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El Periódico Mediterráneo

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El Gobierno validó más de 200 millones para solventar problemas de tensión como los de la planta de Stellantis

Para nuevas subestaciones en el periodo 2015-2020, cuando estaba programada la que debía reforzar el suministro en Vigo

El último Grand C4 SpaceTourer fabricado en la factoría de Stellantis Vigo. / STELLANTIS

La normativa vigente en materia de suministro eléctrico establece como objetivos “el mantenimiento de un adecuado nivel de conexión entre producción y demanda, así como garantizar la seguridad y calidad” del mismo. Es una ley del año 2000, todavía escrita en pesetas, y a la que ha aludido el Gobierno central para cerrar la puerta a una subestación que aportaría a Stellantis Vigo una potencia de muy alta tensión, de 220 kilovoltios (kV), como la que alimenta a todas las demás factorías de automóvil de España. Y que, además, evitaría los recurrentes huecos de tensión y microcortes que sufre. El hecho es que, en base al mismo articulado del Real Decreto 1955/2000, el Ejecutivo sí validó cuantiosas inversiones en la red en toda España para, precisamente, atajar los “problemas de tensión”. Solo en el periodo 2015-2020, en el que estuvo en vigor la anterior planificación de Red Eléctrica, se programaron cuatro actuaciones por importe superior a los 200 millones de euros.

La primera de ellas fue la repotenciación de las líneas de transporte de energía a 220 kV denominada Escalona-Foradada. “Dichas actuaciones son necesarias por motivo de resolución de restricciones técnicas –expone el documento técnico del proyecto–, actuaciones que reducirán los costes del sistema y que han de reducir sobrecargas o problemas de tensión en dichas líneas, para evitar las congestiones producidas en varios ejes por los flujos de interconexión entre Aragón y Cataluña en la zona pirenaica”. Se valoró en 32,6 millones de euros.

Es el mismo motivo que justificó una actuación entre Navarra y País Vasco (Itxaso-Muruarte-Orcogoyen), con una inversión estimada en 87,6 millones de euros en el año 2019, o proyectos similares en Saleres (Andalucía) y Almaraz (Extremadura). Con la instalación de nuevas subestaciones para “restricciones técnicas, reducción de sobrecargas y problemas de tensión”. El enganche de Stellantis a la red de muy alta tensión sí fue presupuestado en el anterior plan de Red Eléctrica, también para ese periodo 2015-2020, con una inversión que se cifró en 66,8 millones.

La factoría que dirige Ignacio Bueno, y que fabrica uno de cada cuatro vehículos que se ensamblan en España y que cuenta con un suministro de 132 kV, sufre un promedio de cien huecos y microcortes de tensión al año. Como avanzó ayer FARO, la compañía anticipa que “el proceso de descarbonización en el que estamos inmersos, que supondrá la evolución de los procesos industriales hacia la electrificación, supondrá que en un futuro muy próximo previsiblemente la planta alcanzará esos umbrales y, por tanto, la situación será limitante para los planes industriales de futuro”.

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