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El Periódico Mediterráneo

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Marisol Barceló

¿Iguales en derechos?

La lucha por conseguir derechos e igualdades de los distintos colectivos sociales ha visibilizado sus problemáticas con el fin de promover un proyecto de sociedad que no se deje a nadie fuera. Así los movimientos antixenófobos, LGTBI, feministas y tantos otros han ido mostrando a lo largo de las últimas décadas sus reivindicaciones que se han ido asimilando de tal forma que (aunque falte mucho camino por recorrer), hay un sentimiento generalizado de aceptación de la diversidad que conforma la sociedad en la que vivimos.

No ha sido así con las personas con diversidad funcional, quienes siguen formando parte de un colectivo que pertenece sin duda a una categoría inferior. Si nos preguntamos el porqué de esta situación probablemente encontremos la respuesta en la visión médico-rehabilitadora que se tiene de las personas con diversidad funcional. Desde esta perspectiva se considera al individuo de una forma paternalista, como una persona enferma a la que hay que rehabilitar, medicar e incluso institucionalizar. Es el propio individuo el que tiene el problema y no la sociedad que es, en último término, la que le resta los apoyos necesarios para que pueda vivir con plenitud. No cabe duda que desde este punto de vista la vida de las personas con diversidad funcional queda en un plano de auténtica desventaja, de manifiesta inferioridad.

La importancia del lenguaje

Todos sabemos la importancia del lenguaje y es por ello la defensa expresa del término «diversidad funcional» para mencionar a aquellas personas que han sido nombradas a lo largo de la historia con muchas otras acepciones peyorativas u ofensivas, o en los últimos tiempos, discapacitado, aceptado por algunos colectivos, y no dejemos fuera el término disminuido que aparece incluso en nuestra Carta Magna.

«Diversidad funcional» no es un eufemismo de discapacidad, sino que lleva implícito en sí mismo toda una filosofía de vida que prioriza la independencia y la libertad del individuo. Debemos esparcir esta filosofía mediante toda la pedagogía que sea necesaria para mostrar que no hay subcategorías de personas, sino distintas formas de funcionar que representan la diversidad social en la que todos deben ser iguales en dignidad y derechos. Es fundamental implementar la figura del asistente personal que facilite los apoyos necesarios y una concienciación social que contemple la accesibilidad universal.

Portavoz de Podem Castelló

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