El empleo temporal cae a mínimos en Castellón con la reforma laboral

El 12% de asalariados tiene un contrato con fecha de caducidad, la mitad que en 2021

El empleo temporal cae a mínimos en Castellón con la reforma laboral

El empleo temporal cae a mínimos en Castellón con la reforma laboral / Mediterraneo

Elena Aguilar

Elena Aguilar

La reforma laboral que entró en vigor hace dos años nació con el objetivo de atajar la altísimas tasas temporalidad que durante décadas se habían instalado en el mercado de trabajo. Y lo ha conseguido. El establecimiento del indefinido como fórmula ordinaria de contratación, la restricción de los acuerdos temporales y el alza de la modalidad del fijo discontinuo han dado un giro de 180 grados al paradigma laboral en Castellón hasta el punto de que quienes disponen de un trabajo con fecha de caducidad son claramente una minoría. En cambio, los profesionales con un empleo fijo alcanzan un récord y suponen el 88%.

De los 200.228 asalariados con los que cuenta la provincia (la estadística de la Seguridad Social correspondiente al pasado mes de noviembre no incluye a los trabajadores de los sistemas especiales agrario y de empleados de hogar ni tampoco a los autónomos), tan solo 24.143 tienen un empleo temporal. O lo que es lo mismo: el 12% del total, lo que en la práctica significa que casi el 90% restante cuenta con un contrato indefinido. De esos algo más de 24.000 temporales, 17.761 trabajan a tiempo completo, mientras que los otros 6.362 lo hacen por horas.

Quienes encadenan contrato tras contrato apenas suponen el 12% de los trabajadores y hace apenas dos años el porcentaje era muy superior. En noviembre del 2021 (el Gobierno aprobó la reforma laboral en diciembre de ese año) los profesionales de la provincia con un puesto de trabajo temporal suponían el 28%, es decir, 54.305 de los algo más de 195.300 afiliados al Régimen General de la Seguridad Social.

Los datos oficiales muestran cómo la tasa de temporalidad cae a mínimos históricos (en conjunto nacional quienes tienen un trabajo con fecha de caducidad representan el 13%) y los sindicatos lo achacan al éxito de la reforma laboral. «La reducción de la temporalidad es especialmente relevante entre los menores de 30 años, ya que la tasa cae desde el 53% al 21%», explican desde UGT. Desde el sindicato destacan asimismo que la normativa «continúa manteniendo su potencial transformador casi dos años después de su entrada en vigor, dando cuenta de que su impacto sobre la temporalidad no era solo producto de las puntuales adaptaciones de las empresas a la nueva normativa laboral, sino que efectivamente está consiguiendo asentar la tasa en valores muy bajos a los tradicionalmente registrados».

Augue de los fijos discontinuos

El incremento hasta cifras nunca vistas de los contratos indefinidos se explica, en parte, por el alza de los fijos discontinuos, la modalidad estrella de la reforma laboral y que tanta controversia está generando. En Castellón son 18.407 los trabajadores con este tipo de contratación (el 11,88% de los indefinidos) y que, a efectos de despido, tienen los mismos derechos que el resto de indefinidos. No obstante, lo más importante es que trabajan solo unos meses al año, aquellos en los que se concentra el empleo en su sector, y cuando se termina la temporada van al paro, aunque figuran como demandantes de empleo no parados. Hace dos años, los profesionales fijos discontinuos eran 11.801, un 56% menos que ahora. 

El 30% de los parados soporta el 90% del coste social

Aunque la tasa de paro suele ser la variable más utilizada para medir la incidencia del desempleo, este indicador no refleja cómo afecta realmente esta situación a las distintas personas que la sufren, en función de su nivel de renta, de estudios o su situación personal. De esta forma, mientras que en unos casos los afectados apenas registran una mínima pérdida de rentas al conseguir recolocarse rápidamente, en otros se trata de un problema que se enquista, derivando en situaciones mucho más complicadas.

De esta forma, apenas un 30% de todos los desempleados -mujeres, mayores de 45 años y que acumulan más de dos años paradas- acaban cargando con el 90% de lo que se conoce como coste social del desempleo, o, en otras palabras, son las que sufren en mayor medida la pérdida de bienestar económico y social que supone quedarse sin trabajo. Así lo señala un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que también revela que, en términos generales, este coste social del desempleo es menor que la media en la Comunidad Valenciana, ya que los afectados suelen pasar menos tiempo en esta situación. (D. Navarro)