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El escándalo de los audios

Cospedal se va para «liberar» a Casado de «cualquier ataque»

Afirma que ya preveía abandonar la política y que se avanza «unas fechas» para cuidar de los suyos. «Mi obligación era tratar de saber qué estaba ocurriendo», se defiende tras dejar el escaño

 

María Dolores de Cospedal, el lunes en el Congreso de los Diputados. - JOSÉ LUIS ROCA

PILAR SANTOS
08/11/2018

María Dolores de Cospedal deja la política. Dos días después de dimitir del cargo en el comité ejecutivo del PP, la exsecretaria general anunció este miércoles por la tarde en Twitter que abandona su escaño en el Congreso para «liberar» a su partido de «cualquier ataque». Las grabaciones hechas por el excomisario José Manuel Villarejo en una reunión que mantuvo con ella en el despacho de la sede de Génova el 21 de julio del 2009, cuando era secretaria general, han acabado por torcer el brazo de esta política de largos y altos vuelos. Con su decisión, Cospedal «libera» sobre todo a Pablo Casado, que todavía no ha tenido dos semanas de calma tras ser elegido presidente del PP en julio. Ahora, tras haber superado la crisis por su máster y este lastre «del pasado», fuentes de la dirección respiran aliviadas a la espera de poder avanzar en su labor de oposición sin más «interferencias».

Casado vivió la noticia desde Helsinki (Finlandia), donde participa en el congreso del Partido Popular Europeo. No le pilló por sorpresa. Cospedal le había llamado horas antes para comunicarle que, pese a que el lunes ella misma aseguró que no tenía previsto abandonar el escaño, iba a renunciar al acta. La presión interna y externa se ha hecho insoportable para una mujer acostumbrada a la tensión política. Durante nueve años ella era la encargada de despedir a algunos compañeros por escándalos de corrupción. Ahora ha sido ella la que se ha visto en esa tesitura. El presidente del PP agradeció ante la prensa su labor «formidable» al frente del partido durante nueve años».

Nadie aguanta una grabación, dicen los políticos cuando les pillan en un renuncio. Y puede ser. Pero más allá del lenguaje usado y los chascarrillos, el contenido de las grabaciones de Villarejo incluyen conversaciones en las que la exdirigente conservadora y su marido, Ignacio López del Hierro, le encargaban al excomisario que espiara al dirigente del PP Javier Arenas y al hermano del entonces ministro socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. El expolicía, ahora en la cárcel por la operación Tándem, que investiga las cloacas policiales, habló con Cospedal sobre la investigación de la trama Gürtel, en concreto sobre una memoria externa que tenía en su interior abundante información de la caja b del PP. «O sea, que en el famoso pen drive hay de todo», se interesó Cospedal ante el comisario, que le respondió: «Hay mucha chicha. Hemos hecho todo lo posible por romper el pen drive».

Pese a esas conversaciones, Cospedal defiende en su comunicado ese encuentro y asegura que tiene la conciencia tranquila. «Mi obligación era tratar de saber qué estaba ocurriendo», insiste en una carta de despedida de tres folios y medio. Y puntualiza que no ordenó espiar a Arenas. «Pedí más información para confirmar si eran ciertas cuestiones concretas que me habían hecho llegar», añade en una perífrasis eufemística.

Arrepentida por su marido / La exdirigente no considera que sea un «pecado mortal» verse con Villarejo, que por aquellas fechas, recuerda, acababa de ser condecorado por Rubalcaba, entonces ministro del Interior. Solo se arrepiente de una cosa: de pedir a su marido que la ayudara «en una interlocución que no era fácil». «Me equivoqué a la hora de pedirle que ayudara al PP», sostiene.

La política madrileña asegura que cuando perdió el congreso del partido, en julio, tomó la decisión de abandonar la política y tenía previsto hacerlo de manera «ordenada». «Nunca pensé que lo fuera a hacer en un ambiente así», confiesa. Sin embargo, ante las críticas recibidas por los audios, reflexionó y decidió «adelantar» su decisión «unas fechas» para cuidar de ella misma y de los suyos.

La exdirigente de Castilla-La Mancha lanza una pulla en su adiós. Avisa a sus compañeros de que «cierren filas ante las injusticias» porque si los «adversarios políticos» detectan «vulnerabilidad» los ataques «se multiplican». Al ser preguntado sobre si Cospedal se ha visto obligada a dejar el escaño, respondió que él está velando por ser «justo».

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