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El Periódico Mediterráneo

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Antonio Gascó

COSAS MÍAS

Antonio Gascó

Finis coronat opus

Con el aforismo latino que rotula este texto, se expresó el presidente de la Diputación, José Martí, al rubricar con sus palabras la ubicación de los dos últimos murales (300x250 cm) que componen el magno retablo del presbiterio de la concatedral de Santa María, realizado por el notabilísimo pintor Traver Calzada. Pintados al temple, con añadidos de óleo, representan dos fragmentos evangélicos como son Pentecostés y La Sagrada Familia. La totalidad de las nueve piezas, expresan en la composición, una lección de oficio y de criterio, de sobriedad, nobleza, historicismo, franqueza, autenticidad espontánea y gestos muy indicativos de intención, en las relaciones de las distintas figuras, que enuncian en sus actitudes una sincera verdad, de entidad personal.

Pentecostés tiene en su cenit la figura del Espíritu Santo, en forma de paloma, uniendo, en grafía de llamas sobre las cabezas de los apóstoles y la Virgen, el simbolismo con la plasticidad. La alegoría de la paloma desde el Génesis, se asocia con la paz y el espíritu divino. Las llamas se presentan en arco como diagonales, que en la parte superior conforman unas nervaduras a modo de sustentáculos de las arcadas superiores de la iglesia universal.

Escena doméstica

La Sagrada Familia es una sencilla escena doméstica. El abstracto escenario cromático, encuadra el hogar de José, María y Jesús en Nazaret. Hay detalles de valor etnográfico como el horno judaico o el banco de carpintero que, traduce como tal la profesión del cabeza de familia, descrita en el evangelio de Mateo como artesano. La luz escultoriza muy bien el grupo. La figura central de Jesús niño, obediente a los dictados de su madre, sigue fielmente la referencia del Evangelio de San Lucas: «Y vino a Nazaret…, y estaba sujeto a ellos».

Cronista oficial de Castelló

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