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LA CRISIS SANITARIA EN EL REINO UNIDO

La falta de un claro liderazgo debilita al Gobierno británico

El número de fallecidos ha superado una vez más los 900 por segundo día consecutivo. El coronavirus golpea de manera especial a un país con su primer ministro aún hospitalizado

 

Imagen del parque Victoria ayer sábado con gente paseando o haciendo ejercicio. - afp / victoria park

BEGOÑA ARCE
12/04/2020

El viernes el Reino Unido perdía a casi mil personas en un solo día a causa del coronavirus. Ni Italia, ni España, los países europeos más azotados por la pandemia de coronavirus, han alcanzado nunca esa aterradora cifra. El Gobierno apenas reaccionó. No hubo alarma, ni shock, ni sugerencia alguna de un endurecimiento de las actuales medidas de confinamiento, que permiten hacer fuera de casa una hora de ejercicio al día.

Ayer se volvió a superar las novecientas muertes (917). Con la epidemia entrando en su fase más letal, «las muertes van a seguir aumentando durante las próximas dos semanas», advirtió el asesor científico del Gobierno Patrick Wallace, aunque, añadió, hay signos de «una reducción en el número de nuevos casos».

El Gobierno se blinda desde el inicio ante cualquier crítica repitiendo que actúa siguiendo «la ciencia». Las deficiencias sin embargo en planificación son evidentes. La orden de confinamiento se dio más tarde que en otros países, cuando el contagio ya era imparable, después de buscarlo en un primer momento.

Además, en el país británico hay un enorme retraso en las pruebas del coronavirus. El ministro de Sanidad, Matt Hancock, prometió realizar 100.000 test al día a finales de este mes, pero de momento no llegan a los 20.000. Mucho más inexplicable aún es la escasez de material protector para los sanitarios.

PREGUNTA INAPROPIADA / Cuando un periodista quiso saber el viernes cuántos miembros de la sanidad pública han muerto víctimas del coronavirus, la jefa del servicio de enfermeras, Ruth May, que participaba en la conferencia del gobierno, le respondió que esa pregunta era «inapropiada» y se negó a darle la información. Hancock, a la defensiva, aseguró que hay equipos de protección suficientes para todos los trabajadores sanitarios. Un «material precioso» que, según sugirió, el personal de la sanidad pública utiliza en demasía. La acusación soliviantó a los que están en primera línea arriesgando su propia vida protegiéndose a veces con bolsas de plástico.

En esta situación de emergencia nacional el primer ministro lleva una semana hospitalizado tras empeorar su estado, aunque Boris Johnson salió de la UCI y mejora tras los cuidados médicos y el paso de las horas. En su ausencia, el Gobierno se atiene a los planes ya trazados previamente. Las decisiones se tomarán de manera colegiada, aunque sea Dominic Raab quien figure formalmente como suplente del primer ministro.

De momento no hay un vacío de poder, pero también en el Reino Unido se han comenzado a discutir posibles vías para ir recuperando la normalidad. Una opción podría ser dejar que los primeros en salir del confinamiento sean los más jóvenes, entre 20 y los 30 años, que no vivan con sus padres. Otra de las opciones es liberar del aislamiento a los trabajadores más importantes para restaurar y recuperar la economía, como son los del sector de la construcción, las fábricas, o el comercio esencial. Una tercera posibilidad es ir relajando las medidas por distintas zonas del país.

«Las decisiones a tomar en el futuro por el Gobierno van a ser más y más importantes» y «sería de gran ayuda saber de manera más formal quién tiene poderes delegados del primer ministro y cuáles son esos poderes», declaró Bronwer Maddox, directora del think thank, Institute for Goverment.

«De momento hay munición científica para prolongar el aislamiento», pero en el futuro «va a haber mucha presión de quienes quieren saber cuándo va a durar el confinamiento» y «finalmente esa es una decisión del Gobierno, una decisión política», añadió Maddox.