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Guerra de Ucrania

De Ucrania al Castellón vaciado: Pueblos volcados para ayudar a los refugiados

Torrechiva se prepara para acoger a 50 ucranianos, una cifra que supondrá un tercio de su población. Tírig, El Toro y Gaibiel son otros municipios que acogen ya a personas que huyen de la invasión rusa

Las tres hermanas ucranianas ya se encuentran en Gaibiel. Rafael Martín

La solidaridad no entiende de fronteras y la sociedad se ha volcado con el pueblo ucraniano con líneas de ayuda y donaciones de materiales, así como acogimientos de familias que han dejado atrás sus hogares y a seres queridos y huyen de la devastación y el horror tras la invasión rusa.

En el caso de Castellón, las muestras solidarias se han producido desde todos los estamentos y múltiples asociaciones, y los pueblos en riesgo de despoblación, aquellos que forman el denominado Castellón vaciado no han sido ajenos a ello. 

Y entre todos los municipios que se han volcado en ayudar a los refugiados ucranianos destaca el caso de Torrechiva, un pueblo de apenas un centenar de habitantes censados -«aunque viven alrededor de unos 150, ya que no todos están empadronados», según apunta el alcalde, Esteban Salas-- situado en la comarca del Alto Mijares que en unos días multiplicará su población con la llegada de aproximadamente medio centenar de ucranianos, todos ellos mujeres con sus propios hijos, lo que supondrá que un tercio de la misma esté integrada por refugiados de ese país, que residirán en el albergue del Padre José.

"Ya tendrían que haber llegado en autobús, pero se ha retrasado por problemas en la frontera con Polonia"

Esteban Salas - Alcalde de Torrechiva

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«Ya tendrían que haber llegado en autobús, pero se ha retrasado por problemas en la frontera con Polonia», matiza Salas. Todos los vecinos del pueblo, de otros cercanos y en general de la Mancomunidad del Mijares se han volcado para aportar su granito de arena, con la aportación de ropa de cama: edredones, mantas y sábana; así como con camas de 90 y otros materiales y productos no perecederos.

«Aquí inicialmente estarán unos 6 meses, aunque veremos si podemos hacer que se queden más tiempo», explica Salas, que concreta que esperan «unos 30 niños acompañados por unas 25 mujeres, sus propias madres», porque el resto de la familia se ha quedado en Ucrania.

A diferencia de otros municipios del interior de la provincia, donde la población está muy envejecida, en Torrechiva la mayoría es gente más joven, por lo que el primer edil confía en que «no tendrá problemas para entenderse» con los refugiados, ya sea en inglés o a través de traductores en ucraniano. 

Más muestras de solidaridad

Otros pequeñas localidades castellonenses que han acogido con los brazos abiertos al pueblo ucraniano son Tírig, en el Alt Maestrat, que ya ha recibido a una familia; y El Toro, en el Alto Palancia, que ha hecho lo propio con una docena de refugiados. 

En la misma comarca, Gaibiel --con unos 186 habitantes censados--, cuenta ya con tres protegidas ucranianas en el hogar de Juanjo Torres, constructor, y su mujer, Susana Puig, que regenta un bar. Su relación con Sofía, Natia y Miroslava se remonta al 2005 cuando a través de la Asociación Ucrania 2000 y dentro de un programa para la acogida de niños de Ucrania residentes en poblaciones próximas a la central nuclear de Chernóbil consiguieron traerse a Gaibiel para pasar el verano a una niña que repitió en los siguientes años hasta los 16 en que ya no lo permitía el programa. A la joven le siguió su hermana pequeña. Con la invasión rusa no podían desatender a las niñas y propusieron que las tres hermanas fueran a Gaibiel.

También en el Alto Palancia, aunque a un municipio más grande, Altura, ha llegado ya un grupo de 30 personas de todas las edades.

El consistorio ha firmado un convenio con las Hermanas Terciarias Capuchinas para disponer del uso de su casa, conocida como el convento. 

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