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La singular gastronomía que se vive en las fiestas de la Magdalena

Durante la semana grande de Castellón son típicos los buñuelos, ‘ximos’, cacaos, ‘tramussos’ y embutidos, acompañados de moscatel, mistela y vino

Francisco González Yuste
17/03/2017

 

altan pocas horas para el comienzo de las fiestas fundacionales de Castellón. Los habitantes de la capital de la Plana tenemos la suerte de disfrutar de un clima mediterráneo muy benigno, hecho que permite que la mayoría de actos y festejos se celebren en la calle. Durante unos días, plazas, calles y los rincones más variopintos se convierten en improvisados comedores donde poder saborear y beber sin renunciar ni un solo momento a la fiesta.

Cada acto tiene su particular comida. En la semana de Magdalena no se puede salir de casa sin el saquet y la bota, son complementos festeros que nos acompañarán durante toda la semana allá donde vayamos. En el saquet no pueden faltar los cacaos, tramussos y embutidos rosario, longanizas, morcillas o chorizos de pequeño tamaño, para comer de un solo bocado. En la bota, cada uno tiene su mezcla secreta, según preferencias, moscatel, vino rancio, vino tinto u otros licores.

Día de la Romería // De esta forma, el día de la Romería es tradicional la barretxa y el buñuelo, cuando se recogen las cañas. En la parada en Sant Roc, para coger fuerzas, la tradición manda comer figues albardaes acompañadas de un vasito de moscatel o mistela. Después, para el almuerzo en la ermita, tomaremos el clásico bocadillo de tortilla de habas con ajos tiernos, ximos y encurtidos variados.

El resto de la semana, el menú es muy variado, según el acto que haya que acudir, dependiendo de colla o gaiata, no pueden faltar la paella, fideuá, arroz al horno, carne o embutidos a la brasa.

Para los almuerzos o desayunos de cuchillo y tenedor es muy típico la sardina de bota con pimientos y huevos fritos acompañado de all i oli, jamón, queso, así como salazones, bacalao, mojama o capellanes con tomata de penjar y olivas.

Estas reuniones se pueden alargar hasta la hora de la comida y después seguir con la merienda, mucho más sencilla: bocadillitos, pastelitos salados y algún dulce si acudimos a los toros. Si merendamos por la calle, los churros con chocolate son muy recurrentes, sobre todo, para los niños y no tan niños. Y, por último, las cenas suelen ser de bocadillo aquí te pillo aquí te como.

Por otro lado, los mesones que se montan por diferentes puntos de la ciudad como el XVII Mesón de la Tapa y la Cerveza de la plaza España o el Mercado Gastronómico de Santa Clara, las casas regionales, gaiatas, bares, restaurantes y tascas de nuestra ciudad son parte de los itinerarios gastronómicos magdaleneros. ¡Magdalena, festa i pantxa plena! A disfrutar de las fiestas.

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