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EN CHAMBERÍ

Metro Madrid homenajea a sus taquilleras: las pioneras que "rompieron el techo de cristal"

Estas empleados se incorporaron al mercado laboral en los años 20 del siglo pasado

 

Fotografia facilitada por la Comunidad de Madrid de la presidenta Cristina Cifuentes durante la visita realizada hoy a las estaciones de Canillejas Torre Arias y Suanzes. - D SINOVA (EFE)

AGENCIAS
16/10/2017

Metro de Madrid ha homenajeado este lunes a sus taquilleras, mujeres "pioneras" que "rompieron techos de cristal" al incorporarse al mercado de trabajo en los años 20 del siglo pasado.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha acudido a este homenaje celebrado en la estación-museo 'fantasma' de Chamberí, un "túnel del tiempo" que lleva a 1919, año en que empezó a funcionar Metro de Madrid.

El homenaje coincide con la desaparición este año del puesto de taquilleros y taquilleras y su sustitución por el de supervisor comercial. Con este paso se pone fin a toda una etapa en la historia de la compañía metropolitana marcada por esta figura conocida por todos los viajeros y madrileños a los que ha dado servicio durante 98 años.

La presidenta regional ha destacado que son mujeres que dejaron en muchos casos las tareas domésticas para incorporarse al trabajo y ha afirmado que "rompieron un techo de cristal". Es el caso de Carmen, una nonagenaria que ha acudido al homenaje junto a su nieto y que trabajó 32 años en Metro de Madrid, como taquillera y también como revisora.

HISTORIA DE LA FIGURA MÁS EMBLEMÁTICA DE METRO

A principios de los años 20 muy pocas mujeres trabajaban en España. Metro de Madrid fue una de las primeras grandes empresas, junto a Telefónica, en contratar a mujeres. En la compañía metropolitana se les asignaron puestos en oficinas o expidiendo billetes en taquilla.

Pero las mujeres (después de la Guerra Civil) solo trabajaban en Metro mientras estaban solteras o viudas y una vez casadas tenían que abandonar su puesto de trabajo. Esta norma estuvo vigente hasta 1984.

Después de la Guerra Civil, el aumento de usuarios motivó la convocatoria de un concurso para contratar nuevo personal, en concreto 80 plazas de revisoras: tenían prioridad al 80% de los puestos las excautivas, huérfanas y otras mujeres económicamente dependientes de las víctimas nacionales de la guerra.

A partir de aquí, también la figura del hombre se incorpora a este puesto de trabajo, y se crea además el cargo de taquillero-complementario que estaba reservado a los “Caballeros Mutilados de Guerra”.