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El Periódico Mediterráneo

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Guerra en Ucrania

El peligro de acorralar a Putin: las consecuencias del giro en la guerra de Ucrania

El coronel Rafael Crespo sostiene que Rusia está abocada a recuperar la doctrina soviética del empleo en masa de los medios, lo que multiplicará de forma brutal el número de bajas

Ucrania recuperara unos 6.000 kilómetros cuadrados en territorio ocupado. EFE

En un dramático giro de los acontecimientos, Ucrania ha lanzado una cuidadosa ofensiva que le ha permitido recuperar unos 8.000 kilómetros cuadrados del territorio que perdió a manos de los rusos en los primeros meses de la invasión, una auténtica cabalgada cosaca que no parece que vaya a detenerse, ya que los ucranianos están preparando, aseguran, una nueva ofensiva para recuperar el Donbás, donde se dice que los rusos están reforzando sus defensas para no perder el territorio que vienen ocupando desde 2014. En el sur, los rusos tratan de demorar el avance de los ucranianos hacia Jerson, punto clave para el control de la Crimea ocupada desde hace ocho años. Ucrania dice haber liberado 300 localidades, como Izium, donde ha revivido la pesadilla de Bucha, al haberse descubierto fosas que contienen los cadáveres de 460 personas, algunas de ellas víctimas de la guerra, pero otras claramente eliminados por las tropas rusas que pretendían limpiar de nacionalistas ucranianos los territorios ocupados. Esta aparente debacle del ejército ruso –que, como reacción, se ha limitado a golpear infraestructuras clave como centrales eléctricas y presas–, ha provocado las primeras fisuras en el poder omnímodo de Vladimir Putin. Un centenar de concejales ha pedido su dimisión e incluso que sea procesado por traición. Otras voces reclaman la destitución e incluso ejecución de los generales que han llevado a cabo la invasión. Los maximalistas piden incluso que se lancen bombas atómicas.

Pero, ¿qué ha pasado? ¿Dónde ha estado la clave de este inesperado avance, por otro lado reclamado de forma insistente por las potencias occidentales para mantener su apoyo a Ucrania? Se apunta a una magistral maniobra de engaño planeada por el general Valery Zaluzhnyi, el comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas, según la cual, al anunciar una ofensiva inminente en Jerson –una iniciativa de lo más antimilitar–, habría atraído al sur las mejores tropas rusas, dejando desguarnecido el frente del norte. Allí, en las cercanías de Járkov, una decena de brigadas ucranianas habrían barrido a una división de la Guardia, y aprovechado la desbandada rusa, hasta llegar a Izium y Kupiansk.

Otras claves del éxito serían el material cedido por los americanos a los ucranianos, como los sistemas de misiles de largo alcance HIMARS, que ha destruido cientos de objetivos rusos; los informes de inteligencia estadounidenses que han permitido a los ucranianos atacar de forma quirúrgica instalaciones clave como depósitos de munición, centros logísticos, cabezas de puente y aeródromos muy por detrás de las líneas del frente; y por supuesto, el entrenamiento.

Según datos del Pentágono, los americanos habrían entrenado a 630 soldados en el manejo de los obuses M777 –con un alcance de entre 24 y 40 kilómetros–, a otros 325 en el sistema HIMARS –cuyos misiles pueden llegar a 300 kilómetros–, a 300 en el obús M109 –con un alcance de hasta 36 kilómetros–, 120 en la conducción de los transportes blindados de personal M113 (un tanto obsoletos) y a otros 100 en el manejo de drones, un arte que los ucranianos aprendieron de los propios rusos durante la invasión de 2014.

Tras la ofensiva, hay quien ha empezado a creer en una victoria ucraniana por la que nadie daba un duro. El coronel Rafael Crespo, experto en Rusia, sobre la que ha escrito varios libros –conoció en persona al ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú–, no cree que haya que lanzar las campanas al vuelo. "La primera víctima de la guerra es la verdad. Uno de los bandos maneja muy bien los medios y el otro, no. No digo que no sea verdad que los ucranianos hayan recuperado tanto territorio. Es posible que hayan cogido desprevenidos a los rusos, que como todos los ejércitos tienen sus carencias. Me sorprende que la cadena logística de los ucranianos –también la de los rusos– pueda funcionar tan bien. De ser cierto el éxito de la ofensiva, se plantean algunas perspectivas terribles. Rusia se vería abocada a recuperar la doctrina soviética –a la que ya había renunciado– del empleo masivo de los medios, lo que multiplicaría de manera tremenda la destrucción y las bajas, y eso en medio del invierno, lo que colocaría a los ucranianos en una posición muy difícil", cree el coronel.

El posible desalojo de Putin del poder, una posibilidad poco factible, según apunta, dada la debilidad de la oposición interior y lo reacios que son los rusos a los cambios, podría traer el peligro de que ocupase el poder alguien aún radical. "Todos los moderados han desaparecido", avisa. "Y cuanto más se prolongue este conflicto, más posibilidades hay de que alguien toque el botón equivocado", advierte, aludiendo al poder nuclear ruso. Un cambio de los generales que dirigen la guerra no sería impensable, se ha producido en todas las guerras.

El empleo masivo de medios al que alude el coronel no requeriría el reclutamiento forzoso de los jóvenes rusos, una posibilidad a la que Putin es reacio. "El reclutamiento forzoso casi nunca da resultado, no es buena solución", aduce Crespo. Pero es que no sería necesario para Rusia. "La bastaría con reclamar el apoyo de los firmantes del Tratado de Seguridad Colectiva, que obliga a acudir en apoyo de quien sea atacado. Incluye a los países al este y sur de Rusia, como Tayikistán o Armenia, Serbia, como observador... Rusia no ha empleado todas las fuerzas que tiene. De forma que esto se puede complicar más. La culpa la tiene el agresor, pero hay alguien interesado en prolongar este conflicto. Va para muy largo y puede generarse un enfrentamiento mayor que el de la Segunda Guerra Mundial", asegura. Y es que, al calor de este conflicto, se van a disparar algunas guerras olvidadas, como ya ha ocurrido en Nagorno Karabaj o Libia.

El coronel admite que los ucranianos están contando con información cedida por Estados Unidos, Gran Bretaña y las potencias europeas, pero incluso algo más: mercenarios especializados en el manejo del sofisticado material que está siendo cedido. Pero eso no será suficiente para que Rusia dé el brazo a torcer. "Si a Rusia no se le da una salida airosa, esto no va a terminar. No van a renunciar al Donbás y a Crimea. A los ucranianos solo les queda estancarse o retroceder otra vez. Resistir ahí provocaría miles de bajas diarias, en un país cuya población civil ya lo está pasando mal. Prolongar esto es criminal. En esta guerra, de lo que menos se está hablando es del sufrimiento de la población", cree Crespo, que se acuerda de lo que le dijo el general Lee a Grant cuando los confederados se rindieron en Appomattox: "Esta guerra la pudimos ganar, pero el coste de bajas no merecía la pena". Y es que "Ucrania no puede doblegar a Rusia en esta guerra civil entre eslavos".

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