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Elecciones cruciales

Las Marcas, el experimento 'ultra' en el ombligo de Italia

El declive poblacional y las heridas de la desindustrialización sitúan a esta región del centro del país en la avanzadilla del poder de la extrema derecha de Hermanos de Italia

Las Marcas, el experimento 'ultra' en el ombligo de Italia.

Al alcalde-obrero Marco Fioravanti le gusta tanto la estatuilla del santo que tiene en el ayuntamiento que es lo primero que toca cuando se sienta en su escritorio. "Perdone mi demora. Me fui al funeral de una anciana del barrio", dice, justificándose por su llegada tardía a la cita con este diario. Fioravanti ejerce el apostolado ultraderechista en Ascoli Piceno, en Las Marcas, en el centro de Italia, un territorio envejecido y herido por el trauma de la deslocalización. Allí donde Hermanos de Italia aceleró hace tres años su escalada hacia el poder institucional. Sentado en su prolijo despacho, Fioravanti rememora la época dorada en la que a la industria local le llovían los subsidios y los jóvenes no se marchaban. Es el recuerdo de un sueño que lleva dos décadas en declive y que Fioravanti, hijo de un socialista, cree que solo una mujer puede resucitar: Giorgia Meloni, la líder ultra favorita para ganar las elecciones en Italia este domingo.

Fioravanti sonríe al pensar en su pasado. Hace tiempo que eligió ser de derechas y no se arrepiente. Tiene 39 años, un carácter tibio y una fe política que se arraigó cuando, fallecido su padre, empezó a trabajar con 19 años en una planta de tubos de goma. "Trabajaba en los turnos de noche de una planta de una multinacional y, cuando esa multinacional deslocalizó y se fue, también me quedé sin trabajo", cuenta. Fue así como se metió de lleno en política. En 2009, lo eligieron concejal en Ascoli y, en 2019, se convirtió en el primer alcalde de Hermanos de Italia de su ciudad. Un año después, el Gobierno regional también quedó en manos de una coalición liderada por su partido.

El alcalde de Ascoli Piceno, Marco Fioravanti. Irene Savio

Fue una conquista apabullante que, estudiada de cerca, explica algunas claves del ascenso ultra (y sus consecuencias) en Italia. Meses después de su victoria, Fioravanti participó en una controvertida cena con ocasión del aniversario de la Marcha sobre Roma (1922), que llevó al poder los 'camisas negras' del dictador Benito Mussolini. Pero el episodio no mermó su popularidad. Este año fue el segundo alcalde más popular de Italia. "La experiencia en la fábrica reforzó en mí la convicción de que puedes luchar contra el sistema sólo si estás dentro. Y que, para defender a la clase obrera, hay que dar fuelle a las empresas, para que puedan contratar a la gente", afirma Fioravanti. "La derecha es una alternativa. Una derecha que se encargue sobre todo de lo social, pues hay que garantizar un mínimo a todos", añade, al reflexionar sobre postulados de la retórica de la derecha social y comunitarista.

La odisea de acceder al aborto

En un período de convulsión social, es el mensaje que ha calado en la sociedad. Como el de la defensa de la familia tradicional, un modelo de políticas reproductivas que, sin embargo, ha convertido el acceso al aborto en una verdadera odisea para las mujeres de Las Marcas. "Así hemos acabado discutiendo del aborto 44 años después de que se legalizara en 1978", dice la trabajadora social Tiziana Antonucci, presidenta de la red Asociación Italiana para la Educación Demográfica (AIED). Lo último, en 2021, ha sido la decisión del Gobierno regional de prohibir el uso de la píldora abortiva Ru-486, que según la nueva legislación nacional se permite hasta la novena semana. Algo que, explica Antonucci, se añade al ya difícil contexto de la escasez de clínicas públicas que ayudan a las mujeres a abortar y a las altas tasas de ginecólogos objetores de conciencia, que en esta región suman el 70% (un dato más alto que el promedio nacional, que es del 64%). "Hay centros donde el 100% del personal es objetor de conciencia", apuntala Antonucci, lamentando también que no se destinen suficientes fondos para medidas de contracepción.

Según cifras del Ministerio de Salud italiano de 2020, Las Marcas se encuentran en la parte baja de la lista de regiones por tasa de abortos en Italia, con un promedio (4,5 cada 1.000 habitantes) inferior al dato nacional (5,4). En paralelo, en algunas ciudades de este territorio, como Fermo, el porcentaje de mujeres que se ven forzadas a desplazarse a otras localidades para interrumpir su embarazo alcanza el 50%. Es el fruto de políticas que, según diversas fuentes consultadas, reflejan la estrategia de la ultraderecha para frenar el declive poblacional y la fuga de jóvenes que buscan alternativas en otras zonas del país y de Europa. Un fenómeno que es nacional en Italia, pero que aquí es particularmente evidente y que afecta tanto a los italianos (-18% hijos nacidos, entre 2013 y 2019), como a la población migrante (-26%).

Con todo, y aunque los obstáculos a las mujeres para abortar sean uno de los asuntos más polémicos, no es la única preocupación de oenegés y asociaciones de promoción social. Paula Amadio, activista feminista, lo dice sin rodeos. "Para los trabajadores, no han hecho mucho, pero sí han cortado los fondos a las personas más vulnerables", critica. "Las agresiones a las minorías han aumentado mucho en toda la región. Esto afecta tanto a la comunidad LGBTI+, como a los migrantes y a los ‘sin techo'", añade. Las crónicas de los últimos años le dan la razón.

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