violador que te quiere poner una sustancia a la bebida no le frenará unas tapas por muy bien conseguidas que estén. Y no es que tengamos poderes adivinatorios pero sabíamos que quienes quieren violar encontrarán la manera para hacerlo, por mucho que tapemos nuestros vasos. Y tal cual. Ya no necesitan meternos nada en los vasos. Ahora nos pinchan. Quién quiere hacer daño, encuentra la manera.

Está claro que las víctimas y posibles víctimas nos tenemos que unir y encontrar estrategias. Pero se tiene que tener mucho en cuenta qué medidas se nos proponen. Juntas aprendemos a tener recursos porque no nos queda más remedio. Y es por eso que hacemos cursos de autodefensa feminista, que leemos sobre feminismo, organizamos puntos lila, nos colgamos el lazo lila para visibilizar que podemos ayudar a alguien que se encuentre en una situación de violencia. Nos apoyamos las unas a las otras. Este es uno de los ingredientes principales de la sororidad.

Y, desgraciadamente, los únicos violadores no son aquellos quienes, de manera consciente y premeditada, pincha a una chica en una discoteca o le pone alguna droga en la bebida. Un violador también es aquel que piensa que si invita a un par de copas a aquella chica que ya va un poco bebida, irá suficientemente borracha como para dejarse tocar o tener relaciones sexuales compartidas. Es aquel que invita a un par de chupitos para ver si la otra se alcoholiza más y pierde la noción de lo que está haciendo para aprovecharse y tener sexo. Y hay chicos que lo hacen de manera deliberada y otros que ya lo tienen integrado y no ven qué hay de malo en intentar que una chica se emborrache algo más para que se “suelte”. Pues no, no es “soltarse”, es emborracharla para que no tome una decisión consciente del todo. Y, ¿sabéis qué? Si una persona no puede tomar una decisión de manera totalmente consciente, si no tiene todas sus facultades para decidir libremente si quiere tener sexo con alguien, aquello no serán relaciones sexuales: será una violación, un abuso sexual. Para mí no hay diferencia.

¡Ah! Y hay otro tipo de violaciones y abusos. Os explico: hay quien no invitará a más bebidas a una chica para emborracharla o quien no pinchará o le meterá droga en la bebida. Hay quién va “a la caza y captura” de las chicas que van más bebidas, o que presentamos síntomas de haberse drogado con alguna otra sustancia, para aprovecharse de ellas y agredirlas en contra de su voluntad.

Vivir la experiencia de tener relaciones sexuales con otra persona no tendría que concebirse como ir “a la caza y captura”. ¿Os fijáis que ya utilizamos un vocabulario en el que se prioriza la voluntad de quien sale “a cazar” y se anula la voluntad de quien “es cazada”?

Tener relaciones sexuales compartidas tendría que ser una experiencia fantástica en la que compartes el contacto, las sensaciones y el placer con otra u otras personas y tiene que ser un juego donde todas las partes tienen muchas ganas de tener esta experiencia. Debe ser una experiencia de entusiasmo, no de estrategia para ver si cazas a alguien.

Y no olvidéis que se habla muy a menudo de las violaciones que se dan en espacios de ocio y por parte de desconocidos pero las mismas dinámicas abusadores y violentas se dan, demasiado a menudo, dentro de las relaciones de pareja. De hecho, la mayoría de las violaciones se dan en el núcleo de las parejas pero, de esto, se habla muy poco en las noticias.

En la consulta escuchamos de manera habitual como muchas mujeres acceden a tener relaciones sexuales con sus parejas (hombres cishetero) porque si no lo hacen ellos se enfadan, se ponen violentos, no les hablan durante días, etcétera. Una agresión sexual también es aquella que utilita el chantaje emocional para conseguir que la pareja tenga sexo contigo. Y si estás leyendo esto y ves que eres de los hombres que se enfadan con su pareja porque no quiere tener sexo contigo te preguntaría: ¿prefieres que tu pareja se obligue a tener sexo contigo aunque no tengas ganas? ¿De verdad este es el tipo de sexo que quieres? Porque esto no son relaciones sexuales compartidas y placientes, esto son abusos y violaciones.

Las relaciones sexuales siempre son aquellas que entusiasman a quienes tiene que participar en el juego, siempre.

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