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El Periódico Mediterráneo

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DATOS DEL IPC

La energía lleva a Castellón al ‘top 10’ de las provincias más inflacionistas

El coste de la vida se eleva hasta ocho décimas por encima de la media nacional

Los carburantes han tenido un gran papel en el crecimiento de la inflación durante el 2021. GABRIEL UTIEL BLANCO

Los datos definitivos del Índice de Precios al Consumo (IPC) de diciembre confirman el fuerte incremento del coste de la vida en el conjunto del 2021, con un especial impacto para el bolsillo de los castellonenses. La inflación creció en la provincia un 7,3%, lo que supone casi un punto más que la media nacional, que fue del 6,5%. La revalorización de la energía, al aumentar el 58,9% a lo largo de los últimos 12 meses, es el factor que explica estos malos datos.

En el balance por provincias, solo nueve están por encima de Castellón, con Toledo (8,2%) como la que registró la tasa anual de IPC más elevada del país. En el top 10 también se encuentran Badajoz, Burgos, Lleida y Segovia, que comparten la cifra del 7,3%.

A la hora de explicar las razones de esta subida el presidente del Colegio de Economistas de Castellón, Jaime Querol, mencionó el efecto de los apartados relacionados con la energía. «La electricidad y los carburantes han supuesto que otros productos se encarezcan, al sufrir este incremento de sus costes». Otra explicación hay que encontrarla en los problemas de suministro de determinados productos. «Después de los primeros meses de la pandemia hubo una fuerte recuperación de la demanda, que causó la rotura de estocs y una subida de precios al crecer la demanda de determinados productos».

Efecto para todos

Desde la Unión de Consumidores de Castellón, Juan Carlos Insa recalcó que los costes energéticos «afectan a todos, desde la producción hasta el transporte», y añadió que la inflación «ya es una de las principales preocupaciones de las familias de la provincia».

Los principales datos del IPC en Castellón.

Los principales datos del IPC en Castellón. J. A. Mampel

Por el momento no se vislumbra el momento en el que la situación empiece a revertir y los precios vuelvan a bajar. Aún así, desde la patronal CEV llaman a la cautela. «El encarecimiento de los costes energéticos sigue siendo el principal elemento inflacionista. Está prolongándose durante más tiempo del esperado, pero aun así creemos que este nivel, aunque en máximos históricos, es transitorio, por lo que hay que optar por la prudencia». Sobre todo a la hora de aplicar la subida del IPC a los salarios. «Repercutiría directamente en los costes de producción y en los precios finales, generando una mayor inflación, porque las empresas no pueden reducir más sus márgenes tras muchos meses de restricciones en la actividad y con el aumento de costes de materias primas y fletes», tal y como defendieron desde la organización empresarial.

Inflexión

En cuanto al momento en el que llegará el punto de inflexión, Jaime Querol valora que podría darse «en el tercer trimestre del año; durante la primera mitad del año la inflación seguirá alta y parece que la luz y los carburantes no bajarán de un día para otro». Los economistas manejan unas expectativas de que, cuando se estabilice la inflación, esta se mantenga «sobre el 2 o 3%».

Juan Carlos Insa también cree «complicado que el coste de la vida baje de manera inminente, porque en estos momentos no hay indicios que nos den a pensar que pronto se verá la luz al final del túnel». Algo que podría darse a partir del próximo verano. 

Las rebajas serán una ayuda, pero de efectos limitados

Las tradicionales rebajas suelen ser un alivio en la cuesta de enero, y un arranque esperanzador para el IPC del mes de enero. Pese a ello, Juan Carlos Insa cree que el incremento de otros conceptos «es tan alto que apenas parece que vaya a tener efecto en la inflación del próximo mes». De hecho, los precios de vestido y calzado bajaron un 3,2% en diciembre, y el IPC provincial subió el 1,3%.


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