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El Periódico Mediterráneo

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más vigilancia en la zona

La Guardia Civil cerca la casa okupada de Nules en busca de un joven prófugo

Pese a que habían dicho que se iban, los intrusos siguen en el edificio de la playa

Dos okupas entran en la vivienda de Nules al ver al fotógrafo de 'Mediterráneo' y le dedican un gesto soez. GABRIEL UTIEL

Habían dicho que se marchaban pero --al menos hasta ayer--, los jóvenes que han okupado un edificio de tres plantas en primera línea de la playa seguían en el edificio. Persisten en la okupación a pesar de que la Guardia Civil ha intensificado su presencia ante los constantes avisos de testigos que, a raíz de las publicaciones de Mediterráneo, aseguran haber visto entrar y salir del inmueble a un joven que está en busca y captura.

Ayer por la mañana volvió a personarse una patrulla. Preguntaron por el prófugo y una de las jóvenes insistió en que no estaba allí. Incluso, como ha podido saber este periódico, llegó a afirmar que hacía meses que no lo veía, pese a que numerosos testigos aseveran todo lo contrario. Su presencia sería diaria en el edificio.

El joven suele moverse por la zona con patinete eléctrico y siempre lleva gorra. Según parece, desde que su situación ha trascendido por las publicaciones en este diario, pasaría más tiempo encerrado dentro de la vivienda, porque sabe que la Guardia Civil no puede entrar sin una orden judicial. Aun así, al menos hasta el martes, residentes en la playa lo han visto por las inmediaciones.

Como ya se había informado, testigos mencionaron que durante el verano --con especial intensidad en momentos puntuales-- ha habido un ir y venir de gente en la vivienda, lo que les hacía sospechar que pudiera haber movimiento de drogas. Mediterráneo pudo comprobar ayer cómo una de las dos jóvenes salía del edificio con dos bolsas de marihuana.

Curiosos y comerciales

Las noticias relacionadas con esta okupación en particular han generado gran expectación en la localidad, hasta el punto de que no es extraño encontrarse con curiosos que se acercan al entorno de la Gola para ver dónde está la casa okupada. No son los únicos. Estos días también ha podido verse a comerciales de una empresa de alarmas ofreciendo sus servicios a los vecinos aprovechando la tesitura.

Especialmente las dos jóvenes y otro de los chicos que han tomado la casa, no tienen problemas en dejarse ver en la terraza de la primera planta. Entran y salen con normalidad, a pesar de que son muy conscientes de que la usurpación de la vivienda ya no es una cuestión que solo conocen y sufren los directamente afectados.

Según testigos, los agentes de la Guardia Civil que periódicamente acuden a la casa conversan con la mayor de las dos jóvenes sobre su situación de vulnerabilidad, pues existen serias sospechas de que sufre malos tratos, a tenor de las habituales peleas y gritos que se escuchan desde la calle. Ella siempre lo niega, incluso cuando le preguntan por las lesiones que son evidentes a simple vista. Al parecer, según fuentes consultadas por este periódico, el joven en busca y captura tendría una orden de alejamiento --no han precisado si de alguna de las chicas con las que convive-- y antecedentes por agresión.

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