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GUERRA CIVIL EN SIRIA

El piloto del avión ruso derribado en Siria detonó una granada para no caer prisionero

La aviación rusa y del régimen sirio bombardean con intensidad la región de Idleb, donde se produjo el incidente

 

Combatientes del Ejército Libre Sirio. - REUTERS / KHALIL ASHAWI

MARC MARGINEDAS
06/02/2018

"¡Esto es por nuestros chicos!". Éstas fueron las últimas palabras antes de morir de Roman Filippov, el piloto del Sujói SU-25s ruso derribado por combatientes yihadistas en el norte de Siria el pasado sábado. Según ha confirmado el Ministerio de Defensa ruso, el aviador detonó una granada de mano para evitar ser hecho prisionero cuando, tras catapultarse en paracaídas y herido de gravedad, se vio rodeado por combatientes rebeldes a docenas de metros.

Un vídeo filmado por los combatientes que lo cercaban muestra los momentos finales del tiroteo y la deflagración que acabó con la vida de Filipov. El  presidente ruso, Vladímir Putin, ha concedido a Filippov, a título póstumo, la distinción de héroe de Rusia. Los servicios secretos de Turquía, uno de los aliados de Rusia en Siria, han logrado la repatriación del cadáver, que será enterrado el próximo jueves en Voronezh, a unos 500 kilómetros al sur de Moscú. 

Colaboración de Ankara
El Kremlin también ha solicitado la colaboración de Ankara para partes del aparato derribado, cuyos expertos pretenden estudiar en Rusia para identificar el origen del proyectil tierra-aire que abatió al aparato ruso. Moscú acusa a Occidente de proporcionar armas a los combatientes rebeldes que intentan derrocar al régimen de Bashar el Asad, su principal aliado en Oriente Próximo.  

Como medida de precaución, el Ministerio de Defensa ruso ha ordenado que los aviones rusos vuelen a una altura de 5.000 metros para evitar estar al alcance del fuego de los rebeldes sirios  según ha informado el rotativo progubernamental 'Izvestia'. Además, la aviación rusa y del régimen sirio, su aliado, llevan tres días bombardeando con intensidad la región de Idleb, bastión de los yihadistas de Hayat Tahrir al Sham,  herederos de Jabhat al Nusra. con bombardeos en las localidades de Saraqeb, Maraat al Numan y la propia capital provincial homónima, causando decenas de víctimas entre muertos y heridos.También se han registrado ataques contra los bastiones rebeldes de la periferia de Damasco. 

Ciertas informaciones sostienen que se han empleado sustancias químicas como el gas cloro en algunas de estas acciones militares. Todo ello ha empujado a la ONU a pedir un alto el fuego para poder hacer llegar la ayuda humanitaria a las zonas cercadas y asistir a los heridos.