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El Periódico Mediterráneo

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Un reto (casi) imposible

Joan Lascorz o cuando una tetraplejia no impide ir al Dakar

Hasta ahora ningún piloto se había atrevido a enfrentarse con el rally más duro del planeta con su minusvalía

Joan Lascorz, con su buggy, en el Sáhara marroquí.

Joan decidió no hacer caso a los peores presagios que le dictaron los médicos. "Del sofá a una silla y siempre con ayuda". Escuchó la frase después de superar semanas de UCI y hospital, y meses de rehabilitación en el Instituto Guttmann de Barcelona. Joan Lascorz (36 años ahora) tenía paralizado el cuerpo desde el pecho hasta los pies y solo movía brazos con dificultad y sin sensibilidad en los dedos. Y mucho menos con la fuerza necesaria para agarrar el volante de un coche que corre a toda velocidad sobre la arena del Rally Dakar. Y allí lo tendremos en apenas un mes.

Tampoco se lo puso fácil al médico de la Federación Española de Automovilismo que en 2014 tenía que decidir si le concedían la licencia deportiva para pilotar. Quería ir al rally Baja Aragón pero para los federativos era toda una responsabilidad darle el permiso a una persona con tretraplejia. "Tienes que tirarte al suelo, salir por ti solo del coche y hacerlo en menos de un minuto". Algo sencillo para muchas personas pero no para Joan debido a su tremenda discapacidad por culpa de un accidente de moto. "Corría Superbike y en 2012 me estampé contra un muro de hormigón del circuito de Imola a 220 kilómetros por hora"; una condena a la silla de ruedas. "Y encima debía ser eléctrica porque no tengo fuerza en los brazos para mover las ruedas".

Enseguida se ve a Joan Lascorz con el médico federativo en el circuito de Montmeló, unas colchonetas en el suelo y sobre todo a él saliendo del coche en menos de un minuto y lanzándose al suelo. "Algo que debía demostrar que podía hacer por cuestiones de seguridad en caso de accidente". Así que con la licencia en el bolsillo se fue a los Monegros para terminar entre los mejores.

Y entre los mejores de la categoría de Buggys quiere estar en el Rally Dakar que comienza el 2 de enero. Lo acompañará su equipo, con Ramon Casanova al frente, como director del Buggy Masters Team, y con Miguel Puertas de copiloto, un antiguo teniente coronel del Ejército del Aire que volaba con la patrulla acrobática Águila y que pilotó cazas antes de convertirse en uno de los veteranos del Dakar.

Joan Lascorz, en plena sesión de fisioterapia. Joan Lascorz

Joan Lascorz se convertirá en el primer piloto tetrapléjico que disputa el rally más salvaje y complicado del mundo que en enero de 2022 repetirá escenario en Arabia Saudí. "No he podido probar el coche porque ya está en un barco. Este es otro de los problemas añadidos porque el vehículo se tuvo que adaptar a mi minusvalía y solo lo podré pilotar poco antes de comenzar la competición".

Pero si Joan arregló su masia de Maçanet de la Selva y la dejó sin obstáculos para su silla de ruedas, ¿qué tiene de dificultad el Dakar? "Antes de mi accidente tenía un terreno de cultivo en mi masía. Conseguí una excavadora cuyos mandos habilité para poderla conducir y me construí un circuito para entrenar con el buggy".

Con Lascorz viajan a Arabia Saudí, aparte de su director de equipo y copiloto, un asistente "que cuida de mi, me ayuda a vestir, a asearme, vigila mi alimentación", tres mecánicos, un fisio, y también un cámara que grabará la segunda parte del documental ‘Una carrera inaccesible’ cuya primera entrega se emitirá a finales de mes en el canal #Vamos de Movistar+.

El protagonista del reto en el Dakar. Joan Lascorz

Pero todo este operativo cuesta dinero, a pesar de que ya han adelantado todo el capital para la inscripción, billetes y sueldo de los auxiliares del equipo. Por esta razón, el 9 de diciembre empieza la operación crowfunding para reunir fondos a través de la plataforma Verkami. Lo explica Ramon Casanova: "Cada ingreso generará una recompensa, que puede ser desde una camiseta hasta seguir el rally desde Arabia, dependiendo de la aportación que se realice". También habrá la posibilidad de inscribir el nombre del benefactor en el buggy o tener acceso prioritario al videoblog que Joan realizará después de cada etapa.

Joan Lascorz, con su copiloto Miguel Puertas.

"Un buggy es más fácil de pilotar porque es un coche automático. Con la mano derecha acelero o freno y con la izquierda muevo el volante sin hacer fuerza gracias a una palanca. ¿Mi objetivo? También es mi duda. ¿Hasta dónde podré llegar? Me gustaría acabar. Pero querría ir a la vez rápido y estar entre los mejores". Seguro que lo consigue.

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