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Por la guerra en Ucrania

El histórico movimiento pacifista alemán deja de de existir

El rearme aprobado por Berlín, para el que prevé una inversión de 100.00 millones de euros, apenas encuentra rechazo en un país con una importante tradición antimilitarista

pacifistas

Algo más de un millar de personas salieron el pasado 2 de julio a las calles de Berlín para protestar contra el rearme del Eército alemán y contra lo que consideran una remilitarización de la sociedad europea. “No pagamos por vuestras guerras” fue el lema de la manifestación convocada por el colectivo Zivile Zeitenwede (“Transición civil”, en alemán), una alianza de un centenar de organizaciones de izquierda extraparlamentaria, sindicalistas, comunistas y cristianas.

La crítica central de la marcha fue la aprobación por parte del Parlamento de Alemania de una inyección extraordinaria de 100.000 mil millones de euros para gastos de defensa. La decisión, impulsada por el Gobierno tripartito del canciller socialdemócrata Olaf Scholz, recibió un apoyo mayoritario de las dos cámaras parlamentarias e incluye una reforma constitucional. En el Bundesrat (cámara territorial), cuatro estados decidieron abstenerse: Berlín, Bremen, Mecklemburgo-Antepomerania y Turingia. En los gobiernos de esos cuatro estados está presente el partido Die Linke, la formación situada más a la izquierda en el arco parlamentario alemán.

En la marcha pacifista del pasado 2 de julio brillaron, no obstante, por su ausencia líderes de Die Linke. Ello, sumado a la pobre participación ciudadana en la marcha, proyecta una imagen de crisis en el pacifismo alemán, referencial para muchos movimientos civiles del resto del mundo durante la Guerra Fría, cuando el Berlín dividido era el principal frente de batalla en caso de estallido de una Tercera Guerra Mundial entre la OTAN y el Pacto de Varsovia.

Movimiento de masas

A comienzos de la década de los 80 de siglo pasado, el pacifismo en la Alemania dividida por la guerra fría era un movimiento de masas. Interpartidista, intergeneracional y conformado por personas de diferentes clases sociales, consiguió sacar a 250.000 personas el 1 de octubre de 1981 y más de 300.000 el 10 de junio de 1982 a las calles de Bonn, entonces capital de la República Federal.

Tras el estacionamiento de misiles nucleares de Estados Unidos en suelo alemán, el movimiento pacifista convocó en octubre 1983 una semana de acciones civiles que movilizó a más de tres millones de personas en toda Alemania occidental. El pacifismo también ganó fuerza entre movimientos opositores y cristianos de la Alemania socialista oriental a pesar de la represión que sufrió por parte del régimen autoritario.

Todas estas cifras dan cuenta de la capacidad movilizadora que tenía el movimiento pacifista alemán en un momento en el que la sociedad civil era muy consciente de las consecuencias que podía tener una guerra nuclear en Europa y el mundo. A pesar de que el movimiento pacifista y antinuclear fracasó en su intento de evitar el estacionamiento de cabezas nucleares en Alemania, sí consiguió que sus posiciones acaben siendo asumidas por partidos con representación parlamentaria, como los socialdemócratas del SPD, los liberales del FDP Los Verdes.

Giro militarista

La invasión rusa de Ucrania y la actual versión 2.0 de la Guerra Fría han cambiado el panorama político en Alemania. Los Verdes, partido de raíces pacifistas, acompaña sin complejos el giro militarista dado por el canciller socialdemócrata Scholz. La ministra de Exteriores alemana, la verde Annalena Baerbock, ofrece incluso en ocasiones un discurso más agresivo frente a la Rusia de Putin que los socialdemócratas y los liberales, sus socios en el Gobierno tripartito de Berlín.

El presupuesto extraordinario de 100.000 millones de euro para la Bundeswehr –la mayor inversión en armamento en Alemania desde el fin de la Segunda Guerra Mundial– ha obligado incluso a reformar la constitución para incluir una excepción al freno a la deuda pública anclado en la carta magna de la República Federal. Con ese paquete millonario, el Gobierno alemán quiere comprar aviones, helicópteros, barcos, tanques, armas y munición para hacer frente a una eventual guerra con otro país, siendo Rusia la principal amenaza, como quedó claro en la última cumbre de la OTAN en Madrid.

Los algo más de mil manifestantes que recorrieron el centro de Berlín el pasado 2 de julio lo ven de otra manera. “La mayor inversión militar en la historia alemana tras la Segunda Guerra Mundial provocará una carrera armamentística”, advierte Christina Hoffman, secretaria general del movimiento pacifista católico Pax Christi. Dada la actual capacidad movilizadora del movimiento antimilitarista y la relación de fuerzas existente en el Bundestag, esa es, de momento, una posición minoritaria en Alemania.

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