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consecuencias de la ley de estabilidad presupuestaria

La ‘hucha’ de los consistorios se duplica y asciende a 315 millones

Casi la mitad de los municipios de la provincia tiene deuda cero con los bancos. El dinero que los ayuntamientos guardan en depósitos va en aumento desde 2013

 

Los ayuntamientos han reducidos gastos en los últimos años. - MEDITERRÁNEO

E. AGUILAR
27/11/2017

Como una hucha de 315 millones de euros pero sin llave. Los ayuntamientos de Castellón han ido juntando euro a euro esos ahorros y el dinero que guardan en depósitos de bancos y cajas de ahorro toca máximos históricos. En Castellón esos ahorros ya ascienden a 315 millones de euros, según datos del Banco de España correspondientes a junio de este año, un 30% más que en junio de hace dos años, cuando eran 242 millones. El problema es que la llave de esa hucha la tiene el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, la autoridad que tiene la capacidad de aplicar la regla de gasto.

La Ley de Estabilidad Presupuestaria, aprobada en 2012, ha funcionado como un corsé para casi todos los ayuntamientos hasta el punto que el 44% de los municipios de la provincia (60 de 135) tiene deuda cero y muchos presumen incluso de tener superávit. Muchos de ellos llevan cinco años acumulando excedentes que, según la ley, tienen que destinar a amortizar deuda, inversiones sostenibles muy controladas por Hacienda o permanecer en depósitos. Y eso, automáticamente, se ha traducido en que los municipios han alcanzado una cifra de efectivo que se ha duplicado en apenas cuatro años. Un dato: en junio del 2013 los depósitos bancarios de las administraciones públicas alcanzaron en Castellón los 164,6 millones de euros. Hoy, la cifra prácticamente se multiplica por dos.

NÚMEROS EN VERDE // Semejante incremento se explica por dos razones. La primera tiene que ver con la aplicación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria aprobada en abril de 2012. Esta normativa obligaba a las administraciones a sanear las cuentas y los ayuntamientos fueron los primeros que cumplieron. Ejemplos los hay a montones. El Ayuntamiento de Castellón cerró 2016 con un superávit de 20,8 millones de euros, mientras que en Benicàssim la cifra ascendió a 4 millones y en Burriana, a 1,6.

El segundo motivo es que los ayuntamientos han gozado de mucha mayor potencia recaudatoria que otras administraciones. Incluso si con la crisis perdieron parte de sus ingresos, consiguieron compensar ese desplome aumentando tributos como el IBI y la plusvalía. De hecho, el IBI es el único impuesto que nunca ha visto reducidos sus ingresos. Al contrario. En el caso de la ciudad de Castellón casi se han doblado.

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