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El Periódico Mediterráneo

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Estreno en la Mostra

Lars von Trier vuelve a exhibir su lado gamberro en Venecia

El realizador danés, enfermo de párkinson, estrena en el festival italiano la tercera entrega de su serie 'The Kingdom', cargada de humor y mala uva

Fotograma de la serie ’The Kingdom Exodus’, de Lars von Trier.

Al contemplar la filmografía de Lars von Trier, se detecta en ella una alternancia casi perfecta entre el tipo de proyectos que sirvieron para otorgarle reputación autoral, por un lado, y proyectos que el danés casi seguro concibió con la intención de reivindicar su vertiente más ‘punk’, por otro. De acuerdo con esa pauta, por ejemplo, entre ‘Europa’ (1991) -manierista ejercicio de estilo con el que Trier se esforzó por impresionar al mundo con su catálogo de habilidades técnicas- y ‘Rompiendo las olas’ (1996) -la película que puso a sus pies a la oficialidad cinéfila- dirigió una de sus obras más insolentemente bizarras: ‘El reino’, miniserie de cuatro episodios ambientada en un siniestro hospital de Copenhague habitado por espíritus malignos y diseñada a la manera de una enloquecida mezcla de telenovela, relato de terror y sátira social.

Rodados con el tipo de estilo ‘verité’ que Trier usaría un par de años después como bandera del manifiesto ‘Dogma 95’, sus episodios incluían elementos argumentales tan desconcertantes como un bebé dotado del cuerpo de un pequeño demonio y el rostro impertérrito del veterano actor Udo Kier, un coro griego formado por una pareja de lavaplatos con síndrome de Down y varias imágenes explícitas de intervenciones quirúrgicas.

Tras el estreno de otros cuatro episodios en 1997 bajo el título ‘El reino 2’, Trier se planteó dirigir una tercera entrega, pero la muerte de algunos de los actores que encarnaban a los personajes principales pareció disuadirle. Y pese a ello ahora, 25 años después, el cineasta acaba de presentar en el Festival de Venecia los cinco capítulos que componen la entrega final de la saga, ‘The Kingdom Exodus’, en la que vuelve a escenificar una batalla sobrenatural entre el bien y el mal usando mucho humor y mucha mala uva. Por sus escenas desfilan fantasmas lisiados, ancianas sonámbulas con poderes telequinéticos y criaturas demoniacas que adoptan a ratos la apariencia de un búho y a ratos la de una versión particularmente histriónica de Willem Dafoe, pero en general su metraje parece menos interesado en provocar sustos que en desplegar un tipo de humor laboral similar al que ejemplifica ‘The Office’. En cualquier caso, y considerando que es la primera ficción que Trier estrena después de la que es su película más cabestra, ‘La casa de Jack’ (2018), parece suponer una ruptura de esa alternancia entre el prestigio y el divertimento según la que se había regido durante el grueso de su carrera. A los 66 años, enfermo de párkinson, probablemente haya decidido hacer exclusivamente lo que le dé la gana.     

En parte por su estado de salud y en parte por su sobradamente conocido miedo a volar, Trier no ha viajado este año a Venecia. Y eso le ha impedido reencontrarse con Catherine Deneuve, a la que dirigió en ‘Bailando en la oscuridad’ (2000) y que este miércoles ha recibido un premio honorífico de manos del festival. “No tengo tiempo de mirar hacia el pasado”, ha afirmado la actriz en rueda de prensa, a la que se ha presentado envuelta de una bandera de Ucrania.

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