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Deportes

 

LA CRÓNICA DE LA 11ª JORNADA

El Castellón sabe sufrir para conquistar el Ciutat de València

Un gol en cada parte, de Rubén Díez e Íñigo, y tres ‘paradones’ de Campos dan el triunfo a los de Cano

 

A la izquierda, la alegría de los jugadores del CD Castellón tras el gol que sentenciaba el partido, el primero de Íñigo Muñoz; sobre esta líneas, arriba, Rubén Díez celebra el primer tanto ‘or - SUPERDEPORTE / LEVANTE UD

A la izquierda, la alegría de los jugadores del CD Castellón tras el gol que sentenciaba el partido, el primero de Íñigo Muñoz; sobre esta líneas, arriba, Rubén Díez celebra el primer tanto ‘or - SUPERDEPORTE / LEVANTE UD

M. RODRÍGUEZ
04/11/2019

El CD Castellón conquistó ayer el Ciutat de València. En un encuentro en el que alrededor de 1.500 orelluts invadieron el estadio del Levante UD, el conjunto de Óscar Cano supo sufrir y poner las dosis de fútbol necesarias para tumbar a un Atlético Levante (0-2) que le salió muy respondón a los albinegros en diferentes tramos del encuentro.

Un gol en cada mitad, el de la primera de Rubén Díez y el de la segunda de Íñigo Muñoz (que se estreneba como realizador orellut), y tres paradones de Álvaro Campos, que deben comenzar a contra como goles a favor, sirvieron al combinado de la capital de la Plana para lograr tres puntos importantísimos.

Por un lado, la victoria disipa el pobre juego y la impotencia futbolística ofrecida la pasada jornada ante el Villarreal B, y por otro, demuestra que este bloque tiene mimbres para ser valiente en cualquier campo y que, sin volverse locos, se puede pensar en aspirar a estar en la zona alta durante toda la liga.

Otra cosa es que por calidad o fondo de armario le de a los albinegros para optar a disputar a final del torneo regular el play-off de ascenso a Segunda Division A, que es otro cantar, pero lo cierto es que a excepción del derbi ante el filial amarillo en Castalia, el Castellón no ha sido inferior a ningún rival y, en la mayoría de encuentros, ha sido superior.

DOMINIO ‘ORELLUT’ / Una superioridad que ayer también quedó reflejada desde el inicio del choque ante el Atlético Levante. A excepción de un serio susto en el minuto 9, con larguero a trallazo desde fuera del área de Arturo, los de Óscar Cano se adueñaron tanto del esférico como del centro del campo en feudo granota.

El preparador granadino no varió su dibujo táctico, dando entrada como novedades al mediocentro Rafa Gálvez como central, en detrimento del lesionado Héctor Verdés, y al reaparecido tras su lesión Jorge Fernández en una banda, sacrificando a Javi Serra.

Sí que alineó a Muguruza en el lateral diestro, pese a las molestias que arrastraba del derbi ante el Mini Submarino, y al vasco se le vio que no estaba al 100%.

Quienes sí que volvieron a funcionar como un acordeón, y como de costumbre, fueron la pareja de mediocentros Carles Salvador y Calavera, quienes estuvieron algo ensombrecidos en la derrota de Castalia.

En el Ciutat de València volvieron a ofrecer su mejor cara, recuperando balones, realizando las coberturas a los hombres de banda e incluso a los centrales, y siendo los iniciadores del juego.

Ellos abastecieron a los cabeza pensantes del equipo, ayer Rubén Díez, Jorge Fernández e incluso César Díaz, en especial este último, que se convirtió en un asistente de lujo, cuando su faceta es la de hacer goles.

Antes de que el Rooney de la Mancha se sacara de la chistera sus pases precisos, David Cubillas tuvo un mano a mano al filo del cuatro de hora para adelantar a los albinegros, pero el Capi se encontró con el meta Picón, que le privó de estrenar el casillero.

Dicha ocasión fue el primer aviso de un Castellón que comenzó a soltarse y a buscar con contundencia el primer tanto. Cuatro minutos después la tuvo César Díaz, también en un mano a mano escorado a la derecha, cuyo lanzamiento se fue a córner tras desvío del meta Picón, un joven con cara de niño y que el pasado año todavía era juvenil.

ABRE LA LATA / El premio y recompensa al buen trabajo ofensivo del combinado castellonense llegó en el minuto 36. Jorge Ferández iniciaba una acción que tras tocar Rubén Díez terminaba en los pies de César Díaz. El ariete orellut levantaba la cabeza para servirle el balón al propio Rubén Díez, que de cabeza anotaba para abrir la lata del Atlético Levante y establecer el 0-1. Fue el quinto tanto albinegro de cabeza en el presente ejercicio y el tercero en la cuenta particular del maño.

Una alegría que aportaba tranquilidad a los de Óscar Cano, que supieron conservar el balón para llegar al descanso con la mínima ventaja obtenida.

MOMENTOS DE INCERTIDUMBRE / Parecía que el Castellón tenía la lección aprendida de partidos precedentes, pero como ya le sucedieran en las salidas a los campos del Nàstic de Tarragona y el Prat, los de la capital de la Plana vieron como su oponente les encerraba en su parcela y le ponía en serios apuro. El Atlético Levante dio un paso al frente.

Pero cuando el rival se envalentona siempre llega el turno para Álvaro Campos. El cancerbero albinegro es el otro pichichi del equipo, aunque sus goles son las enormes paradas que realiza.

Ayer sacó a relucir su repertorio en tres excelentes intervenciones. La primera, a la hora de partido, tras un mal despeje de Rafa Gálvez que recogió Joan Monterde para fusilar al meta, que tocó para conseguir que el balón se marchara a córner.

Dos minutos después llegaron las otras dos acciones en las que el Atlético Levante pudo empatar. Primero Chuma y luego, tras el paradón y rechace de Campos, fue Eliseo quien lo intentó. Pero el muro orellut evitó el gol.

LA ESTOCADA / Tras dichos instantes de agobio, los de Cano tuvieron un dulce despertar, ya que los últimos 20 minutos fueron visitantes. Con dominio y algunas aproximaciones. En una de ellas, a falta de 10 minutos para el final del partido, César Díaz filtraba un balón a Íñigo Muñoz, quien no perdonaba ante el meta Picón en el mano a mano, estableciendo el 0-2 definitivo.

Fiesta albingra en las gradas del majestuoso Ciutat de València, un estadio de Primera División al que acudió una afición de Primera División, ya que cerca de 1.500 seguidores castellonenses se dieron cita para ver cómo su equipo vencía, sufría, convencía y ahora se establece en la zona de play-off de ascenso.