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Salud sexual

La falta de educación sexual, motivo principal del aumento de ITS entre las mujeres

Las Infecciones de Transmisión Sexual se han incrementado un 1.073% desde el año 2015, advierte la plataforma de salud femenina Bloom | La gonorrea y la clamidia son las dos que han experimentado una mayor subida | Casi el 70% de las andaluzas califican su educación sexual de regular a muy mala

Casi el 70% de las andaluzas califican su educación sexual de regular a muy mala. ShutterStock

Desde el año 2015, las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) han aumentado un 1.073%, según el Observatorio de Salud Femenina de Bloom. Este abismal incremento es una consecuencia directa de la falta de educación sexual, y Andalucía es una de las comunidades autónomas que suspende esta asignatura. Casi el 70% de las mujeres andaluzas califican su educación sexual de regular a muy mala.

La mala educación recibida en lo que a sexualidad se refiere, y la ausencia de ella, es un problema que preocupa enormemente a las expertas de la plataforma de salud femenina Bloom. Desde ella se ha llevado a cabo un estudio que alerta de la gran carencia de conocimiento en el ámbito sexual: "El problema de origen es la baja educación sexual que las mujeres reconocen tener. Desde nuestro observatorio hemos trazado una correlación entre el aumento de las ITS y la baja percepción del riesgo en las prácticas sexuales", señala Andrea Aznar, directora editorial de esta plataforma.

En Andalucía, el 69,4% de las mujeres asegura que su nivel de educación sexual es de regular a muy malo. Por provincias, no obstante, Málaga es una de las que mejor puntúa su conocimiento. Solo un 31,3% de las malagueñas reconocen tener una mala educación en materia de sexo. Sin embargo, estas cifras no dejan de ser preocupantes y sugieren un problema de base. "La educación sexual debería estar garantizada por la ley en las diferentes etapas educativas", defiende Ana Rojas, investigadora de Bloom.

Lejos de este objetivo, la realidad es que "su inserción en las aulas queda supeditada a cada centro escolar, que generalmente la introduce a través de talleres de terceros como ONGs o consultorías. Así se pierde esa intervención educativa holística en el sistema educativo, haciendo que muchas y muchos jóvenes no lleguen a recibirla y tengan que recurrir a internet, aprender a través del ensayo y error o, incluso, recurrir a la pornografía", denuncia Rojas.

Falta de percepción de peligro

La tradicional falta de atención que se le ha brindado durante estos años deriva en un desconocimiento generalizado que supone un peligro. "Una buena educación sexual sistematizada, con enfoque de género y adaptada a las necesidades sociales, contribuiría a hacer más realista la percepción del riesgo, sobre todo en aquellas prácticas donde existe menos conocimiento como el sexo oral o anal", explica Ana Rojas.

La baja percepción del riesgo, consecuencia directa de este desconocimiento, es otro de los motivos que atienden al abismal aumento de ITS, sugieren estas profesionales: "Desde 2015, la prevalencia de las ITS entre mujeres ha aumentado más de un 1.000%. Es una cifra que no pretende crear una alarma social, sino concienciar del problema de salud pública que tenemos. Además, este dato nos manda un mensaje y es que las ITS no deberían ser un tabú, ni las personas que las contraen deben cargar con el estigma. Estas infecciones son frecuentes, debemos normalizar que existen, que tienen tratamiento y que nadie vive exento de riesgos", indica Andrea Aznar.

Entre las ITS que más han aumentado en estos últimos siete años destacan la gonorrea -un 729% desde 2015- y la clamidia -un 480%-. Asimismo, infecciones como la sífilis, el linfogranuloma venéreo o la hepatitis C han crecido en mujeres un 129%, 178% y 76%, respectivamente. "Sin duda es realmente preocupante. Sin embargo, este aumento también se debe a la progresiva mejora de los sistemas de vigilancia epidemiológica", asegura la directora editorial de Bloom.

Mejorar la educación

Bloom defiende la necesidad de acabar con el silencio generacional que se cierne sobre la educación sexual. Además de ampliar fronteras: "Necesitamos una educación que no se centre únicamente en el sexo en sí y en ese tradicional alarmismo respecto a la evitación del embarazo. Debe focalizarse también en el desarrollo afectivo de las personas, esto traería muchos beneficios a la hora de relacionarse en todos los ámbitos desde una edad temprana, aprendiendo desde el deseo, el consentimiento, los límites y el respeto".

Todo ello ayudaría a acabar con todos los mitos que todavía acompañan a la sexualidad. "Mejoraría la comprensión y la inclusión de las distintas orientaciones sexuales, y nos ayudaría a tener una conversación menos polarizada sobre las identidades sexuales", explica Rojas. Además, asegura, "está comprobado que desde edades tempranas ayuda a prevenir violencias sexuales en la infancia y, por supuesto, en los adultos contribuye a limitar las dinámicas y conductas tóxicas".

Una sociedad educada en entender la sexualidad es una sociedad más responsable y saludable. Para ello es primordial promover estos entornos seguros y formativos desde la cotidianidad y en las edades más tempranas. En los colegios, en los centros de salud y en los propios hogares, "aún queda mucho por hacer en este ámbito".

La plataforma defiende así que "la educación sexual es mucho más que sexo. La sociedad debería informarse, sobre todo a través de plataformas amigables y cercanas que cuenten con información oficial. Esta educación hará más feliz y sana la vida sexual y afectiva de muchas personas".

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