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El Periódico Mediterráneo

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problema social en Castellón

Más denuncias vecinales en la finca del Paseo Morella por okupas

Los vecinos dicen que ahora existen realquileres de habitaciones y alertan de la «inacción policial»

Balcón de la casa okupada. DAVID GARCIA FERNANDEZ

Los vecinos del número 20 del Paseo Morella de Castelló están «desesperados» por los problemas que les ocasionan los okupas que residen en uno de los pisos de su finca, el 2ºB. Los afectados, que hace cuatro meses ya denunciaron los desperfectos ocasionados en las zonas comunes y enseres del edificio a través de Mediterráneo, ponen de manifiesto ahora que los moradores ilegales realquilan además habitaciones del inmueble. Este hecho provoca trasiego continuo de intrusos, ruidos, molestias e intentos de acceder a zonas como los cuartos de contadores.

Así lo explicó ayer en conversaciones con este periódico Especioso Vicente, vecino de la polémica finca, quien aseguró que los propietarios están ya «al límite» por un conflicto que se prolonga durante meses. Los okupas son punto habitual de las reuniones de escalera y los afectados critican la «inacción policial». 

Testimonio

«El pasado sábado por la mañana me encontré con una mujer que me dijo que le habían alquilado una habitación en el piso okupado. Quería entrar en el cuarto de contadores porque no tenía luz, pero yo le dije que no la podía dejar entrar y que lo mejor que podía hacer era marcharse. Al día siguiente era otra persona la que me decía exactamente lo mismo», contó Vicente a este rotativo.

El mismo vecino aseguró que este lunes eran «tres o cuatro jóvenes», cargados con maletas, los que accedían al edificio. Además, incidió en que la puerta del portal está «siempre abierta» y con el timbre de apertura «enganchado, hasta que se funde» porque muchos de los habituales de la casa carecen de llaves del inmueble.

Por lo que respecta a la intervención policial, los vecinos del Paseo Morella contaron ayer a este diario que hay una «falta total de vigilancia» en la zona. «A la Policía Local estamos hartos de llamarla. A veces, no vienen y otras, no consiguen nada», explicaron los damnificados con desesperación.

25 okupaciones al mes

Como recientemente publicara este periódico, lo cierto es que la sensación general es que la legislación protege más al okupa que al propietario y los datos indican que el fenómeno de la usurpación sigue creciendo sin freno en Castellón. 

Las últimas cifras hechas públicas por el Ministerio del Interior revelan que en 2021 los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (Policía Nacional y Guardia Civil) tuvieron conocimiento de 224 casos de ocupación ilegal de viviendas en la provincia, un 67% más que en el 2020, cuando el número ascendió a 134. Sin embargo, los datos del pasado ejercicio no parecen ser el techo de este grave problema social, pues el año 2022 va camino de marcar un nuevo récord. De enero a abril las denuncias ascendieron a 98, una media de 25 al mes y casi un 50% más que durante los mismos meses del años pasado, cuando fueron 67. 

Aunque el fenómeno más extendido es el de ocupar ilegalmente una vivienda vacía, propiedad de un banco o de un fondo de inversión, los juristas aseguran que se ha incrementado en la provincia la inquiokupación --arrendatarios que llevan meses e incluso años sin pagar el alquiler--.

Exigen al Consell que repare un edificio destartalado

Los residentes en el número 15 de la calle Joaquín García Girona de Castelló, en la zona del raval universitari, no consiguen que su edificio, propiedad de la Generalitat valenciana, deje de estar marcado por la okupación. Mediterráneo viene haciéndose eco de los numerosos problemas de daños, molestias y amenazas sufridos en este inmueble desde hace meses, hechos que motivaron la incorporación de un vigilante de seguridad el pasado mes de mayo. Sin embargo, los vecinos reclaman de forma insistente a la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVHA), dependiente de la Vicepresidencia Segunda y Conselleria d’Habitatge i Arquitectura Bioclimàtica, que se proceda a la reparación de los desperfectos en espacios comunes y, en especial, al arreglo de puertas. Y es que muchas de ellas no tienen ni cerradura. «Ninguno de las seis entradas a los portales tiene bombín. La puerta del garaje tampoco va bien porque golpea la pared y te rebota contra el coche, con el riesgo de dañarlo. Hemos perdido ya la cuenta de los correos electrónicos y llamadas realizadas al EVHA, pero no hay manera de que acondicionen esto», dice una de las inquilinas en conversaciones con este diario.

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