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Henri Bouché

PUNTO DE VISTA

Henri Bouché

Las grandes preguntas

A veces cunde la decepción y la duda sobre nuestro mundo actual. Me aterran las noticias aparecidas últimamente --algunas cercanas a nuestro entorno--, tales como la violencia en adolescentes y jóvenes. Y, más sorprendente, el número de suicidios referidos a ellos. En este último caso, dice el Instituto de Estadística, que la tercera causa de muerte se da en grupos de edad entre los 15 y los 29 años. Las causas, múltiples: trastornos de la personalidad, estrés emocional, buyling (incluso electrónico), sexting, ingestión de sustancias, depresión…

Por otra parte, también la violencia se ha incrementado: el 50% de jóvenes ha participado en alguna pelea en el último año. La situación, no obstante, parece tender a la estabilización.

Las causas de estos problemas son múltiples, pero, quizá, es que las preguntas de la vida cotidiana en nuestro tiempo no se elevan del nivel de superficie. Cuán lejos estamos de mis admirados presocráticos, que buscaban en el llamado arkhé el principio de las cosas, el origen del mundo, etc. Más tarde, otros se preguntaban aquello de «¿quién soy, quién creo ser, quién creen los demás que soy, quién creo yo que los demás creen que soy…?» Preguntas tan radicales que hoy nuestros jóvenes dudarían plantearse: son las grandes preguntas.

Sin embargo estos pensamientos podrían modificar o reducir ese índice de violencia y suicidio. Verán. Hay un proyecto --ya realidad-- del filósofo estadounidense Lipman (Filosofía para niños) que ayuda a educar personas razonables y favorecer la actitud crítica y reflexiva, tanto en sentido lógico como en el ámbito ético o moral. Tal vez con ello desde niños aprenderían a forjarse un sentido vital para la adolescencia y la juventud. El éxito obtenido en otros países avala el proyecto. Y, como decía Kant (y antes Horacio), sapere aude, atrévete a saber.

Profesor

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