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VIAJE OFICIAL

Xi trata de seducir a Italia para que se sume a la nueva Ruta de la seda

La posibilidad de que Roma se adhiera al plan estratégico chino le coloca en medio de la batalla comercial entre Pekín y Washington. El presidente italiano, Sergio Mattarella, recuerda al mandatario chino la necesidad de un debate sobre los derechos humanos

 

Mattarella y Xin pasan revista a la Guardia de Honor italiana en el palacio presidencial Quirinale, en Roma. - AFP

IRENE SAVIO
22/03/2019

Acompañado por una delegación de 500 personas, el presidente chino, Xi Jinping, ha empezado este viernes su primera jornada de actividades públicas de su visita a Italia, país que ha desatado la ira de Estados Unidos y el recelo de Bruselas y Francia por su anhelo de estrechar lazos con China. "Entre nosotros Roma y Pekín no hay conflictos de interés fundamentales", ha puntualizado el mandatario chino. Su bobjetivo oficial en este viaje es la firma que probablemente se formalizará el sábado de un memorando de adhesión con el Gobierno italiano para que Italia se sume al plan de la nueva Ruta de la seda.

Este megaproyecto de inversiones masivas chinas, que Italia espera que vaya aparejado con un aumento del intercambio comercial entre los dos países, ha dominado las conversaciones de Xi en Roma. Es esencial que "los intercambios comerciales sean en las dos direcciones" y que la competencia sea "leal", le ha dicho el presidente italiano, Sergio Mattarella, al recordarle también la necesidad de un debate sobre los derechos humanos.

También China quiere "un comercio y flujo de inversiones que tenga dos direcciones", ha respondido Xi.Pese a los días de debates y polémicas sobre las consecuencias geopolíticas que este viaje pueda acarrear para el Ejecutivo de Roma, las autoridades italianas no han escatimado en homenajear al mandatario chino. El Ayuntamiento de la capital ha llegado a paralizar el centro de ciudad para la visita y el Ministerio de Cultura incluso le ha devuelto al Gobierno chino casi 800 piezas arqueológicas que pertenecían al país asiático.

LA SOMBRA DE BANNON

Una ausencia significativa ha sido, en cambio, la del vicepresidente y ministro de Interior, Matteo Salvini, quien en días anteriores a la llegada de la delegación china reiteró en múltiples ocasiones sus dudas sobre estrechar nuevos lazos con Pekín. No se aprobará proyecto alguno que implique la "colonización" de Italia, llegó a decir el líder de la Liga.

Un argumento que algunos analistas interpretaron como un guiño de Salvini a Washington, el país que ha lanzado las críticas más feroces a Italia por su decisión de adherirse al plan de Pekín. Reforzando esta hipótesis, esta semanaaterrizó en Roma Steve Bannon, el ideólogo del supremacismo blanco y exestratega jefe del presidente estadounidense, Donald Trump.

Según expuso Bannon en Roma este jueves, los chinos tienen "una estrategia rapaz para el dominio del mundo, que es lo que quieren, mucho más allá de hacerse con un puerto en el Mediterráneo". Los resultados de las presiones de unos y otros solo se podrán analizar definitivamente cuando la realidad haya disipado los efectos teatrales y de que la visita de Xi a Italia llegue, este domingo, a su fin.