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El Periódico Mediterráneo

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Tablero político

Empate PSOE-PP en las encuestas al comienzo de un 2022 de ensayo electoral

Las elecciones en Castilla y León y Andalucía, los azotes del covid, la mesa de diálogo y la guerra en el PP sacudirán con fuerza el volátil tablero político

Distribución de escaños.

En la política española ya casi no hay un día de tregua. Menos todavía se da una semana tranquila. Inimaginable resulta un mes de perfil bajo. E ilusionarse con un año sin refriega partidista es sencillamente quimérico. Así que quien se prometiera un 2022 de transición antes de la cadena de elecciones que se enlazarán en 2023 puede despertarse ya del sueño. El año que acaba de empezar anda inundado de minas políticas que pueden poner patas arriba un tablero en el que izquierdas y derechas mantienen una dura pelea por la hegemonía.

El promedio de todas las encuestas sobre las elecciones generales publicadas en el extinto 2021 dibuja un empate técnico entre el PP y el PSOE, separados por apenas dos décimas. Los populares se sitúan en el 26,3% de los votos y los socialistas, en el 26,1%. Convertida esa media en escaños, la ventaja de Pablo Casado sobre Pedro Sánchez es de nueve diputados. El líder del PP obtendría 114 escaños y el del PSOE, 105

Sin embargo, el jefe de la oposición ha visto reducido a la mitad ese colchón en los últimos dos meses del año, coincidiendo con su interminable guerra con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y la estabilidad que ha proporcionado al Gobierno el pacto de Presupuestos y la alianza con sindicatos y patronal para poner la proa a la reforma laboral del PP.

Pese a todo, ni Sánchez ni Casado consignan solidez demoscópica, lo que insufla aire a sus principales competidores: Unidas Podemos por la izquierda y Vox por la (ultra)derecha. Ambas formaciones han sumado tres escaños cada una desde noviembre y se consolidan como socios necesarios de socialistas y populares. Estos últimos estarían mucho más cerca de la mayoría absoluta, pero el apoyo de Vox podría complicarles la búsqueda de otros socios.

Los cálculos realizados por EL PERIÓDICO, diario perteneciente al mismo grupo editorial que este medio, a partir de una fórmula empleada por Ivan Serrano, investigador del IN3 (Internet Interdisciplinary Institute) de la UOC, corresponden a la media ponderada de los principales sondeos publicados. La ponderación se realiza, como en otras fórmulas de este tipo, en función del tamaño de la muestra (cuanto más grande, mayor valor) y de la fecha del trabajo de campo (cuanto más reciente, más significativa).

En este contexto de máxima igualdad arranca un 2022 que esconde, al menos, una decena de citas de alto voltaje que pueden remover el volátil tablero político.

1- Castilla y León y Andalucía abren ciclo

El nuevo ciclo electoral comenzará antes de lo esperado y durará más de lo previsto. En sus primeros comicios anticipados, el 13 de febrero, Castilla y León pondrá en marcha una maquinaria partidista que rodará al menos hasta las europeas de 2024, pasando por autonómicas, municipales y generales en 2023. El detonante ha sido, de nuevo, la batalla sin cuartel entre las derechas, en la que el PP tratará de vencer por KO a Cs como hizo en Madrid, sin reparar en una dependencia de Vox que sigue extendiéndose por todo el mapa político. Las encuestas permiten sonreír a Casado, que mira de reojo a Ayuso porque sabe que se juega su trampolín a la Moncloa y su propio liderazgo en el partido. Voces del PP han advertido de lo arriesgado del órdago castellanoleonés, donde el PSOE ganó en 2019, aunque el pozo sin fondo de Cs y el empuje de la extrema derecha juegan a favor de los populares. Andalucía, donde tocaba votar este año, será la segunda avanzadilla, entre junio y octubre. Allí es Sánchez quien tiene más que perder si fracasa en su intento de recuperar la Junta tras haber doblegado a su histórica rival, Susana Díaz. El cisma que viven las marcas de Podemos en ambos territorios lastra aún más a la izquierda.


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2- Los socios no darán tregua al Gobierno

Entre campaña y campaña, el Gobierno de coalición tendrá que seguir sudando para sacar adelante sus proyectos estrella en el segundo acto del mandato. Sánchez tiene oxígeno presupuestario para agotar la legislatura, pero la inmersión en el nuevo ciclo electoral puede encanallar cualquier negociación con sus socios de investidura, necesitados de marcar tanto o más perfil que el PSOE y Unidas Podemos. La reforma laboral ha sido un primer aviso, que puede amenazar la cuadratura del círculo que la emergente vicepresidenta Yolanda Díaz se ha marcado con sindicatos y patronal en las postrimerías de 2021. No menos endiabladas pueden resultar las dos remesas de fondos europeos previstas para 2022 (12.000 millones en junio y 5.000 en diciembre), que requerirán, por obligación de Bruselas, unos ajustes siempre incómodos para un Ejecutivo progresista, como sucede con la reforma de las pensiones. El simple acuerdo dentro de la coalición ya se antoja complejo, máxime si, como vaticinan los sondeos, las urnas se les atragantan en Castilla y León y Andalucía.

