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El Periódico Mediterráneo

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Un otoño duro para la economía de Castellón: las claves sector a sector

Las empresas están en alerta ante la crisis de la energía y el alza de los precios y auguran un trimestre «crítico»

Dos operarios trabajan en una compañía que se dedica a la fabricación de productos de aluminio. MEDITERRÁNEO

Después de unos meses en los que la economía se ha ido recuperando poco a poco del tremendo golpe que supuso el covid, la crisis energética y el descontrol de los precios pronostican un otoño caliente para las empresas y familias de la provincia. Las primeras se enfrentan a costes desorbitados de materias primas, electricidad y gas. Las segundas, a una erosión de su poder adquisitivo por culpa de una inflación que se mueve en máximos no vistos en 40 años. Una conjunción de nubarrones que ya está provocando que unas y otras se preparen para lo que pueda venir en los próximos meses. ¿Cómo? Recortando gastos y controlando los riesgos. Y eso, sin duda, se va a traducir en una caída del consumo y también de la inversión empresarial.

Tanto los mensajes como las señales que llegan no son buenas. La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, advertía que «vienen curvas» y «hay que prepararse para lo peor, pero esperando que no suceda», mientras que el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, augura que la inflación será «más intensa y larga» y que la economía se frenará «a corto plazo». Peor es el diagnóstico de BBVA Research, que pronostica una recesión en España este mismo año, con crecimientos negativos del PIB en el tercer y el cuarto trimestre.

 En Castellón, los empresarios defienden que las cifras de empleo y exportaciones no apuntan a una recesión (la Generalitat tampoco la ve probable), pero sí ven con preocupación los meses que se avecinan. Incertidumbre es la palabra que más repiten quienes están al frente tanto de grandes compañías como de pequeños negocios. «No se trata de lanzar un mensaje catastrófico, pero la previsión es que los próximos meses van a ser críticos para la economía de la provincia. La crisis energética está golpeando a la industria, pero también al resto de sectores y a las familias. Y la inflación sigue sin dar tregua», argumenta Luis Martí, presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) en Castellón, quien aventura que el actual escenario se traducirá en menos inversión por parte de la mayoría de empresas y un parón en el consumo de las familias castellonenses. 

Cerámica: Parón de la producción por el coste del gas

El azulejo es el sector que tiene ante sí los nubarrones más oscuros. Las empresas de pavimentos y esmaltes, que dan empleo en la provincia a casi 25.000 personas, llevan meses asfixiadas por los inasumibles precios del gas, lo que ha obligado a compañías como Azuliber a activar un ERTE y parar temporalmente la producción. 

El Gobierno ha reaccionado con un paquete de ayudas directas de hasta 400.000 euros por empresas y esta misma semana el Consejo de Ministros daba luz verde a una iniciativa que, desde el 1 de octubre, permitirá que las 28 plantas de cogeneración con las que cuenta la provincia tengan el gas que compran topado, lo que directamente beneficiará al sector, ya que el coste de producir arcilla atomizada disminuirá.

Pero aunque la medida es positiva y dará oxígeno al sector, en absoluto servirá para que las empresas puedan hacer frente a una factura energética que, según estima la patronal Ascer, este año se duplicará y superará los 2.100 millones de euros. El tope del gas tampoco beneficia a las empresas de esmaltes, que no tienen plantas de cogeneración.

Ante unos costes energéticos desorbitados, el sector no ha tenido más remedio que subir precios (una decisión que perjudica su competitividad) mientras no se cansa de reclamar al Gobierno que active los artículos 52 y 53 del marco temporal de ayudas de estado de la Unión Europea que permite ayudas directas de hasta 50 millones de euros por empresa. Moncloa sigue estudiando la reivindicación y en el sector, mientras tanto, reina el pesimismo. Los empresarios auguran un fin de año con un frenazo en la fabricación, que se sumará al que ya se ha producido en los últimos meses. 

Transporte: Primeros ERTE y guerra de precios

La fortísima crisis energética que afecta de lleno a la cerámica empieza a generar efectos colaterales en otros sectores de la economía de Castellón. Y uno de ellos es el transporte. A corto y medio plazo las perspectivas de buena parte de las 1.100 empresas del transporte con las que cuenta la provincia son de caída de la actividad, hasta el punto de que algunas de ellas han comenzado los trámites para solicitar ERTE. «En las últimas semanas ha habido un parón en servicios como el transporte de contenedores, sobre todo en la cerámica», explicaba esta semana Carmelo Martínez, presidente de la Asociación Empresarial Castellonense de Transportes de Mercancías por Carretera (ACTM).

