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El modelo Egea de la imposición radical en la gestión interna del PP ya se aplicó en Castellón

Génova forzó el relevo en la provincia y el PPCV impuso una gestora en Onda a la alcaldesa Ballester

Momento en el que Carmina Ballester presentó los avales para optar a unas primarias de las que, finalmente, se retiró, en la sede del PPCS en Castelló.

Mucho antes de que Isabel García Ayuso decidiera la semana pasada hacer saltar por los aires la aparente paz interna en el PP al acusar de tácticas torticeras a su dirección nacional, encabezada por el presidente Pablo Casado y, sobre todo, su secretario general, Teodoro García Egea, Castellón ya había vivido las consecuencias de sus tácticas.

La manera en la que Génova enseño la puerta a la valldeuxense Isabel Bonig para que recalculara sus intenciones de optar a la reelección como presidenta del PPCV se produjo en el 2021 casi en paralelo a la «brutal presión» que también se ejerció desde la dirección nacional sobre la alcaldesa de Onda, Carmina Ballester, para que retirara su candidatura en las primarias en las que habría competido con la actual presidenta Marta Barrachina, objetivo que se logró casi en el último momento. Según diversas voces del PPCS, la dirección nacional intervino de forma contundente e incluso «con amenazas» para llegar al congreso con solo una candidata fiel a Madrid, lo que se vendió, sin embargo, en puertas de primarias como un acuerdo de unidad entre Barrachina y Ballester, algo que estaba y está muy lejos de la realidad.

El siguiente paso, ya este año, fue el de privar a la alcaldesa de Onda de todos sus cargos orgánicos, imponiendo, además, a través de la dirección del PPCV una gestora en la población, sin haber mantenido ninguna reunión con Carmina Ballester para explicarle las razones de su salida de hecho de los cargos dentro del PP.

Los últimos episodios de presiones e intervención dirigida desde el aparato del partido, en este caso, a través de la nueva dirección provincial, con Salvador Aguilella como secretario general, se han producido en Almenara, causando un reguero de bajas en el partido, o en Nules, donde también hay conflicto, además de en Burriana. 

En Almenara, la que era la presidenta del PP local, Alicia Bañuls, llegó a publicar en redes una carta con duras palabras con la dirección provincial por su modo de actuar, al convocar el congreso en la población sin notificarlo a los cargos del municipio o, dijo, duplicar el censo, entre muchas otras irregularidades. El problema se saldó aquí con la retirada de Bañuls, la elección del candidato oficial y, finalmente, la fuga de decenas de afiliados descontentos con las imposiciones emanadas de la dirección provincial liderada por Barrachina, junto con Aguilela y Salomé Pradas. 

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