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INVESTIGACIÓN SOBRE LOS ATENTADOS

La policía investiga si la célula de Ripoll fue a París a buscar detonadores

El material acumulado en Alcanar les hubiera permitido fabricar entre 100 y 150 kilos de explosivos

 

Columna de humo de la explosión en la casa de Alcanar en la que los terroristas fabricaban los explosivos, vista desde el mar - EL PERIÓDICO

EL PERIÓDICO
24/08/2017

La policía investiga si el viaje relámpago que los terroristas hicieron a la región de París entre los días 11 y 12 de agosto fue para conseguir detonadores para sus explosivos, un artificio que no es fácil de fabricar de forma casera y que resulta necesario para activar las bombas, informa Efe citando fuentes policiales.

Esa es una de las hipótesis que se barajan sobre las motivaciones del viaje a Francia, donde el Audi con el que los terroristas perpetraron el atentado de Cambrils fue detectado por exceso de velocidad el pasado 12 de agosto.

En el vehículo viajaban dos o tres de los terroristas de la célula que atentó en Barcelona y Cambrils, por lo que se está investigando las posibles conexiones que el grupo pudiera tener en el extranjero y que podrían haberle prestado apoyo logístico para sus planes de provocar una gran explosión en monumentos e iglesias de Barcelona, entre ellos la Sagrada Familia.

ALMACÉN DE MATERIALES

La policía sospecha que en su viaje a Francia los terroristas pudieron contactar con algún apoyo que les pudiera proporcionar los detonadores que necesitaban para hacer estallar los explosivos que estaban fabricando en la casa de Alcanar y que, según declaró uno de los detenidos, iban a utilizar para hacer un atentado en cuanto se secaran. 

Los terroristas habían almacenado en la casa de Alcanar 500 litros de acetona, agua oxigenada y bicarbonato para montar los explosivos, materiales que pueden comprarse en comercios y mezclarse de forma casera, mientras que fabricar detonadores de forma artesanal implica más complicaciones.

De hecho, en los otros atentados que el Dáesh ha perpetrado en Europa se utilizaron detonadores robados de canteras o de instalaciones militares, según han detallado a Efe fuentes militares y policiales.

Con el material de que habían hecho acopio, los terroristas podrían haber fabricado entre 100 y 150 kilos de explosivos de TATP, conocido como "la madre de Satán" y que suele ser el utilizado por Dáesh en sus atentados en Europa. El explosivo, que es muy sensible y efectivo, suele fabricarse en pequeñas cantidades y en temperaturas frías. A los terroristas les estalló en pleno proceso de fabricación, según fuentes de la investigación.

EXPLOSIVO SECO

La "madre de Satán" puede presentar morfología de polvo seco o de gel, aunque es en el primer formato cuando tiene más potencia y, al mismo tiempo, más facilidad para estallar.

En el caso de los yihadistas de Catalunya, se disponían a usar el explosivo seco, tal y como se desprende de la declaración del único superviviente de Alcanar, que detalló a los Mossos que estaban esperando a que se secase para cargar las furgonetas y atentar en monumentos de Barcelona como la Sagrada Familia.

Según los expertos, una vez hechas las mezclas la última fase de la elaboración es el secado, que tarda de 24 a 48 horas, tras lo que el explosivo se debe usar en las siguientes semanas, puesto que se evapora y desaparece.

El TATP lo usan habitualmente los yihadistas del Dáesh para llenar los cinturones de explosivos (en Alcanar se encontró uno auténtico) y se suele meter en papel de horno o celofán, o bien en tubos, donde se vierte el polvo y se compacta con mucho cuidado. "Cualquiera no sirve" para hacerlo, indican las fuentes, y hay que tener experiencia en manejo de explosivos, de la que seguramente carecía la persona que los estaba manipulando en Alcanar.

USO DE LAS BOMBONAS DE BUTANO

Sí se han hallado pulsadores, que se colocan entre el detonador y la batería y que vendrían a ser el interruptor de la bomba.

En la casa de Alcanar donde se manipulaban los explosivos también se encontraron un centenar de bombonas de butano, algunas llenas y otras vacías, que los terroristas podrían haber usado de dos maneras: llenas para que explotaran por "por simpatía", lo que multiplica su efecto, o vacías, para usarlas como contenedores para el explosivo y la metralla. En Alcanar se encontraron gran cantidad de clavos.