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FINANCIACIÓN DEL PARTIDO DE EXTREMA DERECHA

Exdirigentes de Vox denuncian que les instruyeron para camuflar donaciones anónimas

Jefes de la formación en León y en El Bierzo relatan que se les ordenó anotar como propias entregas de dinero de personas que no quisieran figurar como donantes

 

El presidente de Vox, Santiago Abascal (derecha) y el secretario general, Javier Ortega Smith, cambian impresiones en un hotel madrileño. - EL PERIÓDICO

JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ
25/03/2019

No se desperdicien las donaciones anónimas… si se pueden pasar como nominales. Dirigentes provinciales de Vox relatan a EL PERIÓDICO que recibieron instrucciones de miembros de la cúpula del partido para que no rechacen entregas de dinero de simpatizantes que no quieran figurar, si las pueden camuflar como legales.

En unas jornadas de preparación de coordinadores celebradas el 15 de diciembre de 2018 en Valdemoro (Madrid), el vicesecretario de recursos de Vox, Víctor González Coello de Portugal, disertó sobre la captación de fondos. "A la gente de mi equipo, y otras 30 personas de distintas provincias, les dijo que debía ser ‘todo en A’", desvela José Carlos Rúa, extesorero y excoordinador de Vox en León. Pero ese "todo en A" no significaba solo que lo fuera, sino que lo pareciera: "Les explicó que si alguien no quiere figurar como donante, su donación se pondría a nombre de otros, o el coordinador que la recibiera debía dividirla en partes e inscribirla a otros nombres".

Rúa es uno de los ejecutivos provinciales de Vox que han dimitido estos días por las imposiciones en listas que la cúpula de Madrid ha hecho a través del portavoz de la Fundación Nacional Francisco Franco, el abogado leonés Jaime Alonso.

REMILGOS INCÓMODOS


Rúa apunta que siempre puso reparos a estas prácticas. "Lo hice hasta el punto de hacerme incómodo en el partido. Algunos preferían que yo no me enterara de algunas cosas", cuenta. Pero él también vivía su propia incomodidad: "Vi en mi perfil de afiliado donaciones a mi nombre que yo no había hecho, pero que se me asignaban a mí".

Desde la vecina ciudad de Ponferrada, completa este relato el excoordinador en El Bierzo Rafael León. En su caso señala al recién cesado presidente de Vox en la provincia, Carlos Portomeñe. "En julio y agosto de 2018 me dijo que, si no había más remedio de que la donación fuera anónima, que pusiéramos nuestros nombres para inscribirla", denuncia.

Ha sido en vano el intento de este diario por conseguir la versión de Víctor González Coello de Portugal, que ha rechazado hacer declaraciones. Portomeñe, por su parte, sí ha contestado, y para negar como "absolutamente falso y miserable" el relato de sus antiguos subordinados. "Tendrán que demostrar lo que dicen. Nunca se camufló ninguna donación. Todas las entregas que, puntualmente, se nos ofrecieron como anónimas fueron rechazadas".

El leonés Portomeñe ha negado que haya sido destituido por facilitar la relación de su partido con el portavoz de la Fundación Francisco Franco. "He sido yo el que he pedido cesar, por un problema familiar que requiere mi atención", asegura. 

A POR LOS EMPRESARIOS


Rúa y León ponen voz a lo que solo en off the record cuentan otros dirigentes enfrentados con la dirección nacional, que enmarcan estas instrucciones en la inanición de fondos que sufre el partido. Dentro de esa necesidad, las peticiones de influencia a afiliados de peso.

"En una reunión con unos pocos militantes, Javier Hornos, el presidente de la gestora, nos pidió que presentáramos al partido a empresarios que pudieran colaborar. Nos decía: ‘Somos sun partido que empieza y necesitamos dinero’", relata Paloma Zorrilla, abogada navarra. Fue el 25 de enero, en el hotel Tres Reyes de Pamplona, según recuerda. Zorrilla duró poco en Vox: empezaron a hacerle el vacío por estar casada con un ginecólogo que practica abortos. El 7 de febrero rompió el carné.

Otros dirigentes confirman el interés de Vox por empresarios con alto poder adquisitivo. Es elocuente un mensaje de Whatsapp al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO y que ha adelantado este lunes la cadena SER. En él, Portomeñe, el ya expresidente de Vox en León, contaba en octubre pasado al Comité Ejecutivo Provincial no solo el papel del portavoz de la Fundación Francisco Franco como financiador, también sus planes de reunirse con empresarios.

El nombre de Jaime Alonso, número dos de la fundación franquista, figura también en un escrito presentado a los juzgados de León la pasada semana por la antigua ejecutiva provincial, solicitando medidas cautelares sobre decisiones orgánicas en el partido. En la queja, los denunciantes describen a Alonso como "donante en cuantías máximas permitidas por la legislación". Fuera de campaña electoral, la donación máxima legal permitida es de 50.000 euros.

PULSERAS AL 600 POR CIEN


En Madrid, en otro curso sobre financiación celebrado en 2018, fue más escrupuloso el secretario general autonómico, Javier Pérez, cuenta uno de los asistentes: "Nos dijo que, si nos llegaba una donación, cogiéramos nombre y DNI, y que no aceptáramos entregas anónimas".

Pero la realidad se impone a la norma en los cientos de mesas dominicales que Vox instala para atraer afiliados y vender merchandising. "Las donaciones, sistemáticamente, no se inscriben –relata esta fuente de Vox Madrid-. Si te viene alguien con diez euros no te puedes poner a inscribir. Te dicen: ‘¿Por diez euros me vas a andar anotando?’. Así que le das una pulsera y lo anotas como venta, y atiendes a otra persona”.

Es el irregular menudeo del merchandising interno, que confirman otras fuentes. Solo Madrid distribuye los pines, banderolas, globos, bolígrafos, pulseras y relojes promocionales oficiales. Y a Madrid han de dirigirse los coordinadores locales para abastecerse.

Pero Madrid cobra a la delegación local todo que vende. En la transacción no figura el IVA –si central y delegaciones  comparten CIF no sería necesario–, pero tampoco figura en la venta final, y ahí sí es preceptivo. "En una mesa, atendiendo a gente, no te puedes poner a dar tickets ni recibos", se excusa una voluntaria madrileña.

 "Yo me abastecía en Diego de León (la antigua sede del partido en Madrid), y me daban un papelito con el precio al que tenía que vender cada cosa; no se mencionaba el IVA", relata una excoordinadora castellana. En el suministro de productos de propaganda hay kits de dos tamaños: de 20 y de 50 euros. "Si te llevabas uno de 50 euros, tenías que devolver 300. Te daban el precio, y, si regalabas los bolis, los pagabas tú o te buscabas la vida".

En otras provincias, la central ha suministrado sin la exigencia de ese margen del 600 por cien, pero nunca a crédito. "Si no regalabas un bolígrafo, cobrabas la voluntad –relata el excandidato a la alcaldía leonesa Gregorio Gardía Aller–. Durante mucho tiempo nadie daba un duro por Vox… ni para Vox".