Los transportistas ya notan un importante descenso de la demanda y, además, se asoman a una rebaja de precios, ante la necesidad de seguir manteniendo la actividad. Y eso, sin duda, afectará de lleno a los márgenes de unas compañías que llevan meses soportando unos altísimos precios del carburante, sin expectativas de reducirse en los próximos meses.

Turismo: El lastre de la bajada de la rentabilidad 

El turismo ha vivido un verano de euforia tras la pesadilla de la pandemia. Los clientes nacionales han vuelo a responder y la vuelta del turista extranjero ha provocado que hoteles, apartamentos y cámpings de la provincia hayan rozado la máxima ocupación, sobre todo durante el mes de agosto.

La prueba del verano se ha superado con éxito y las miradas del sector están ahora puestas en el otoño. Septiembre, que siempre suele ser un buen mes, no ha arrancado nada mal y la primera quincena acabó con una ocupación hotelera del 75,8%, aunque los hoteleros dan por sentado que, con una inflación disparada, las reservas van a flojear.

Pero más allá de la ocupación, lo que preocupa a los empresarios es la rentabilidad. O mejor dicho, la falta de ella. Los costes de la energía están disparados y han multiplicado los gastos a los que tiene que hacer frente la planta hotelera y, aunque los precios de as habitaciones han aumentado, no lo han hecho en el mismo porcentaje. Aunque las terrazas estén llenas y haya mucha actividad en los hoteles, lo más importante para los empresarios es que haya rentabilidad, y en este aspecto se está por debajo del 2019», apuntan desde la patronal Ashotur.

Comercio: Las tiendas afrontan  la caída del consumo

Los precios llevan meses por las nubes y muchas familias de Castellón se están empezando a blindar. ¿Cómo lo hacen? Mirando cada céntimo de lo que gastan y eso, automáticamente, está repercutiendo en el comercio. «La ralentización del consumo no ayuda a la recuperación del sector, lo que sumado al escenario marcado por el alza de los costes fijos, principalmente de lo energéticos y de los alquileres, y a la reducción de márgenes, hace que sea complicado avanzar», describe Tere Esteve, secretaria general de la patronal Confecomerç Castellón.

Los establecimientos comerciales de la provincia está viviendo un mes de septiembre que vislumbra un cuatrimestre complicado, con importantes gastos estructurales. «Estamos ante unos meses de final de año complejos, en los que se aprecia una notable subida de los precios por parte de los proveedores, reteniendo el sector en la medida de lo posible esa subida, quedándose sin apenas márgenes y siendo realmente complicado el poder mantener esa situación en el tiempo», avisa Esteve.

Un final de año que, además, coincidirá con la campaña más importante del ejercicio, la de Navidad. «Confiamos en conseguir un repunte de ventas, aunque dependerá de la situación internacional, de cómo se sitúe la inflación, de los gastos estructurales y de cómo evolucione el consumo», añade la secretaria general de Confecomerç Castellón, que reivindica fórmulas como los bonos comercio, que no solo representan una ayuda para las familias que están sufriendo el impacto de la inflación, sino que son una medida que se ha probado que es eficaz para promover y potenciar la economía local.

Construcción: El ‘ladrillo’ ya nota un freno en la actividad

Si hay un indicador que sirve de termómetro de la marcha del sector de la construcción es el consumo de cemento. Y lleva cuatro meses consecutivos a la baja. «Hay empresas que tienen promociones a punto de empezar y no lo hacen a la espera de lo que puede ocurrir en los próximos meses, sobre todo si los tipos de interés siguen subiendo», describe a este diario Carlos Gomis, secretario de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción de Castellón (Apecc). Gomis cita el ejemplo de Castelló, donde en los últimos dos meses no se ha concedido ni una sola licencia de obra. Además, el boom de las reformas en viviendas y locales se ha desinflado y muchas licitaciones de obras públicas quedan desiertas porque el impacto de la crisis materiales y costes hace que las constructoras vean inviable acometer los trabajos sin perder dinero. 

Agricultura: Precios aceptables y costes desbocados

Si hay una actividad en Castellón que está más que acostumbrada a las penurias esa es la agricultura. La rentabilidad de los cítricos, el cultivo estrella en la provincia, lleva años sin levantar cabeza y el sector afronta ahora una campaña con récords en los costes de producción. Agua, luz, gasóleo, fertilizantes... todo está más caro que nunca y la única esperanza de los que se dedican al cultivo de naranjas es este año el precio de la fruta les permita pagar las facturas y ganar algo de dinero.

Aunque las primeras operaciones en el campo se están cerrando a precios que, en el caso de la clemenules, alcanzan los 0,37 euros el kilo e insuflan optimismo a los productores, insisten en que las cifras pueden acabar bajando. Todo dependerá de las exportaciones de terceros países, que pueden frenar la campaña nacional, y del consumo.

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