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El Periódico Mediterráneo

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Brexit

Bruselas ve complicado cerrar un acuerdo sobre Gibraltar este año

La negociación para fijar la relación con el Peñón se ralentiza por la demanda británica de revisar el protocolo de Irlanda del Norte | Albares se reúne con su homóloga británica para limar asperezas

Vista panorámica de Gibraltar.

La Comisión Europea ve complicado lograr antes de finales de año un acuerdo sobre el futuro Tratado que regirá las relaciones de la Unión Europea (UE) con Gibraltar tras el Brexit. “Hay mucho que negociar”, admiten en el Ejecutivo comunitario. Tampoco contribuye a avanzar en el diálogo la pretensión del Gobierno británico de revisar el Protocolo de Irlanda del Norte, a pesar de que ambos temas no están vinculados formalmente.

A principios de diciembre, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confiaba en cerrar las negociaciones cuanto antes y barajaba el 31 de diciembre como horizonte temporal tras reunirse en Riga con su homóloga británica, Liz Truss.

Sin embargo, este lunes en Bruselas rebajaba las expectativas después de entrevistarse con el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable del equipo negociador, Maros Sefcovic. “No hay fecha límite para alcanzar un acuerdo. Todas las negociaciones, porque son complejas y hay muchos factores, son largas. Pero evidentemente no podemos estar negociando eternamente”, declaró a la prensa.

Albares tendrá este miércoles en Madrid un nuevo encuentro con Truss mientras se celebra en Londres la cuarta ronda negociadora –de carácter técnico, igual que las tres anteriores– con todos los temas que deben figurar en el Tratado sobre la mesa, entre ellos, el espinoso asunto del control fronterizo.

"Tema delicado"

El mandato de la UE para negociar la relación con Gibraltar, ahora que el Reino Unido no forma parte del club comunitario, plantea suprimir las barreras físicas de la Verja para facilitar la libre circulación de personas y que España realice los controles en el puerto y el aeropuerto. Tras la protesta británica, no obstante, se incluyó la intención del Gobierno español de ceder a la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) esa labor.

“Es un tema muy delicado”, subraya Alejandro del Valle-Gálvez, catedrático de derecho internacional público de la Universidad de Cádiz e investigador del Centro de Estudios Europeos del Área del Estrecho.

“Británicos y gibraltareños están muy sensibilizados con el hecho de que haya presencia física española en el istmo, que es un territorio contestado, por si eso pudiera ser un precedente de lo que el Reino Unido llama negociar la soberanía por la puerta de atrás. Eso fue lo que llevó a acudir a Frontex”, agrega el analista.

A su juicio, aunque el conflicto de Gibraltar tiene difícil solución, gracias a la UE se abre la oportunidad de tener un Tratado internacional que, de adoptarse, supondría un “cambio histórico”. De ahí que convenga aprovechar una coyuntura favorable para alcanzar un acuerdo “de mínimos” que pueda ir desarrollándose posteriormente.

El experto no cree posible lograrlo de aquí a finales de año pero sostiene que tampoco habría un “vacío legal si se opta por prorrogar la regulación provisional de la cooperación transfronteriza que entró en vigor en febrero del 2020. “Hay una voluntad de regular transitoriamente la cooperación en el paso fronterizo, esencial para las partes”, afirma.

Consecuencias en el Campo

Para los siete municipios del Campo de Gibraltar (Algeciras, Los Barrios, Castellar, Jimena, San Roque, La Línea y Tarifa) ese Tratado es vital. Aunque la bahía de Algeciras es el primer puerto de España y en la comarca se asienta uno de los principales polos de la industria química, la zona sufre un alto índice de paro y el agravante del narcotráfico.

Por eso, los regidores locales esperan que se haga realidad la promesa de lograr una “zona de prosperidad común” generadora de empleo y riqueza de la que puedan beneficiarse los 270.000 habitantes del Campo y los 33.000 vecinos de Gibraltar. “Estamos hablando de cerca de 10.000 españoles que trabajan en Gibraltar y de productos de bienes y consumo de los gibraltareños en nuestra tierra. Un no acuerdo no traería nada bueno”, explica a este diario el presidente de la Mancomunidad de municipios del Campo de Gibraltar, Juan Lozano.

Además de los trabajadores que cruzan la verja a diario, también las empresas piden fluidez. “Eso es lo que demandamos. Y eso se logra sustituyendo las fronteras físicas que hay ahora mismo por un paso libre”, agrega Lozano, que confía en que nadie se levante de la mesa hasta que haya un acuerdo entre el Reino Unido y la UE.

También el gobierno de Gibraltar mantiene un espíritu positivo y cree posible el pacto. El Ejecutivo liderado por Fabián Picardo defiende lo estipulado en el preacuerdo firmado en la Nochevieja del 2020 por España y el Reino Unido, que sirve de base para las negociaciones y cuyo objetivo es crear una zona de prosperidad compartida entre Gibraltar y la comarca del Campo de Gibraltar.

Para asegurar una salida ordenada del Reino Unido de la UE, el acuerdo de retirada incluyó un protocolo sobre Gibraltar que expiró el pasado 31 de diciembre de 2020 salvo en lo relativo a los derechos de los ciudadanos, cuya vigencia se mantiene. Además, Madrid y Londres firmaron en noviembre del 2018 cuatro memorandos sobre derechos de los ciudadanos, cooperación policial y aduanera, medio ambiente y tabaco y otros productos, que siguen en vigor hasta el 31 de diciembre o hasta lograr un acuerdo.

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