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LA OTRA CARA DE LA PANDEMIA

El lado positivo del virus

La situación mejora el autocuidado de los enfermos crónicos, deja fluir la solidaridad y también hay más tiempo para la familia y para la creatividad

 

En la Cibeles 8 Unos patos en la icónica fuente madrileña. - JOSÉ LUIS ROCA

J. L. ROCA // P. MARTÍN
19/04/2020

Vaya por delante que no hay nada que pueda compensar las miles de vidas humanas que se ha llevado por delante el coronavirus, el sufrimiento de sus familiares y de aquellos infectados por el virus. Tampoco hay nada que pueda paliar la brusca caída de la economía, las miles de personas en paro y la incertidumbre que se cierne ahora, individualmente y como sociedad. Pero en este agujero, el confinamiento está dejando algunas cosas buenas. Este podría ser un pequeño listado de los aspectos positivos del encierro.

SANIDAD

Higiene y consejos a rajatabla

Los médicos llevan años avisando de que hay que lavarse las manos frecuentemente, pero ha tenido que llegar el coronavirus para que la sociedad tome conciencia, así como la de toser en el codo. Además, los médicos de familia están comprobando cómo pacientes con enfermedades crónicas, como las cardiovasculares o las renales, «por miedo a empeorar o verse obligados a acudir al médico, cumplen más y mejor los consejos y con el tratamiento farmacológico prescrito», explica Vicente Pallarés, de la sociedad de médicos de atención primaria Semergen. El nefrólogo José Luis Górriz apunta que si hasta ahora, «muchos pacientes, médicos y gestores han sido reacios a las consultas telemáticas», esta crisis «ha demostrado la utilidad de esta estrategia para la optimización de los cuidados» y puede que en el futuro perviva.

RELACIONES HUMANAS

Aprendizaje social e individual

A las personas que se lleven bien con sus compañeros de confinamiento la situación les está permitiendo pasar ese tiempo juntos que a veces es difícil de encontrar. Los niños pueden aprender lo que no se enseña en el colegio (tareas domésticas, pero también situaciones como la de aprender a compartir) y hacerse una idea del trabajo de sus padres, aunque cada vez más expertos avisen de que sería conveniente que salgan a la calle, al menos a dar un paseo. El confinamiento ofrece «una oportunidad para repensar el mundo, social e individualmente», sobre el ritmo estresado que acompañaba a nuestras vidas o el consumismo, reflexiona Gemma Altell, psicóloga social. Ciertamente, muchas personas -a veces obligadas por los despidos- han reducido los gastos y se está comprobando que se puede vivir con menos. Además, el aburrimiento despierta también las actitudes creativas.

la solidaridad

Redes de apoyo y sanidad pública

El confinamiento impuesto por el virus está sacando lo mejor de la sociedad, ya que los que se saltan las normas son unos pocos. Desde el inicio se ha puesto de manifiesto el apoyo mayoritario a la sanidad pública y que la empatía se ha transformado en cientos de iniciativas solidarias, también con nuestros propios vecinos, a los que muchas veces ignorábamos. Son muchos los que se ofrecen a hacer la compra a los mayores, a cuidar de los niños, así como profesionales que se brindan a ayudar a los demás, como los psicólogos que realizan consultas telefónicas gratis. También hay iniciativas altruistas empresariales y compañías que antes competían y ahora, como las farmacéuticas Sanifi y GSK, buscan de manera conjunta desarrollar una vacuna.

las empresas

El aspecto bueno del teletrabajo

Aunque teletrabajar con niños en casa se ha convertido en muchos casos en una tarea titánica, quizá cuando todo esto pase las empresas hayan tomado conciencia de que no es tan necesario calentar la silla y que se puede ser productivo en cualquier lugar (eso sí, con los niños en el colegio). Aunque muchos jefes deberían saber que en casa también se deben cumplir los horarios. Según un estudio de la EAE Business School, el teletrabajo ha crecido del 4% al 88% y de instalarse en el futuro podría servir para ahorrar costes en los desplazamientos, así como ayudar a la conciliación familiar.

el entorno

El medio ambiente y la delincuencia

En las grandes ciudades predomina ahora el silencio o el canto de los pájaros y en algunas incluso se divisan estrellas que antes estaban ocultas por la polución. En algunas han aparecido animales como corzos o jabalíes. Y es que los niveles de emisiones contaminantes han caído en picado desde que se adoptaron las primeras medidas de confinamiento y se redujeron los desplazamientos en coche y la producción de muchas industrias.

También ha bajado la contaminación acústica y cada vez se captan más imágenes de animales salvajes que ocupan el espacio que antes usaban los peatones y los vehículos.

A todo ello se suma un descenso en accidentes de tráfico y criminalidad. Las víctimas mortales en las carreteras han caído un 33% desde el inicio del confinamiento y los delitos en torno a un 50%, según datos que han facilitado los distintos cuerpos de seguridad.