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El Periódico Mediterráneo

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DEVOCIÓN BAÑADA POR EL MAR

Crece la fe en la playa de la Concha de Orpesa

Aparece una nueva imagen entre las rocas, la de la Virgen del Carmen, que se suma a la de Lourdes

Este rincón, que frecuentan vecinos y visitantes para rendir culto y rezar, suma una nueva imagen entre las rocas. Aurora M. Castilla

El fervor religioso en una de las calas de la playa de la Concha de Orpesa va en aumento. Así, entre las rocas y a escasos dos metros de la pequeña capilla construida con yeso hace cuatro décadas, los creyentes han pegado -literalmente para evitar el envite del mar o su hurto- otra virgen.

Pese a que los visitantes pueden tener dificultad para reconocerlas entre las flores, el párroco responsable de la iglesia de San Jaime Apóstol, José Miguel Sala, explica que «la imagen de la Virgen que actualmente hay en el interior de la hornacina de la cala es una réplica, en pequeñito, de Nuestra Señora de Lourdes; y la que han colocado a su lado es la Virgen del Carmen, protectora de los pescadores. También se encuentra en el interior de la hornacina una foto con la imagen de la patrona de Orpesa, Nuestra Señora de la Paciencia». 

Antiguos socorristas de la localidad costera relatan que los padres de un niño que murió en la cala eran franceses, por lo que esta podría ser la razón por la que una de las imágenes presentes sea la de Nuestra Señora de Lourdes.

Los vecinos y visitantes que llegan a este enclave proceden de diferentes zonas geográficas y parece razonable que cada uno sienta devoción por alguna de las diversas denominaciones de la Virgen María existentes. De hecho, al párroco le parece bien «que las personas que acuden al lugar dando un paseo muestren su fe y devoción a la Virgen bajo las distintas advocaciones marianas que se encuentran al aire libre, junto al mar», especialmente en tiempos de pandemia.

Como ya publicó Mediterráneo el pasado agosto, muchos son los devotos que ya acudían a este rincón del litoral para rendir culto y rezar por los suyos. Visitas en las que es habitual que se dejen ramos de flores, naturales o artificiales, que se renuevan con el tiempo, al igual que la imagen de la virgen que, cuando desaparece por un temporal o se deteriora en exceso por el sol y el salitre, es reemplazada por los fieles.

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