Opinión | COSAS MÍAS

El pirata Barbarroja

Uno de los ataques más sanguinarios perpetrados por los piratas otomanos en las costas castellonenses fue el que comandó el temido Jeireddín Barbarroja, quien el 7 de junio de 1534 desembarcó en el cabo de Oropesa, poniendo cerco a la fortaleza de la localidad y llevando a cabo razzias por todo el litoral hasta llegar a Castelló, que se preparaba para repeler estos ataques, adquiriendo armas de fuego, fortaleciendo las murallas y cerrando los portales. De hecho, los acuerdos municipales al respecto son muy numerosos desde 1526 a 1552. Sin duda, los acantilados del cabo de Oropesa constituían un entorno idóneo para el fácil atraque y desembarco de los corsarios.

Ello motivó la petición al Emperador de recursos para la ampliación y mejora de los muros de un antiguo fortín de vigilancia y defensa de 1413, ubicado en el barranc de la Dòna, que tuvo, en principio, muy poca entidad, como lo prueba el asalto referido del despiadado Barbarroja. De hecho, en 1534, el mismo año en el que se produjo el ataque, el conde de Cervellón, señor de la villa, reestructura la atalaya potenciando sus defensas. La reforma de la que se conocería posteriormente como Torre del Rey, supuso el engrosamiento de los muros de la planta baja, la adición de las plantas superiores y la construcción de las dos características caponeras.

Imperceptible

La Torre del Rey la componen, en realidad, dos locales uno dentro del otro: el primitivo de 1413 y el construido a modo de refuerzo por el conde de Cervellón en 1534, aunque, en la práctica, la delimitación entre ambos es prácticamente imperceptible. La fortificación original contaba con dos alturas principales y una auxiliar, estando la planta baja conformada por las dos salas principales que podemos ver actualmente.

A las mejoras del señor de la localidad, siguieron otras comenzadas en 1554 y que finalizaron en 1568, momento en que fue adquirida por el rey Felipe II, abonando diez mil ducados en plazos. A partir de ese momento es cuando se la empieza a conocer como Torre del Rey.

Cronista oficial de Castelló