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El Periódico Mediterráneo

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Entrevista a la ministra de Transportes

Raquel Sánchez: "A veces tampoco es fácil llegar a acuerdos con la Generalitat de Cataluña"

La ministra rechaza que haya una baja ejecución de obras públicas en Cataluña y recuerda al Govern su marcha atrás en proyectos como el de El Prat

Raquel Sánchez, ministra de Transportes. José Luis Roca

Hace una semana, el Gobierno anunció una inversión de 1.100 millones por los peajes en la AP-7 y AP-2 en un plazo de entre cinco y siete años. ¿No es demasiado tiempo para evitar el problema de actual?

Presentamos un paquete muy ambicioso de medidas de actuación integral en esos ejes. Es un ejercicio de transparencia explicar a la ciudadanía que por el volumen y la complejidad de algunas medidas vamos a necesitar tiempo para poder ejecutarlas, pero creo que es un ejercicio muy riguroso de análisis y estudio que cuenta con el consenso del territorio. Yo he sido usuaria de la AP-7, las colas no son nuevas desde que se levantaron los peajes. Esas colas se han producido siempre. Con este plan vamos a contribuir para que el impacto de la mayor demanda de esas vías se pueda mejorar. 

En 2021 solo se ejecutó en Cataluña el 36% del total presupuestado. ¿Por qué?

Son datos de un informe con carácter contable que no reflejan la realidad. Si analizamos el volumen de inversión en términos absolutos, Cataluña es la comunidad en la que más se ha invertido en el conjunto del Estado en el pasado año. Hemos invertido más que nunca en alta velocidad y más que nunca en la red ferroviaria convencional, de una media de 240 millones de euros en 2018 pasamos a una media de más de 800 millones de euros en 2020. Hemos ejecutado en carreteras entorno al 80% y también hemos intentado explicar el efecto que tenía en la ejecución de Madrid el rescate de las radiales y otras inversiones que computan allí pero dan servicio a todo el territorio. Más allá de la frialdad de las cifras, hay que explicar el ritmo de los proyectos. Por ejemplo, La Sagrera. Lo más fácil es hacer una comprobación de cómo estaba La Sagrera cuando llegamos en 2018 y cómo está ahora. Nuestra voluntad es mejorar esos niveles de ejecución, pero insisto en que hay que hacer una lectura correcta.

¿Cuál es entonces según usted la tasa de ejecución?

Nos gustaría ejecutar lo máximo posible, pero hay que ser conscientes de la situación en la que estamos. El contexto de la guerra ha producido un incremento en los precios de los materiales y también en ciertos momentos carencia en ciertos materiales y eso ha afectado al ritmo de ejecución de las obras. Pero en términos absolutos hemos certificado obra en Cataluña por encima de cualquier otra comunidad autónoma del Estado español.

¿Cederán finalmente la financiación de Rodalies a Cataluña?

Estamos esperando que se pueda formalizar ese contrato programa para que el Estado pueda transferir los recursos para la financiación de Rodalies a la Generalitat y no directamente a Renfe. Eso se soluciona con la suscripción de ese contrato programa que estamos esperando que la Generalitat se avenga a poder suscribir. La disposición es total y absoluta.

¿Se ha descartado por completo la ampliación de El Prat?

Nosotros no la hemos descartado. Seguimos pensando que es un buen proyecto para Cataluña y para España. En este caso es la Generalitat. Cuando se le dice al Gobierno que no se alcanzan los niveles de ejecución que se espera también dejamos sobre la mesa que a veces tampoco es fácil llegar a acuerdos con la Generalitat de Cataluña. La muestra es ese paso atrás que dio cuando ya había dicho que le parecía un buen proyecto, la muestra es también la decisión inesperada e incomprensible del Gobierno de la Generalitat que no quiso presentar el acuerdo alcanzado en la B40 para la conexión norte entre Sabadell y Terrassa, cuando es un proyecto que se ha validado por parte de la Generalitat, de los ayuntamientos y de los agentes sociales y económicos. Yo creo que hay que ser valientes. Cuando se está gobernando hay que ser valientes y asumir la complejidad de ciertos proyectos y en el caso del aeropuerto el Prat es un proyecto complejo que tiene que cumplir la normativa en materia de compensaciones ambientales pero es un proyecto por el que merece la pena trabajar.

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