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LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA

Trump explota los miedos de EEUU para presentarse como la voz de los desposeídos

El candidato republicano cierra la Convención de Cleveland con un discurso oscuro pero efectivo

 

Donald Trump, durante su discurso de aceptación de la nominación republicana, en la convención de Cleveland. - EFE / MICHAEL REYNOLDS

RICARDO MIR DE FRANCIA / CLEVELAND (ENVIADO ESPECIAL)
22/07/2016

En el mundo de Donald Trump, Estados Unidos es un país "en crisis" sumido en una espiral de "violencia en nuestras calles" y "caos en nuestras comunidades"; un país de crimen descontrolado y ciudades golpeadas por el terrorismo, donde cientos miles de inmigrantes ilegales campan a sus anchas, muchos de ellos con historiales criminales, que "vagabundean de noche libres para amenazar a nuestros pacíficos ciudadanos". Esa es la América de tintes apocalípticos que pintó anoche el magnate inmobiliario al aceptar la nominación republicana para competir por la Casa Blanca en noviembre. Trump combinó paisajes oscuros con un nacionalismo tiznado de realismo mágico y ataques feroces a Hillary Clinton. Todo ello envuelto en un tono mucho más presidencialista de lo habitual.

Durante toda esta campaña, Trump ha demostrado ser un maestro a la hora de interpretar la ansiedad y los anhelos de la ciudadanía. Su populismo no tiene nada de postizo, es su inclinación natural. Y ayer, en el discurso más importante de su carrera política, que cerró esta tumultuosa Convención Republicana de Cleveland, se presentó como el salvador de ese país herrumbroso y golpeado por la globalización, el mismo que votó a Bernie Sanders por la izquierda y que está convencido que "el sistema está amañado". "He visitado a los trabajadores despedidos de las fábricas y a esas comunidades destrozadas por nuestros horribles e injustos tratados comerciales", dijo en la misma pista donde LeBron James ganó hace unas semanas el anillo con los Cleveland Cavaliers. "Esos son los hombres y mujeres olvidados de nuestro país. Gente que trabaja duro y que ya no tiene una voz. Yo seré vuestra voz".

LEY Y ORDEN


Tras varios días de tira y afloja, Trump ha conseguido unir al partido. O por lo menos, a los delegados que han asistido a la Convención. El público se entregó a su retórica y sus manierismos. "La esperanza está de camino", corearon en varios momentos. "U.S.A" fue otro de los gritos de guerra, así como "Construye ese muro". Como ya había adelantado su campaña, el discurso tuvo mucho más de Nixon que de Reagan, aquel actor que proyectaba un optimismo casi redentor. "La primera tarea para nuestra Administración será liberar a nuestros ciudadanos del crimen, el terrorismo y la anarquía que amenaza a nuestras comunidades", dijo tras presentarse nuevamente como el candidato de la ley y el orden.

Su campaña ha roto con la ortodoxia conservadora y lo expuesto anoche no hizo más que confirmarlo. Trump atacó los acuerdos de libre comercio, que les han servido a lasmultinacionales estadounidenses para ser cada día más ricas, y se distanció del intervencionismo defendido por los halcones del establishment en Washington. "Debemos abandonar las políticas fallidas de construcción nacional que Hillary Clinton impulsó en Irak, Libia, Egipto y Siria", dijo culpando atribuyendo a su rival mucho de lo que le corresponde. También se atrevió a defender a la comunidad gay, aunque solo fuera para decir que no permitirá que sea atacada por el yihadismo. Cuando vio que parte del público le acompañaba, les agradeció que no le hubieran abucheado.

Trump utilizó a Clinton para vender su exaltación delnacionalismo. "La diferencia más importante entre nuestro plan y el de nuestros oponentes es que nosotros pondremos a América primero", afirmó repitiendo el que es ya uno de nuestros eslóganes. En el recinto le escuchaban otros populistas europeos que comparten ideología, nombres como el holandés, Geert Wilders, y el británico, Neil Farage. "Americanismo, no globalismo, será nuestro credo".

El multimillonario neoyorkino dejó de lado su vulgaridad habitual, pero sus ataques a la candidata demócrata fueron tan crudos como siempre. Al repasar sus años como secretaria de Estado, afirmó: "El legado de Hillary Clinton es muerte, destrucción y debilidad". Más tarde la acusó de haber cometido "crímenes terribles" en el asunto de los emails. Aunque a una parte del país, su discurso debió revolverle el estómago, fue posiblemente la mejor pieza oratoria de su campaña, donde apeló a los negros y los latinos, a los demócratas y los independientes. Su éxito esta por ver. Un fotógrafo afroamericano de Iowa, que apiñaba entre el público a solo unos metros de un Trump por el que no tiene ninguna compañía, bajó un momento la cámara e impresionado con su discurso, dijo: "Dios mío, me temo que Trump va a ganar las elecciones".