La crisis sanitaria internacional del coronavirus no se ha dejado notar en los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) en Castellón. Con menos ocupados, pero también con menos paro, la provincia registró un marzo atípico con estragos históricos para el empleo, sin Fallas ni Magdalena, y con un aluvión de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) a los pocos días de decretar el estado de alarma por la pandemia, a mitad de marzo, con el cierre de multitud de negocios y sectores.

Concluido el primer trimestre, Castellón cuenta con 38.700 parados, la cifra más baja en un arranque de año desde el pico del 2013 (de 88.900 acumulados por los efectos de la crisis económica del 2007). Suponen 1.800 parados menos en un trimestre y 700 menos que un año atrás.

MEJOR QUE LA MEDIA

Además, la tasa de paro castellonense, del 13,81%, se situó un punto por debajo de la media nacional y de la Comunitat, donde fue la más baja, frente a Valencia y Alicante. Ni rastro del impacto del covid-19 en el mercado laboral. Quienes trabajan, eso sí, 241.400 castellonenses, bajan. Supone casi 1.400 ocupados menos respecto a diciembre y 8.006 más que los que tenían empleo en marzo del 2019. Sobre todo, cae el trabajo en la agricultura (-1.900), servicios (-400) e industria (-200), y sí sube en la construcción (+1.300).

NAVIDAD, CÍTRICOS Y TURISMO

Y es que dicho trimestre, además, suele coincidir con el fin de los contratos de la campaña de Navidad y de parte de la recolección citrícola, y suele empezar a despuntar la precontratación para preparar las terrazas de la hostelería en primavera y la Semana Santa, campaña inexistente porque este abril no se ha podido celebrar.

Si el desempleo baja en el sondeo de la EPA, hasta los 38.700 en Castellón, el último dato del paro registrado por el SEPE en marzo, es mayor (42.608) y suma en un mes 3.176 personas que han perdido su medio de subsistencia.

¿Qué opinan los sindicatos de estas inexplicables cifras? El secretario general de CCOO en Castellón, Albert Fernández, detalla que «en la EPA de este trimestre solo se abarca dos semanas del periodo afectado por el coronavirus y podría ser incluso solo una, porque la encuesta se hace siempre en la semana anterior».

Con todo, indica que «los 1.800 parados menos suponen dos años estables, desde el pico fuerte del 2013». Agrega que «es una EPA extraña. Hay 18.100 castellonenses que buscan su primer empleo desde hace más de un año». «El efecto negativo del coronavirus se notará en el paro de abril y en julio veremos cuántos ERTE pasarán a ERE y se destruirá empleo en turismo, ocio, pequeño comercio, y otras actividades».

Por su parte, el máximo representante de UGT en Castellón, Francisco Sacacia, indica que en esta EPA «no están incluidos los afectados por los ERTE, que son miles». Y añade que «en este trimestre hay una disminución mínima de ocupados, que afecta más a hombres que a mujeres». Para Sacacia, «en el segundo trimestre se verá más extinción de empleo en sectores que no puedan seguir su actividad». H

IMPACTO NACIONAL

A nivel nacional, el mazazo que supone el coronavirus para la economía española está golpeando sobre un mercado laboral que ha llegado a la pandemia desfogado y con claros signos de agotamiento tras seis años de creación de empleo. Llueve sobre mojado, tal como constatan los datos publicados este martes de la Encuesta de Población Activa (EPA) por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pues pese a abarcar esta el primer trimestre del 2020, sus conclusiones son la media de esos tres meses y no ilustran la magnitud del impacto a nivel de ocupacion de está dejando el covid-19. Sí constatan un mercado laboral que, pandemías al margen y tras casi seis años de creciendo en número de ocupados, llegaba al filo del estancamiento a este 2020.

El primer trimestre suele ser un mal trimestre para la ocupación en España, con una campaña de Navidad finiquitada y la de Semana Santa que todavía no ha llegado. Los tres primeros meses del año registraron una media de 19,6 millones de ocupados, 285.600 ocupados menos que en el trimestra anterior. Este fue el mayor descenso de la ocupación en un arranque del año desde el 2013, cuando se volvió a crear empleo. No obstante, el dato que refleja un mayor nivel de estancamiento es la evolución del empleo en términos desestacionalizados, es decir, restando ese componente de temporada. Esta bajó el 0,41% en el primer trimestre del 2020, cuando llevaba 25 trimestres consecutivos al alza. La ocupación daba signos de entrar en una lógica de estancamiento, al margen de si hubiera irrumpido o no la pandemia.

Por sectores, la ocupación solo aumentó este primer trimestre en la industria, con 5.600 personas más. En cambio, disminuyó en servicios (275.900), en agricultura (9.100) y en la construcción (6.200). Estos dos últimos sectores han ido a la baja durante los 12 últimos meses.

La tasa de paro sigue una tendencia similar y finiquitó el primer trimestre del año en el 14,41%, con 3,3 millones de personas desempleadas. La capacidad del mercado laboral español para sacar gente de las colas del paro llegó mermada, pues en los últimos 12 meses el número de desempleados solo se redujo en 41.200 personas (-0,04%).