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ENTREVISTA CON 'CHI'

Berlusconi cumple 80 años sin admitir ningún error en su carrera política

"Nunca me he equivocado ni en política externa ni interna", afirma sin rubor el exprimer ministro italiano al director de una revista del corazón

 

Berlusconi (derecha), al salir del hospital tras operarse del corazón, en Milán, el 5 de julio del 2016. - REUTERS / FLAVIO LO SCALZO

IRENE SAVIO
29/09/2016

"Soy un patriarca. Eso me siento", decía hace algunos días Silvio Berlusconi, el singular exprimer ministro italiano, a la revista de corazón Chi. Para luego añadir: "Nunca me he equivocado ni en política externa ni interna (…) Si he sido derrotado, no ha sido por culpa mía". Ya en la irrelevancia política, Berlusconi, el otrora 'Cavaliere' -el título le fue quitado por una condena judicial-, llega este jueves a sus 80 años enfermo, con el rostro demacrado y corregido por varias cirugías estéticas y aislado por muchos de los que antaño fueron sus amigos y aliados.

"No habrá fiesta alguna. Solo una cena con mis cinco hijos", añadió el multimillonario en la entrevista concedida al director del semanario,Alfonso Signorini. "Lo que he entendido y que tal vez es lo más importante, es que voy a pasar más tiempo con mis hijos y nietos. Son mi futuro", ha agregado.

Larga, pantagruélica, controvertida, llena de idas y venidas y misterios inquietantes -y nexos mafiosos, logias masónicas y complots internacionales, entre otras cosas-, es la biografía de Berlusconi, uno de los personajes de este siglo sobre el que más se derramaron ríos de tinta en todos los continentes.

 

LA POLÍTICA-ESPECTÁCULO


Llegó a la política en 1994, cuando sus empresas estaban a punto de quebrar y en medio del vacío político. Esto, tras el terremoto provocado por la caída del Muro del Berlín y por la borrachera por los megaescándalos de corrupción de Tangentópolis y Manos Limpias (1992-1993). Fundó un partido, Forza Italia, que cerró una época, la de los políticos surgidos del 'boom' económico italiano de los 60, y dio inicio a la política-espectáculo, dominada por la televisión, mientras Italia se hacía más neoliberal, más folclórica y menos intelectual.

Y eso que, en el primer intento, fracasó. Pues Berlusconi ganó, sí, las elecciones de mayo de 1994, pero pocos meses después tuvo que dimitir, después de que uno de sus socios le retirara el apoyo. Recuperó el poder en el 2001, cuando fue elegido para cumplir con su segundo mandato, que completó entero. Lo logró prometiendo a su electorado lo increíble: el milagro del 'self-made man', algo que, dijo, lograría empezando por bajar los impuestos -el gran caballo de batalla de todas sus posteriores campañas electorales-, reducir el paro a la mitad y devolver a Italia el esplendor de antaño.

Los archivos de la prensa se llenaron de anécdotas. Como cuando dijo "kapo" al líder alemán de los eurodiputados socialistas. O cuando aprobó leyes que le beneficiaron personalmente, impidiendo el avance de los juicios contra él. Y se dijo víctima de los jueces y magistrados italianos, que lo investigaron empecinadamente, la mayoría de las veces sin éxito. Y fue reelegido, en el 2008.

 

MAFIA, SEXO Y TRAICIONES


Entonces fue acusado en decenas de procedimientos, siempre bajo la sombra de ser un títere de las mafias italianas. Sus fiestas eróticas dieron la vuelta del mundo. Se divorció de su segunda esposa,Veronica Lario. Fue perdiendo amigos fuera y dentro de Italia, como Angelino Alfano, su exdelfín hoy ministro en el Gobierno deMatteo Renzi. Así finalmente dimitió, en diciembre deL 2011, lo que también dio inicio a la fragmentación del centroderecha italiano, algo que continúa en la actualidad.

"Pensándolo bien, no me viene a la cabeza ni un solo nombre de un amigo que tenga en política", dice hoy, después de que en junio pasado le sometieran a una delicada operación de corazón. "Quien me ha traicionado no me ha traicionado a mí, sino a los electores que me votaron para que estuviera en el Parlamento", aclara el patriarca que, ahora sí, alejado de la política, vive su otoño.