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Opinión

 

EL DIRECTOR OPINA

El riesgo político que se avecina

 

José Luis Valencia José Luis Valencia
08/05/2016

Querido lector:

Conforme vayan pasando los meses y el modelo de financiación autonómica siga sin reformarse con el objetivo de dotar de los recursos justos a los valencianos, la gestión del gobierno de izquierdas en la Generalitat corre el riesgo de ir perdiendo el crédito otorgado por las urnas en mayo del año pasado. Ha transcurrido ya casi un año y el bipartito en el gobierno autonómico (PSPV-Compromís) apoyado por Podemos ha advertido ya las dificultades extremas en aplicar su programa de gobierno sin los recursos suficientes. Le pasó al PP de Alberto Fabra, que no tuvo más remedio que recurrir a una política de ahorro, austericidio y recortes, y le está comenzando ya a pasar al Consell de Ximo Puig también ahora. Los problemas con la sanidad en Castellón, que está obligando a centralizar servicios en Valencia, los retrasos en las políticas educativas que ahora mismo tienen a los padres en vilo por falta de definición con el inacabado arreglo escolar y los problemas en políticas sociales en Castellón con residencias y dependientes que el carisma de la vicepresidenta Mónica Oltra había aplacado hasta ahora pero que comienzan a ser evidentes, no son sino algunas de las consecuencias de una imposible gestión con los recursos tan limitados y la absoluta dependencia económica del Ministerio de Hacienda.

Es posible que la constante reivindicación política, con resoluciones en les Corts, por la vía del Estatut o con recursos incluso judiciales en favor de una reforma de la financiación pueda durar un poco más como discurso electoral contra el PP, al ser el partido en el Gobierno central, pero en materia de gestión el tiempo se va acabando y los problemas y las crisis políticas que provocarán pueden acelerarse. Y lo que es peor, al menos este año el problema no se va a solucionar después de la fallida legislatura y de la convocatoria de nuevas elecciones.

Este funesto panorama económico público, al que se sumarán en breve las fricciones de la pugna electoral, va a poner a prueba la solidez de los pactos de la gobernabilidad en la Comunitat Valenciana.