En torno al consumo del agua existen todavía hoy certezas e incógnitas que se van despejando conforme avanza la ciencia. Existe la seguridad de que el ser humano está compuesto aproximadamente por un 60% de agua, pero no queda tan claro por ejemplo cuál es la cantidad de líquido elemento ideal para ingerir cada día. Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos determinaron que una ingesta diaria adecuada de líquidos es de 3,7 litros para los hombres y 2,7 litros al día para las mujeres. En esta cantidad, eso sí, se incluiría el 20 % de la ingesta de líquidos diaria de alimentos y resto de las bebidas. Según la prestigiosa Mayo Clinic sería aconsejable beber ocho vasos de agua por día. 

¿Cuándo habría que beber esta cantidad de agua? Dentro de las teorías al respecto las hay que sugieren que es recomendable beber agua durante las comidas. Lo cierto es que beber demasiada agua rara vez es un problema para los adultos sanos y bien alimentados, pues el agua sirve para eliminar los desechos a través de la orina, la transpiración y las deposiciones; para mantener la temperatura en niveles normales; para lubricar y amortiguar las articulaciones; así como para proteger los tejidos sensibles. Sin embargo, dicho esto dentro de la nutrición existen teorías que indican que cuando queremos perder peso nos asaltan algunas dudas sobre cuándo será mejor tomarla para que nos ayude a adelgazar.

No son pocas las dietas de adelgazamiento que señalan que tomar agua durante las comidas te impide perder peso. Esto es más habitual en las dietas disociadas, que defienden que hay que dividir los alimentos en función al grupo al que pertenecen -proteínas o carbohidratos- para aprovechar mejor sus nutrientes. Apuntan que, beber agua cuando ingerimos hidratos de carbono dificulta la digestión y hace que estos alimentos engorden más. Al parecer, al ingerir el agua, estaríamos diluyendo los ácidos del estómago y por tanto serían menos efectivos a la hora de procesar los alimentos. Sin embargo, los expertos señalan que, para que sucediera algo así, tendríamos que ingerir una cantidad de agua inmensa, por lo que hacerlo de forma normal no tendría por qué interferir en la digestión de esa forma.

Otras teorías, bastante más lejanas en el tiempo, señalaban que beber agua durante la comida provocaba una mayor retención de líquidos, haciéndonos sentir hinchadas. Sin embargo ahora sabemos que es todo lo contrario, el agua es un diurético que mejora la función renal al disminuir la concentración de toxinas y que ayuda a eliminarlas a través de la orina. Conviene señalar que el agua contiene cero calorías, independientemente de cuándo la consumamos, por lo que, por sí misma, ni engorda ni adelgaza. Está demostrado que se puede sobrevivir 40 días sin ingerir ningún alimento, pero sin agua no hay cuerpo que aguante más allá de una semana.