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El Periódico Mediterráneo

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Ventas

El fuerte tirón de las ventas al exterior devuelve al juguete a la senda del crecimiento

El consumo nacional recupera los niveles de 2019, mientras la exportación es un 13% mayor | El sector apuesta por valores como la integración y la sostenibilidad en sus nuevos artículos

Miniland ha vuelto a apostar este año por la inclusión, con muñecos que simulan tener problemas visuales y auditivos.

Lo pasó mal el juguete el año pasado, sobre todo durante el confinamiento, cuando, al contrario de lo que sucedió en otros países, en España no fue considerado como un producto esencial. La situación, sin embargo, ha cambiado de manera radical en el presente ejercicio, en el que gracias sobre todo al tirón de las exportaciones, ha podido regresar a la senda del crecimiento, hasta el punto de que todo parece indicar que podrá superar las cifras prepandemia. Los últimos datos, en concreto, sitúan las exportaciones un 13% por encima de las de 2019, mientras que el consumo nacional ha recuperado los niveles anteriores a la crisis. Todo ello beneficiado por el espíritu de un sector que se reinventa de forma permanente, y que está apostando por valores como la integración, la sostenibilidad y la igualdad en sus nuevos artículos.

La provincia de Alicante y, en particular, la comarca de la Foia de Castalla, considerada como la cuna del juguete, registra la mayor concentración de empresas del sector del conjunto de España. Son 69, un 28% del total, las cuales generan alrededor de 1.600 empleos directos, a los que hay que sumar los trabajadores de numerosas compañías auxiliares.

No es de extrañar, por tanto, que la irrupción de la pandemia el año pasado se viviese con una gran preocupación desde este territorio, cuando la facturación pasó de los 448 millones de euros de 2019 a 427, en consonancia con lo sucedido en el conjunto del sector nacional, que se redujo de los 1.627 millones a 1.598.

La razón, sobre todo, hay que buscarla en los tres meses de confinamiento en los que el juguete no fue considerado como esencial, lo que dificultó, y mucho, su comercialización. Las restricciones comerciales registradas de forma posterior hicieron el resto.

El presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, José Antonio Pastor, recuerda a este respecto que, "mientras en España el consumo de juguetes se reducía un 7%, en otros países asistíamos a aumentos de dos dígitos, porque las familias pasaban más tiempo en casa y no tenían las trabas en los comercios que sufríamos aquí".

La situación, sin embargo, ha experimentado un giro de 180 grados en el actual ejercicio. Así lo señala el propio Pastor, quien hace referencia, sobre todo, a la buena evolución que están teniendo las exportaciones. «Los datos de octubre -destaca-, los últimos disponibles, nos sitúan un 11% por encima de 2020 y un 13% si lo comparamos con 2019. En los últimos meses el ritmo de crecimiento se ha ralentizado un poco, pero es más que previsible que acabemos el año con un aumento del 9%".

El consumo nacional, por otro lado, ha regresado a los niveles prepandemia tras el descenso experimentado el año pasado, con lo que el sector confía en cerrar el ejercicio con cifras superiores a las de 2019. Según Pastor, "todo depende de cómo haya evolucionado este último mes de diciembre, e incluso los últimos días de la campaña, que suelen ser decisivos. No hay que olvidar que sufrimos una estacionalidad que propicia que el 50% de nuestras ventas se concentren en esta recta final, aunque los indicadores, insisto, son positivos", enfatiza.

Pero llegar hasta aquí no ha resultado nada sencillo, sobre todo por los problemas relacionados con la falta de materias primas y los cuellos de botella del transporte, aderezados, además, por su fuerte encarecimiento. El presidente de los jugueteros resalta que "las empresas han sido previsoras y se han aprovisionado con tiempo, buscando proveedores alternativos en los casos en los que ha resultado necesario. Eso ha evitado que ahora se produzcan desabastecimientos en las tiendas, más allá de productos agotados a muy última hora".

El sector, por otro lado, ha vuelto a evidenciar su capacidad de reinvención, en una apuesta que, si bien ya se había iniciado en años anteriores, se está intensificando. "Hay que reconocer -indica Pastor- el esfuerzo innovador de las empresas, tanto grandes como pequeñas, que año tras año no sólo se afanan en sorprender a los consumidores más exigentes, los niños, a través de la diversión y el entretenimiento, sino que también los acompañan en su desarrollo y les transmiten valores como la igualdad, la sostenibilidad, la integración, la cooperación y la solidaridad".

Un ejemplo de esta apuesta es la empresa Miniland, de Onil, que, si el año pasado sorprendía con sus muñecos con Síndrome de Down de diferentes razas, en esta ocasión ha dado un paso más con otros con problemas visuales y auditivos, los primeros con gafas y los segundos con implante coclear. El director general de la compañía, Rafael Rivas, resalta que están "muy implicados en el tema de la inclusión, y gran parte de nuestras nuevas novedades van en esa dirección". "También seguimos apostando por la diversificación con nuestra línea de artículos de puericultura, que nos ayuda a desestacionalizar las ventas", abunda. Respecto a las previsiones de resultados, Rivas se ve "muy cerca de alcanzar las cifras de antes de la pandemia". "Reaccionamos a tiempo, no hemos tenido problemas a la hora de fabricar y servir nuestros productos. Otra cosa es lo que pueda pasar el año próximo, porque el incremento de precios del transporte, la energía y las materias primas está dando forma a una tormenta perfecta", advierte.

Por su parte, Injusa, con sede en Ibi, está especializada en la fabricación de vehículos eléctricos, y tanto para este año como para el próximo ha presentado novedades en la gama BMW, con la que tiene un acuerdo de licencia. Al igual que Miniland, está trabajando en la diversificación, en este caso con una línea de artículos para mascotas. A las casitas para perros y gatos, se le va a unir ahora un parque para cachorros. Su gerente, Luis Berbegal, también confía en acercarse a las ventas de 2019, después de haber tenido que hacer frente a los problemas de abastecimiento, que les han obligado a buscar proveedores nuevos y de proximidad.

La empresa Claudio Reig, también de Ibi y centrada en juguetes musicales, presenta algunas novedades dentro de este segmento, como un órgano y una batería electrónica, a lo que le une una línea de puzles interactivos, en la búsqueda también de la diversificación. Con respecto a la situación que vive la firma, su director de ventas, Simón Reig, destaca que "venderse se ha vendido más, pero el incremento de costes registrado tanto en materias como en transporte no lo hemos podido repercutir, lo cual no va a ser sostenible durante mucho tiempo".

La categoría de juguetes que más demanda está teniendo, una vez más, es el de las muñecas, segmento del cual la provincia es una auténtica potencia. Los últimos datos disponibles señalan que están acaparando un 20% de las ventas. Le siguen los artículos de infantil y preescolar con un 13%, las figuras de acción con un 11%, los juegos y puzles con un 12%, y exterior y deportes y construcción con un 9%, ambas categorías.

El comercio online ya supone un 43% del total

Las ventas online de juguetes están creciendo de forma imparable, en un fenómeno que se acrecentó de forma exponencial el año pasado, con la llegada de la pandemia, al doblarse y situarse en el 40%. El fenómeno ha seguido en línea ascendente durante el actual ejercicio, aunque ya a un ritmo más pausado, habiéndose alcanzado un porcentaje del 43%.

El presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, José Antonio Pastor, destaca que los compradores se están decantando cada vez más por esta opción por la comodidad y la amplia gama de artículos que tienen a su disposición. Con todo, este canal también supone un riesgo, puesto que conlleva una salida más fácil para las falsificaciones.

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