3- Exámenes al malestar social: virus, luz, precios...

La única carpeta que las instituciones pueden dar por hecho que tampoco se cerrará en 2022 será la del covid, que inaugura el año de su segundo aniversario en la cresta de la (sexta) ola. No obstante, el Gobierno exhibe tranquilidad y, pertrechado tras la coraza de las vacunas, aboga por guardar el "equilibrio" entre la salud pública, la salud mental y el crecimiento económico del país. Mensajes conciliadores que buscan calmar el malestar de las víctimas de la crisis y prevenir una reacción social que podría ser demoledora para la coalición en puertas del primer ciclo electoral en pandemia. El recién forjado consenso laboral entre sindicatos y patronal hace más llevadera esa inquietud, pero el año en ciernes también someterá a tensión las costuras sociales en frentes como las pensiones, el empleo, la mayor subida de precios en 30 años y la escalada del coste de la luz. Un apartado, este último, en el que Sánchez tuvo que hacer encaje de bolillos para justificar que ha cumplido solo "en promedio" su palabra de que 2021 acabaría con el mismo coste de la electricidad que en 2018.

4- El gran pulso autonómico más allá de Cataluña

Si el clima de crispación y las campañas electorales lo permiten, que es mucho suponer, el Gobierno quiere intentar otro consenso que se avizora arduo: pactar un nuevo sistema de financiación autonómica. El punto de partida está sobre la mesa con una propuesta que, como todas, gusta o disgusta según los efectos que tendría en cada territorio. Las comunidades presentarán sus contraofertas durante el mes de enero y, a partir de entonces, la negociación quedará a expensas de la voluntad política y de un contexto nada favorable. La inyección de fondos europeos es un as en la manga de Hacienda para aumentar los recursos de las autonomías, pero los bandos que parecen haberse formado entre los territorios que se consideran agraviados por el statu quo y los que intentan no perder peso hacen presagiar tiranteces que pueden acentuarse cuando se acerque el combate electoral. Entre unos y otros, el Govern de la Generalitat exprime un poco más sus equilibrios y parece que ahora sí se aviene a sentarse a negociar en un foro multilateral para evitar que Cataluña pierda recursos.

Pulse aquí para ver el cuadro resumen de la propuesta de Hacienda sobre población ajustada.

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5- La mesa de diálogo llega a su año crucial

Opacado tras los indultos y el cambio de color en la presidencia de la Generalitat, el 'procés' soplará este año 10 velas y su futuro dependerá, en buena medida, del devenir de la mesa de diálogo. Después de conseguir en seis meses un Govern de coalición con Junts, un pacto de investidura con la CUP, un acuerdo de presupuestos con los ‘comuns’ y hasta una alianza puntual con el PSC, Pere Aragonès encara el desafío de arrancarle al Gobierno algún rédito que le permita demostrar con hechos que su vía pragmática es más productiva que las tentaciones unilateralistas de Junts. El reto es hercúleo, pues la legislatura española, y Sánchez en particular, se encamina hacia un terreno, el de las arenas movedizas electorales, poco propicio para concesiones al independentismo. El jefe del Ejecutivo central acaba de dejar en el aire la cita prevista para enero, aunque ambas partes parecen compartir que lo importante que se reúnan cuando pueden anunciarse avances. El desnorte interno de Junts proporciona aún cierta tregua a Aragonès, aunque, como el tablero catalán tampoco hay temporada tranquila, el 'president' ya invita a pensar en "alternativas".

6- Casado-Ayuso, ¿solo puede quedar uno?

Si la izquierda tiene por delante un 2022 difícil, el PP puede probar este año los sinsabores de las victorias amargas. El viento electoral le sopla a favor en Castilla y León, pero todo apunta a que el futuro Ejecutivo autonómico quedará en manos de Vox, un aliado que cada vez encarece más el precio de su apoyo. El estancamiento del PSOE en Andalucía también insufla optimismo a los populares, aunque el medio millón de votantes de izquierdas que se quedan en casa en 2018 pueden voltear el tablero en una comunidad en la que Cs sí aspira a salvar algún mueble. No está claro que estos dos hipotéticos triunfos del PP permitan extrapolar lo que ocurrirá en las generales, pero sí parece evidente que dos derrotas pondrían en serio compromiso el liderazgo y la futura candidatura de un Casado que este año también tiene que librar su pulso definitivo con Díaz Ayuso. El congreso del PP madrileño, fuente de todas las disputas, toca en primavera, y el cónclave nacional, en julio. La tentación de Casado de alterar el calendario por las elecciones andaluzas puede enconar las hostilidades. Las haya o no, el partido vivirá en permanente convulsión.

Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. José Luis Roca

7- La compleja reforma de la izquierda del PSOE

La izquierda a la izquierda del PSOE está pendiente de una transformación que debería tomar cuerpo en 2022. Ungida por Pablo Iglesias y propulsada como la ministra mejor valorada en los sondeos, Yolanda Díaz prepara un frente amplio del que todavía son más las incógnitas que las certezas, y en el que las rencillas del pasado pueden complicar las cosas. Basta recordar la experiencia de anteriores citas electorales para comprobar, por ejemplo, los recelos que suscita en algunos sectores de PodemosIUMás País y Compromís la idea de una coalición o de promover una nueva marca en la que se diluyan las siglas actuales. Suspicacias que conviven con dos realidades: una, que Díaz y Podemos se necesitan; y dos, que la desunión de las izquierdas puede ser letal si las derechas llegan musculadas a 2023. El proyecto de la vicepresidenta parte de mínimos en Castilla y León, donde los morados solo tienen dos diputados y carecen de estructura de partido. El primer termómetro real del frente amplio será Andalucía, donde los actores en liza empiezan a marcar sus posiciones.

8- El fin de Cs y los órdagos de Vox y la España rural

Al tablero político de 2022 le esperan otros zarandeos más allá de los grandes partidos. Las citas electorales del año pueden borrar a Ciudadanos de otros dos gobiernos y parlamentos, mientras prosigue una sangría de militantes que Inés Arrimadas trata de taponar a la desesperada renegando de los pactos con el PP. Algo que, sumado a sus feroces críticas al PSOE, deja al partido naranja sin demasiada utilidad como bisagra política. Los comicios de 2022 también serán un examen para Vox, que irrumpió en la política española precisamente por Andalucía. Cuatro años después, los ultraderechistas se saben los únicos aliados potenciales del PP, lo que les brinda la posibilidad de hacer valer muy caros sus votos, incluso reclamando al partido de Casado que traspase la única línea roja que le queda: gobernar en coalición con ellos. Castilla y León será, además, la plataforma en la que la España Vaciada ensayará su asalto a la política estatal. PSOE y PP ya se han activado para blindar el voto rural. 92 diputados, una cuarta parte del Congreso, estarán en juego.

9- El azote de una justicia sin visos de renovación

Es muy probable que, allá por septiembre, Carlos Lesmes se despida por quinta vez como presidente del Consejo General del Poder Judicial. Porque si PSOE y PP no han sido capaces en tres años de ponerse de acuerdo para renovar el órgano de gobierno de los jueces, pocas esperanzas pueden depositarse cuando hay campañas electorales de por medio. El propio Sánchez, que lleva año y medio sin reunirse con Casado y más de ocho meses sin ni siquiera hablar por teléfono, ve "altamente improbable" la entente en lo que queda de legislatura. Mientras tanto, los jueces continuarán haciendo su trabajo y, por ejemplo, podrían seguir dando disgustos al PP por la corrupción. Antes del 29 de enero, Esperanza Aguirre podría saber si se sentará en el banquillo por la financiación del PP madrileño. Y 2022 podría poner fecha, al fin, a juicios tan trascendentes como los de la 'trama Kitchen' o el clan Pujol. Otra justicia, la europea, podría desenredar o intrincar todavía más la madeja del 'caso Puigdemont' y su pulso con el juez Pablo Llarena, que acumula ya cinco varapalos fuera de España.

10- El jarrón chino de un rey emérito y exonerado

Otra de las promesas que Sánchez ha congelado es la modernización de la Corona tras los escándalos protagonizados por Juan Carlos I. Salvo sorpresa que nadie espera, todas las investigaciones al rey emérito en España y Suiza –que han probado que ocultó donaciones por las que habría tenido que pagar a Hacienda 53 millones de euros en impuestos– serán archivadas en los próximos meses, fruto de su inviolabilidad, de la prescripción de algunos delitos y de haber asumido parte de su culpa con el pago de cinco millones de euros a Hacienda para saldar sus deudas. La incógnita es hasta qué punto la fiscalía dejará patente en su escrito de archivo la comisión de delitos. Es probable que se abra entonces una negociación para hallar un encaje al padre de Felipe VI, quien no obstante ha asumido que no volverá a residir en España ni recuperará su estilo de vida. Sánchez ha roto amarras con Juan Carlos en un intento de proteger al actual Rey, pero ese afán no va a plasmarse a corto plazo en las medidas de transparencia que tantas veces defendió el propio Felipe al comienzo de su reinado.

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